Byenrique’s Blog

Enrique de Pablo

Aquellos nortes…

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Dicen que el Norte ya no es lo que era, que perdió hace tiempo su vigor y su ferocidad. Ni las nieves están a la orden del día ni los campos aparecen tan embarrados, ahora cualquiera se arrima por allí. Y pasea por las calles peatonales de siempre.

Pero creo que todavía quedan ciudades que huelen a Norte. Aunque para algunos sea más bien pestilencia, por eso a ésta la llaman Auld Reekie, cariñosamente eso sí, que la mezcla de humo, güisqui y cerveza no le disgusta a todo el mundo.

Ciudad de ensueño por otro lado, por algo será que tantas celebridades ficticias tuvieron algo que ver allí: Sherlock Holmes, James Bond, Harry Potter… Y puede que toda ella, por cada esquina, en sus jardines y recodos y, cómo no, en sus pubs, sea un sincero homenaje a la literatura. Aventureros no sé, pero creadores de aventuras los dio con profusión.

Una capital donde el gobierno habita en una antigua cárcel, irónica e inversa premonición si pensamos en lo que terminan y pueden terminar ciertos gobiernos. El caso es que allí todavía se lo toman todo con mucha filosofía -algo piensan que le siguen debiendo a David Hume, por ejemplo-, mientras en otros países y en otras educaciones nos la quieren quitar de en medio.

Qué decir del dinero, si dicen que se inventó en sus parques como hoy lo conocemos. Y hablando de inventos, si levantara la cabeza el del teléfono y diera en ver lo que vamos haciendo con él por las mismas calles de la que le vio nacer…

De esta ciudad, de este norte, dijo Julio Verne que “Nunca espectáculo tan sobrecogedor conmovió a ojos tan ilusionados”. Quién sabe, pero lo que es cierto es que pocas como esta pueden presumir de que por allí se va directo a Júpiter.

Vamos a ver si todo esto, y más, es verdad.

noviembre 30, 2016 Posted by | Etoqueloqueé... | Deja un comentario

Cuba libre, ¿de qué…?

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A veces, la noticia de la desaparición de un personaje célebre es una patata muy caliente. Menos para los que tenían clarísimos los adjetivos a utilizar –“tirano”, “brutal”, “opresor”…-, para la mayoría de las personas públicas que tenían que salir a dar su impresión sobre la muerte de Fidel Castro, no era fácil ni cómodo dar una opinión categórica. De Obama a Pablo Iglesias, pasando por todo el espectro intelectual y político nacional e internacional. El lugar más común al que se ha recurrido ha sido el de “figura histórica”, y luego otros como “icono”, “mito”, “luces y sombras” o variantes del término “revolución”. Si vemos las portadas de los diarios nacionales de ayer, se aprecia perfectamente cuáles lo tienen muy claro y cuáles tratan de mantener equilibrios, cuando no funambulismos.

Ciertamente, no es fácil para nadie que no tenga una posición absolutamente definida. Quien no quiere pronunciarse a favor de quien ha mantenido un régimen dictatorial durante más medio siglo -y en España todavía muchos saben lo que es eso- pero en el fondo comparte el trasfondo ideológico de lo que significó Castro. Quien reconoce que deja una Cuba mejor que la que le precedió, pero no tolera la sistemática negación de libertades que se ha ejercido. Quien argumenta que se redujo prácticamente a cero el índice de analfabetismo, se hicieron grandes hospitales y universidades, pero también sabe que ya no tenían ni equipos ni medicinas ni bolígrafos. Quien valora que con él los cubanos fueron pobres pero dignos, pero admite que vivían en una precariedad insoportable, y muchos decidieron jugarse la vida partiendo en balsas en busca de una vida más próspera. Quien sostiene que ha sido Estados Unidos -y en concreto al lobby de Miami– el que ha condenado al país a la miseria, pero no comprende el enrocamiento de Fidel en las últimas décadas. Quien piensa que el comandante perdió la gran oportunidad de abrir el país a reformas democráticas cuando cayó el Telón de Acero y se terminaron la tutela y el dinero soviéticos… pero luego estima que fueron los norteamericanos los que se lo pusieron imposible, endureciendo todavía más el embargo. Quien observa que esa gente en La Habana le quería, pero que luego muchos preferían irse con quien les diera de comer, aunque no les quisiera. Quien espera que la desaparición del comandante abra el camino a una transición democrática, pero teme que sean las grandes fortunas exiliadas las que regresen para volver a hacer de la isla su cortijo. Y en fin, quien se siente progresista como para celebrar lo que significó la revolución, pero ese mismo progresismo le impide justificar una dictadura. Quien tiene claro que no se puede poner a Fidel Castro en la misma página del catálogo que esos otros terribles dictadores que ha sufrido América durante el siglo XX, pero sabe muy bien que aquello tampoco ha sido una práctica política ejemplar.

