Revolver, revolucionario y actual

Revolver, The BeatlesLos que compren El País los domingos, durante estas semanas tienen la oportunidad, por un precio muy módico, de hacerse con toda la discografía oficial de The Beatles, bien editada y remasterizada. No nos habíamos hecho eco aquí hasta ahora, pero es que hoy es el día de Revolver, del que tampoco, creo recordar, habíamos hablado todavía en este espacio. En la humilde y honesta opinión nuestra, conforma, junto con Sgt. Pepper’s Lonely Heats Club Band y Abbey Road, la trilogía de discos redondos de los Beatles. Los demás son buenos, muy buenos… pero las verdaderamente obras maestras son estas tres. Y cronológicamente es el primero de ellos, publicado en agosto de 1966 con una psicodélica pero todavía austera portada en blanco y negro.

Se suele considerar a Revolver la antesala del Sgt Peppers, que tantas cosas cambió y otras revolucionó, que supuso un antes y un después en la industria musical, en el arte y en el mundo. Pero a diferencia de aquel, y es curioso, su sonido hoy se mantiene más actual. Su producción no se revela tan meticulosa ni compacta, al contrario, resulta un disco más bien anárquico y como si no tuviera un plan. Pero lo que sale es una sucesión de canciones extraordinarias. Parecerá que no tienen que ver unas con otras, pero eso si cabe lo hace mejor porque le confiere el encanto de lo imprevisible y sorprendente. Y es innovador a rabiar. Temas como Taxman de George, Got To Get You Into My Life de Paul o She Said She Said de John podrían sonar ahora y antojársenos de cualquier grupo puntero del momento. Pero es que después del fenomenal y rompedor inicio de Harrison, lo que sobreviene es Eleanor Rigby, y eso son palabras mayores. Esta pieza de McCartney podría muy bien pasar por uno de los momentos más brillantes de la historia de los Beatles, que ya es decir, y por lo tanto de la Música con mayúsculas y en toda su expresión. Hermoso y a la vez triste homenaje a la soledad, prodigioso ejercicio de fusión de lo moderno y lo clásico que a nadie se le había ocurrido antes, del barroco al pop en dos minutos gloriosos. Y a continuación viene Lennon con I’m Only Sleeping, paradigma de la psicodelia al poder. Así que resulta que vas por el tercer corte de álbum y ya estás rendido y emocionado. Sí, habita por ahí Yellow Submarine, pero es que esa, más que una canción propiamente, es un cuento colorista y lleno de simbolismo, que al fin y al cabo llegó a convertirse en icono de su época, y así sirvió de título y argumento para la que dos años después sería su mejor película. Para más señas, le precede Here,There and Everywhere, a la que alguien llamarían la hermana pequeña de Yesterday, y mira que a lo mejor fue incluso mayor. Y la que sigue al submarino es la citada She Said… Después ya navegas por For No One, Doctor Robert, I Want to Tell You… Un desparrame, que diría el gran J.L.

Era la época de mayor creatividad musical del grupo, cuando ya habían convencido a Brian Epstein de parar sus interminables y lucrativas giras de conciertos y dedicarse a trabajar en el estudio y poner en práctica y en obra todo lo que se les estaba ocurriendo, fruto de todo lo que estaban aprendiendo, de lo que se estaba cociendo en un mundo en pleno y prometedor cambio. Sus mentes se abrían cada vez más y aceptaban el cúmulo de influencias que iban recibiendo de sus encuentros con Dylan, de sus amistosos roces con los Rolling, de su sana rivalidad los Beach Boys… Más allá, las inmersiones de George Harrison en lo hindú y lo trascendental, la constante búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones de John Lennon, las intrépidas ý originales exploraciones de Paul McCartney en la música clásica. Asimilar todo eso e incorporarlo a su talento individual y colectivo fue lo que hicieron en esos mágicos años, siempre con la complicidad de George Martin, cuyo talante y espíritu abierto a nuevas ideas tendremos que agradecerle por siempre.

En fin, más que seguir contando, que podría tirarme horas y llenar páginas y páginas, mejor me callo y escúchenlo. Si lo tienen en vinilo, si se lo compraron luego en CD… y si no, aún habrá algún kiosko abierto y pueden comprar El País. Hecho uno o lo otro, póngalo, cierren los ojos y disfruten de una magnífica tarde con Revolver.

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