Toda esa gente solitaria….

Eleanor Rigby (2)

Acabo de venir de la calle y he visto mucha gente solitaria. La de todos los días podría ser, pero hoy parecían más y se les notaba más solos. ¿De donde vienen, adónde pertenecen todas esas personas? El señor Serrano caminaba cabizbajo tiritando, agarrado a su periódico; Tenorio, el del pub donde ya pone copas que nadie se toma, se agarraba al quicio de la puerta del supermercado como si no se tuviera en pie cuando le sueltan de la mano; Isabelita la estrenada ejecutiva venía atropellada, maletín en una mano, wasap en la otra, no hace falta decir dónde tenía los ojos, y casi me choco con ella; Jacinto de la farmacia absorto en sólo él sabe qué mundo. No pude saludar a nadie.

El sol de noviembre es el más falso del año y el aire empuja los ánimos a una corriente de fría suciedad. Un Samur a la puerta de la pastelería, del que ni entraba ni salía nadie, sólo las luces persistían en avisar de que algo se necesitaba. La gitana pidiendo a suelas que no la ven, al crack africano hubo que llamarle esta vez para que cogiera su moneda, y sin embargo suele ser el más despierto de todos. Ni se ve ni se espera al que trae buenas noticias, a doña Crisanta del despacho no le pita hoy la máquina de dar premios. ¿Quién es, adónde va toda esa gente solitaria?

Hay días que parecen anulados, que no se advierten las presencias ni las conversaciones, la que se maquillara y se pusiera el traje de boda pasaría desapercibida entre el fluir de pasos sin rumbo, en el anodino tránsito de almas enajenadas. Atormentados los gestos si levantaran la cabeza, densa transcurre la mañana y a don Genaro no le entra la clientela, da igual si tuviera un bar, una peluquería o una mercería. Perdona, sólo quería darte los buenos días, no interrumpirte ni secuestrarte de tu asumida penitencia. Puedes seguir zurciendo tus calcetines.

Sombras aburridas se alargan por la calle sin cruzarse ni mirarse, ni hablemos de intercambiar una palabra amable. A Melania del estanco no fueron a visitarla, la cantarina de cumbias no puso el café con sacarina, don Prudencio seguirá llamando a su madre pero esta vez no será ella la única que no le oiga. Las ausencias se agrandan y se hacen inabarcables, por momentos insoportables. Algunas se manifiestan estos días por primera vez, otras ya pasaron a la categoría de costumbre. Y sin embargo hay quien parece que no dejó nunca de abrir su churrería a las seis de la mañana, y desde luego quien ni un día ha dejado de regalarme su sonrisa, y son 30 años hoy.

Hoy salí y vi mucha gente solitaria que no sé de dónde sale, qué añora. No me ha hecho falta encontrarme a Eleanor Rigby, ni siquiera llegarme hasta donde el padre McKenzie.

Eleanor Rigby, The Beatles, Musicplayon

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1 Comment

  1. Hola solo necesito saber si me pueden ayudar a encontrar un vídeo del 22 de noviembre 2013 aparece una anciana en un asilo de ancianosnombre elviira olverá gracias..

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