En definitiva, es complicado. Quienes piensen que defender o atacar algo no significa defenderlo o atacarlo todo, tienen que esforzarse por explicar, matizar muy bien su punto de vista. Quienes lo tienen muy fácil -de Maradona a Donald Trump– son los que no observan matices. Blanco es blanco, y negro es negro. Y por supuesto, los que mantienen irrenunciables sus ideas… o más bien sus intereses.

En esta tesitura, lo que nadie podemos negar es que nos gusta Cuba libre. ¿De qué…? Esa será otra cuestión.

noviembre 28, 2016 Posted by | General, Peroestocuándosale? | Deja un comentario

Cuando Friday era viernes y eran maniquís

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En España ya teníamos Black Friday, no hacía falta que nos lo metieran por los ojos y por los oídos. Es el mismo fenómeno que se produce en nuestro puente de diciembre, cuando la gente aprovecha para anticipar las compras navideñas y los comercios y las calles céntricas en que se ubican se ponen imposibles de gente. Pero como nuestro marketing no funciona como el estadounidense, o más bien ni lo tenemos, a nadie le hemos contagiado esa moda. Ni siquiera hemos creado una marca de ello, mucho menos los comerciantes han aprovechado para hacer ofertas esos días. En cambio, hemos comprado el Black Friday, y ahora tenemos dos picos de consumo febril en fechas cercanas, uno con nombre adoptado de los americanos, y otro que no se llama de ninguna manera, pero existe igual.

Es parecido a lo que ha pasado con Halloween. La católica Fiesta de todos los Santos se manifestaba, en la austera y recogida España, en las visitas a los cementerios y en las representaciones del don Juan Tenorio. Los irlandeses, también católicos, celebran asimismo esa festividad, pero la expresan a su manera, y apelando a su tradición celta y sus leyendas, invocaron a los espíritus y los invitaron a sus fiestas. Los originarios de esta tierra que emigraron a Estados Unidos llevaron sus ritos y celebraciones, además allí descubrieron las calabazas, donde una vez huecas las velas duraban más. Con los años fue derivando, se multiplicaron las fiestas por todo el nuevo país y les añadieron fantasmas, zombis… Se dieron cuenta del negocio, la maquinaria del marketing se puso a funcionar y universalizaron la noche del terror del 31 de octubre, que por supuesto en España hemos adoptado. ¿Y saben lo que significa Halloween? Pues es una contracción de All Hallows’ Eve, en inglés, Víspera de todos los Santos.

No es cuestión de criticar el imperialismo americano, no es eso lo que queremos decir. Tampoco quejarnos del papanatismo español, porque también la hamburguesa -alemana de origen- se piensa todo el mundo que es americana. Es, simplemente, que el mundo es de los listos. Ciertamente, el Marketing como tal lo inventaron en aquel país, la visión del negocio y el don de saber vender lo tienen sus ciudadanos en sus genes y en su educación. Cualquiera que haya estado a allí o haya tratado con ellos, lo ha podido comprobar. Pero es que, en realidad, no hacen nada que los demás no pudiéramos hacer. Antes sí era más complicado. Pero ahora, con los canales disponibles y las posibilidades de difusión y captación de públicos, cualquiera puede vender su producto, su idea o su iniciativa, si lo sabe hacer. Cualquier persona, cualquier empresa, cualquier país.

A ninguna de nuestras grandes firmas del retail se le ocurrió nunca aprovechar ese flujo ingente de compradores que siempre les llega entre las dos fiestas de diciembre. No crearon la menor campaña, la menor oferta, no se les recuerda promoción alguna. Quizás porque sabían que los clientes, de cualquier forma, les iban a venir, y con eso ya tenían bastante. Ahora, en cambio, tonto el último en apresurarse a lanzar una campaña para el importado viernes negro. Incluso para todo el mes de noviembre, como han hecho los vendedores de automóviles. Es decir, cuando la idea ha venido de fuera, han sabido aplicarla. Pero no han sido capaces de tener la suya propia, o de atrevérsela a ponerla en práctica.

El Marketing es ciencia, es conocimiento, y tiene mucho de creatividad. Pero como escuchaba el otro día al profesor Fernando Trias de Bes, para ser creativo no basta con proponérselo, con decir “ahora voy a crear”. Esa labor funciona cuando se le dedica un 20%, y el otro 80% a analizar, a ver alrededor, a conectar puntos que nos ayuden a formular ideas. En otras palabras, a aplicar perspectiva. Y expresado más llanamente, muchas veces es cuestión de vista. Unos la tienen y otros, decididamente no.

Si es buena y se vende bien, hoy es relativamente fácil hacer llegar una idea al fin del mundo. En septiembre de este año, unos chicos de la Universidad de Jacksonville, en Florida, se grabaron un vídeo posando como maniquís, utilizando como fondo musical una canción de hip hop llamada Beatles Black. Le dieron viralidad, el asunto hizo gracia y el fenómeno ha conseguido alcance mundial. Lo han dado en llamar Mannequin Challenge y lo está haciendo todo, todo el mundo. Si no, vean quién está por ahí… Ah, y ¿cómo no?. Sí, han sido otra vez americanos.

noviembre 25, 2016 Posted by | Peroestocuándosale? | , , , | Deja un comentario

Noticias falsas… o que no nos timen

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“Noticia es la comunicación de un hecho antes desconocido, que sucede en un determinado ámbito y afecta a un determinado público”. Esta definición de noticia incluye la palabra “hecho”, que presupone que lo comunicado es verdadero. Si se tuviera en cuenta, nunca se hubiera hablado de “noticias falsas”. Directamente serían bulos, rumores, difamaciones… pero nunca noticias.

Realmente, el fenómeno no es nuevo, por mucho que ahora esté de rabiosa actualidad. Siempre hubo bulos, como siempre han existido falsificaciones o timos. Y normalmente se consideraba ingenuo, iluso o sencillamente tonto al que caía en la trampa. Sobre todo, si el resultado del engaño era que le costaba dinero. Cuántos han ocultado ser víctima de estas prácticas por temor al escarnio.

Respecto al bulo, podía responder a una fabulación espontánea que alcanzaba una insospechada difusión. Pero, las más de las veces, se trató de campañas organizadas. Bien rumores lanzados, en forma de globo sonda, para tantear un estado de opinión. Bien historias bien construidas y estratégicamente difundidas para desprestigiar a una determinada persona o identidad. O la goebbeliana mentira repetida hasta la saciedad, a fin de que mucha gente terminara asumiéndola como verdad. Casi todo esto es tan viejo como las propias noticias, y estas existen desde que el ser humano tomó noción de lo que es comunicarse.  

Pero ahora hablamos de noticias falsas. ¿Qué diferencia este fenómeno de lo que ya se conocía? La gama de intencionalidades es la misma, y las novedades, en todo caso, son dos: una capacidad inusitada de difusión y una creciente incapacidad de discernir entre verdad y mentira.

La primera es obvia. Hoy día cualquiera pone algo en la Red, y a poco que sepa manejarse digitalmente, el alcance potencial de ese contenido puede ser ilimitado. Sea para bien -que es muchas, diremos que la mayoría de las veces-, sea con mala calidad o mala intención. Pero no sólo es ilimitado en términos de espacio y del público al que pueda llegar. También lo es en el tiempo. Lo que se publica en Internet no se lo lleva el viento como las palabras, no envejece como los papeles. Queda ahí plasmado, aparecerá en los buscadores por los tiempos y, si se trata de un contenido infumable, obsceno o pernicioso, será como una mierda que cualquiera puede pisar por la calle o, peor aún, como una mina que puede explotarte y dejarte sin piernas.

La segunda es más compleja. Vivimos en la Sociedad de la Información, que en su vertiente oscura es la Era de la Saturación. La información es un bien universal al que todos tenemos derecho, como emisores y como receptores. A más información, más ricos en conocimiento somos. Pero estamos pasando el umbral, o quizás lo hemos pasado hace tiempo, y la sobreinformación termina derivando en desinformación. Queremos saberlo todo, enterarnos de todo; como no nos da tiempo, leemos deprisa, pinchamos y salimos, vamos de una noticia a otra, de una publicación a la siguiente… Y no asimilamos, no contrastamos lo suficiente, en definitiva, nos lo tragamos todo… o a veces lo que nos interesa tragarnos y además contarlo. Y no ya una persona de la calle -o de su Tablet o su Smartphone-, los propios profesionales de la información muchas veces no son capaces de seleccionar -y otras no les dejan- lo que es “hecho”, lo que es “desconocido”, lo que es “relevante” y sus “efectos” en los diferentes públicos.

Simplemente gamberros, decididamente malintencionados o con irrenunciables intereses, los ha habido siempre. Se diría que ahora tienen un terreno más amplio y mejor abonado. Pero, en realidad, muchos de esos chismes que ahora llamamos “noticias falsas” son relativamente fáciles de desmontar. Basta con buscar la referencia a la fuente de esa “noticia”, que nos puede dar pruebas de su dudoso origen. Otras veces es más complejo porque la falacia está más y mejor elaborada. Pero al final, la mayoría de las veces, no se tarda tanto en comprobar que había gato encerrado… o que no había ni las raspas del pescado. No nos engañemos, aquí hay gente que hasta se cree las noticias de elmundotoday. A menudo, es cuestión de pararse, pensar y aplicar el sentido común. Y por supuesto, de querer hacerlo.

Se habla estos días de las medidas que deberían tomar -y parece que están tomando- las diferentes plataformas de difusión de contenido en Internet. Pero aparte de que Facebook o Google se apliquen mayores dosis de responsabilidad, tampoco estaría mal -es más, sería las más poderosa de las armas preventivas- que se intentara potenciar -o quizás mejor dicho restaurar- el sentido crítico en las sociedades de hoy. Que la ciudadanía recuperase un cierto criterio para saber distinguir lo que es información de lo que es inventiva, lo que le aporta valor y conocimiento de lo que pretende confundirle o adherirle inquebrantablemente.

A nadie nos gusta que nos timen, mucho menos ser conscientes de haber sido timados. Y, por supuesto, odiamos luego contarlo. Pues pensemos que lo mismo es…

noviembre 18, 2016 Posted by | Peroestocuándosale? | , , , | Deja un comentario

Suzanne, no me lleves…

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Suzanne, no me lleves más. Ya estuve en tu refugio y tomé tu té con naranja. Me meciste con tus manos y el río dijo y contó, pero por más que digas y digan, el río nunca sabrá nada. Puedo decir que visité tu santuario, y sé que el sagrado momento no se volverá a repetir.

No se volverá a repetir. Los que nadábamos hoy somos náufragos, ni siquiera ahogados, harapos y pieles que flotan sin saber si algún día se van, nos vamos a hundir. Es verdad, mira el mundo, que la piedra le va ganando en kilos a la sabiduría, y no sabemos por qué ni cuándo, pero así se supone que nos va a ir.

Mira el niño que una de estas mañanas aprenderá a andar, entre las noticias y las flores, empezará a aprender esa llamada la ciencia del amor. Hará dibujos felices, esmerados y delicados, los garabatos serán soles, las sonrisas se harán espuma. Entonces recordaremos que el mar nos iba a liberar, cierto es que tardando está.

Suzanne, no me invites más. Desde tu torre la tierra se ve así de pequeña, pero tú quieres encontrarme y yo hago lo posible por decirte que no estoy aquí. Estuve, pero no pude soportar saberte tan arriba y tan lejos. No tuve ánimos ni fuerzas para subir otra vez, aunque no lo diga siempre me lo reprocharé y ahora prefiero no estar.

Y quieres viajar conmigo, quieres viajar a ciegas, confías plenamente en mí porque he disfrutado tu cuerpo divino con mi mente.

Suzanne, no me perdones más. Aquel momento no lo propicié ni lo inventé yo, pero lo viví y con él me quedé para el resto de los días. Escuché tu voz, tu aliento y el oleaje de tu respiración. Incluso cuando supe que no eras tú, o reparé en que a lo mejor yo también era otro, sólo puedo decir que deseé estar ahí.

Deseé estar ahí. Estábamos medio locos, y el cielo se abría para que dejarnos ver más allá. Pensábamos que el camino sería largo como un abrazo, intenso como el beso inesperado, entonces me llevaste al río y me convenciste de que podríamos caminar sobre las aguas. Fue cuando empecé a sentirme casi humano, quiero decir abandonado.

El sol caerá como la miel y diré que no tengo amor para darte. Soñaré que soy un héroe entre las algas, me engañaré con proyectos que me ilusionan bastante. Echaré cortinas para que no me muestres donde he de mirar, aunque al final -quizás no lo sepas pero yo sí- seguiré buscando naranjas de la China para tu té y alguna seda fina con que vestirte.

Suzanne, no me digas más. Este poema se me está haciendo demasiado grande como para enfrentarme a él. Oigo pasar los barcos y no hacen sino devolverme a esta idea, a esta canción. Hoy, esta semana, el mundo ha sido un poco peor. Quédate en tu refugio, yo voy a intentar no salir del mío, que son mis viajes para no ir a ningún lugar.

Y quiero viajar contigo, quiero viajar a ciegas, confío totalmente en ti porque has rozado mi cuerpo entumecido con tu mente prodigiosa.

Suzanne, no me lleves…

P.D. Entre otras cosas, a Leonard Cohen siempre le deberé esta canción, que aquí me he permitido recrear torpe y libremente. Aunque, cosas de la vida, no la conocí por él. Sé que me perdonará y me perdonarán sus fans, pero el momento fue así. Suzanne, Leonard Cohen, versión de Neil Diamond.

noviembre 13, 2016 Posted by | De esferas y genios, Juntaletras | , | Deja un comentario

El voto oscuro

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Produce ahora sincera tristeza, un algo de depresión, recordar los titulares que hace justo ocho años (El País, 5/11/2008 ) recibían la victoria de Barack Obama en las presidenciales de Estados Unidos. Parecía que venía el mismo Mesías. Ya por entonces, los más sensatos, realistas -y descreídos si se quiere- barruntaban que no todo lo que se esperaba de él se iba a poder cumplir, que no era realmente posible que todo cambiara al primer discurso, y difícilmente en los cuatro u ocho años venideros. Pero lo que ni los más agoreros de aquellos días esperaban era que hoy su legado acabara así, en esto.

En efecto, el 48% de los estadounidenses han votado romper drásticamente con todo lo que fue capaz de construir Obama, y han sido suficientes para ganar. Yendo más lejos, se han pronunciado contra lo más esencial de la civilización occidental que se supone defienden, el “libertad, igualdad y fraternidad” de la Revolución Francesa que hicieron suyo cuando fundaron el país. Y han elegido presidente a un personaje que no ha exhibido más programa ni ideario que su chulería y su desfachatez, expresada con avaricia y estudiada y profusión, y cuyos argumentos centrales han sido el machismo, la xenofobia y el desprecio por los atributos más básicos del bienestar y la cohesión social. Más llanamente y para entendernos, en Estados Unidos han ganado los que dicen que “vivan las caenas”.

Por más que ahora nos echemos las manos a la cabeza, mentiríamos si dijéramos que nos ha sorprendido. Visto lo visto en los últimos tiempos, lo sucedido en Reino Unido, en Colombia… en España si se quiere también. Visto cierto clima que hacía presagiar que, como en las de aquellos procesos electorales, en esas encuestas no salían todos. La tendencia reciente nos habla de un voto oscuro, que no se proclama ni reconoce, no se siente ni se palpa, y sólo se manifiesta el día y a la hora de ir a votar.

Es asunto para sociólogos, pero puede que, antes, ese voto oculto también existiera latente en el electorado, pero se quedara mudo, en intento fallido en el último momento, reprimido por tal vez cierto pudor. Pero ahora, por la razón que sea, se ejerce. ¿Porque los medios de comunicación dan más cobertura a personajes impresentables que dejan titulares gruesos y sonoros?; ¿porque las redes sociales envalentonan a los anónimos?; ¿porque hay ahora más gente desesperada y desengañada que le da todo igual y se tira a cualquier monte…? El caso es que ese voto oscuro decidió la victoria del Brexit, del “no” al acuerdo de paz con las FARC y ahora de Donald Trump. Hoy han ganado los que, sin manifestarlo en público, entienden que la gran nación americana no es ese “país inclusivo y de corazón grande” al que ha aludido hoy Hillary Clinton en su discurso de concesión.

Por lo demás, aparte de las consecuencias que esta catarsis electoral traerá dentro y fuera de Estados Unidos, el precedente es desalentador. Si los mensajes y actitudes que el ciudadano Trump ha ido vertiendo y esparciendo le han servido para acceder a la presidencia del país más poderoso del mundo, ¿Qué otro ciudadano de otro país no tendrá la tentación de tirar por el mismo camino? ¿Y cuántos estarán dispuestos a votarle aunque no lo pregonen? Miren a Europa, mirémosla hoy y en los próximos años. Aquí tuvimos a Jesús Gil y Gil, que es lo más parecido que se ha dado a Donald Trump. Hace 15 años llegó “sólo” a alcalde de Marbella pero, ¿nos preguntamos hasta dónde llegaría hoy?

Ya sabemos que el mundo está cambiando, pero además algo pasa en la política, en la democracia y en la comunicación. Quizás cada uno deberíamos mirarlo y mirárnoslo. ¿Estaremos -vamos a decir todos- diciendo, emitiendo o publicando alegremente, sin atender a las consecuencias y de espaldas a la verdadera realidad? ¿Son las mismas idioteces, solo que, como dijera Umberto Eco, ahora salen del bar? O todo este universo de interacción, inmediatez y conocimiento que hemos creado y del que pretendidamente disfrutamos, ¿se nos está yendo de las manos? No estoy seguro de nada, pero tantos votos oscuros no son normales y no parecen ser síntoma de nada sano. ¿Se corresponden con una sociedad oscura, en la que no reparan las grandes líneas, y que cada vez engrosa más gente? Cuidado…

noviembre 9, 2016 Posted by | General, Peroestocuándosale? | , , , | Deja un comentario

El comunicador tramposo

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Demagogo, manipulador, embaucador… empleamos variados adjetivos para calificar al personaje que maneja los resortes de la comunicación en beneficio de sus intereses, haciendo creer que defiende los de otros. De sus clientes, de sus seguidores, del pueblo… Básicamente, tendría todo el sentido denominarles “tramposos de la comunicación”. La vida pública, nacional e internacional, es prolífica en este tipo de figuras, consumados tahúres del mensaje y la estrategia, que no siempre son delatados a tiempo y que a menudo llegan muy lejos y muy alto.

De hecho, hoy son más peligrosos porque tienen más oportunidades que nunca de hacer carrera, de propagar su veneno. Ya dejó dicho Umberto Eco que aquellos que antes sólo hablaban en el bar con un vaso de vino, ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Pero si además se manejan con habilidad, o se rodean de ingeniosos profesionales -tan tramposos como él- que les asesoran y adiestran, pueden convertirse en poderosos líderes de masas y llegar a donde se propongan. Por sus prácticas les conoceréis, pero éstas, no por antiguas y manidas, deben dejar de recordarse. He aquí un decálogo de habituales técnicas del comunicador tramposo:

1- La media verdad es su gran aliado. Busca hábilmente la parte de la realidad que aparentemente le da la razón, incluso a veces parecería que de forma rotunda. Y trata de obviar, tapar bajo cortinas la parte que refutaría su argumento. Hay maestros de esta técnica que consiguen que, de una gran montaña, se vea nada más que el pico por la vertiente donde nunca le da el sol

2- Transforma la mentira en verdad. Ya demostró Goebbels que, repetida muchas veces y por descabellada que resulte, siempre habrá quien termine creyéndosela, incluso mucha, la mayoría de la gente. Esto no es nuevo, ya se ha escrito mucho sobre esta técnica, tan antigua pero tan profusamente utilizada en la comunicación política de antes y de hoy.

3 – Se vale de potentes amplificadores. Para que la difusión de la falacia sea efectiva y termine siendo percibida como verdadera, hasta el punto de convertirla en axioma, se precisa de una estructura comunicativa bien organizada, con fieles y expertos aliados que sepan bien cómo modular el mensaje, tanto en volumen como calibrando el tiempo, momento y oportunidad de su difusión. Y claro, a más dinero se ponga, mayor y mejor amplificación.

4- El arte de manipular el dato. De cien datos posibles sobre un determinado asunto, el tramposo elige minuciosamente los dos o tres que apoyen su discurso y le confieran veracidad. Si no se consigue ocultar totalmente los demás, los que vendrían a deslegitimar su teoría, buscará la forma de relegarlos a la categoría de irrelevantes.

5 – Una historia redonda. El comunicador tramposo consigue crear una idea simple, de apariencia muy lógica y fácil de entender, para que el receptor del mensaje la compre en seguida y la asuma como inapelable.

6 – Descalifica, que algo queda. Aunque todas las acusaciones sean falsas y debidamente refutadas, siempre quedarán restos que mancharán la reputación del acusado, o al menos dejarán para siempre un rastro de duda.

7 – Desmontar al rival. Busca en el discurso del rival la frase o el argumento que, sacado de contexto, le puede dejar en mal lugar. Una vez encontrado, consigue que ese detalle, aunque sea una minucia, se agrande debidamente hasta caracterizar la totalidad de aquel discurso.

8 – El que da primero, da dos veces. La mentira, dicha antes que la verdad, llega a más gente que la posterior respuesta. Una noticia potente puede acaparar grandes espacios y, si resulta ser falsa, la rectificación posterior suele publicarse en un ínfimo recuadro.

9 – Convence y vencerás. Por lo general, estos personajes no conseguirían hacer calar sus falacias si no fuera por haber desarrollado un carisma especial, un magnetismo irresistible. Se trata de tipos que dominan la escena, y aparte de saber lo que la audiencia quiere escuchar, saben cómo decírselo.

10 – Siempre en nombre del pueblo. Y saben, claro, erigirse en la voz de aquellos de los que busca adhesión. Aún cuando en el fondo sabe que van a ser sus víctimas en cuanto consiga el objetivo al que le van a aupar. Estos nunca lo sabrán o no lo reconocerán, y por más que vengan a advertírselo, no harán caso. Seguirán incondicionales de su verdugo.

En fin, cada uno puede hacerse a la idea y reconocer a este personaje en su vida, en su trabajo, en su país… o en otros países del mundo. No son nuevos, siempre existieron y dejaron su impronta. Pero, como decíamos antes, hoy gozan de muchos y más efectivos recursos para llegar al público, conectar con él y hacerse creíbles. Y ya no se hacen tantas películas con final feliz ni se impone la cordura con la misma facilidad. Así que sabemos, y saben ellos bien, que hasta el más insospechado tramposo puede ganar todas las partidas y hasta la final. ¿Es casualidad que contemos esto hoy? Pues seguramente no. ¿Y la imagen escogida? Pues miren, tampoco.

noviembre 8, 2016 Posted by | Peroestocuándosale? | , , , , | 1 comentario

Industria, ¿una asignatura menor?

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Se dice y se escribe que uno los desafíos más importantes que tiene este país en el horizonte es la reindustrialización. El peso del sector industrial en la economía española ha ido menguando en las últimas décadas, y actualmente representa en torno al 13% de nuestro PIB. Esa ha sido y es una de las causas de nuestra precariedad. Una Industria fuerte genera empleo más estable y mejor remunerado. Es mucho más permeable que otros sectores a los ciclos económicos negativos. Invierte mucho más en I+D que por ejemplo la Agricultura o la Construcción. La Unión Europea nos ha señalado como objetivo que llegue a representar el 20% de nuestro Producto Interior. Y desde diferentes foros económicos y empresariales se reclaman políticas industriales decididas y valientes, encaminadas, entre otras tareas, a fomentar el crecimiento de nuestras empresas, que es lo que les permitirá ser más competitivas y que innoven más.

Sin embargo, la composición del nuevo ejecutivo, anunciada ayer mediante escueta nota por el presidente de Gobierno, introduce, entre las escasas novedades y el aroma a continuidad, el desmantelamiento del Ministerio de Industria como tal. El imponente y gris edificio de La Castellana queda subordinado al anexo que alberga el Ministerio de Economía. Por lo tanto, el nuevo titular de esta cartera será De Guindos, que lo incluirá entre sus competencias -entre las que ya se contaba Innovación, heredada del antiguo Ministerio de Ciencia y Tecnología. Se presume que, a falta de ministro, se nombrará un secretario de Estado de Industria, algo que también se reclamaba desde el ámbito empresarial, pero se suponía que bajo la tutela de un ministerio específico. Y se desligan de Industria las competencias de Energía y Digitalización.

Este último detalle también resulta chocante. Se nos viene diciendo, avisando, que la inminente Cuarta Revolución Industrial, también denominada Industria 4.0, irá estrechamente ligada a la revolución digital. La inteligencia artificial, el Big Data, Internet de las Cosas, la computación en la nube… son tecnologías que están entrando de lleno en la producción industrial, y ésta ya no se va a concebir sin ellas. España ya se perdió otras revoluciones industriales, y nadie duda -o nadie dice que no- que encaramarse a esta cuarta puede ser la última oportunidad de incorporarnos por fin al tren de las economías que lideran el mundo. Pero si potenciar nuestra industria y modernizarla pasa por abordar la transformación digital de las empresas, ¿por qué ahora desvincular una estrategia de la otra? A no ser que nos estén despistando, y lo de “Agenda Digital” -como lo han llamado en la denominación de ese ministerio que también comprende Energía y Turismo– sea otra cosa, por ejemplo equipar con tablets a los altos funcionarios.

En fin, todos estaríamos de acuerdo en que una política industrial acertada es clave para elevar la nota de este país. Entre otras cosas, porque de una industria fuerte y moderna dependen que otras facetas, como el empleo y la transformación del modelo productivo español. No es una asignatura menor, y su ubicación en el nuevo organigrama de gobierno no parece otorgarle, a primera vista, la prioridad que habría de merecer. Claro que, ¿Cuál es la relación de prioridades cabe de deducirse de la consolidación en un mismo ministerio de competencias como Educación, Cultura, Deporte y la Secretaría de Estado de Comunicación? ¿O Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad? Por ejemplo…

noviembre 4, 2016 Posted by | General, Tequi...erotantoapesardelosaños | , , , | Deja un comentario

Las alineaciones de Zidane y Rajoy

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Rajoy y Zidane no se parecerán en muchas cosas, más bien en casi nada, pero sí coinciden particularmente en una: a la hora de hacer sus alineaciones. Ambos tienen que debatirse entre lo que demanda el público, lo que les pide el cuerpo y la obligación de quedar bien con todos, pero fundamentalmente con los que les mantienen. Por lo tanto, han de hacer mucha política y a la vez intentar que la máquina funcione. Claro, es muy distinto el fondo del cometido de uno y otro, pero al fin y al cabo ambos representan a entidades que buscan ganar. Uno, partidos que al final valgan títulos. El otro, réditos políticos que se traduzcan en nuevas victorias electorales.

A Zidane se le discute que incluya en la alineación del Real Madrid a futbolistas muy caros y muy mediáticos que no parecen estar en su mejor forma, algunos incluso están dando más sensación de ex futbolistas que de otra cosa. Pero claro, si decidiera hacer caso a las críticas y dejar fuera a las vacas sagradas, él piensa que podría resultar peor. Si pierde, le criticarán más por hacerlo sin Cristiano, Bale y Benzema que con ellos. Y si encima con estos va sacando adelante los partidos, aunque sea de manera ramplona, los vientos se escuchan, pero no sacuden. Ayer en Varsovia le salió por la culata, porque pretendió contentar a unos sin descontentar mucho a otros, y formó un equipo descompensado y poco propicio para enfrentarse a un rival flojo pero animoso y combativo.

A Rajoy se le está pidiendo que forme un gobierno de talante dialogador, abierto a consensos, para este nuevo período político sin mayoría aplastante. Pero aparte de que no tiene tanto donde elegir, mantiene compromisos que cumplir, con sus fieles y primordialmente con su clientela fáctica -en otros partidos pesan mucho las bases, en el PP priman los arbotantes superiores, que cada uno valore quienes son. Así, él también tiene sus BBCs, de las que no podrá prescindir fácilmente. Como dijera el entrenador francés, y antes el italiano, son innegociables. Podrá maquillar un poco el plantel, cambiar a alguno de puesto, facilitar alguna salida honrosa -y bien compensada- a algunos de sus insostenibles. Pero su esquema y sus figuras son las que son.

Se piden caras nuevas, dar cancha a los jóvenes, oportunidades según el rendimiento. Pero no es sólo fútbol ni sólo política lo que está en juego, no son los partidos o la gestión del país lo que encabeza la lista de prioridades. Por otro lado, para satisfacer todas las expectativas, a veces hay que ser muy creativo, echarle mucha imaginación. Y claro, cada uno da lo que da de sí. Así que siempre es más socorrido fiarse a los estándares, a lo contrastado. Y los experimentos, con gaseosa.

La alineación “política” de Zidane la vemos en cada partido de Liga o de Champions, y anoche la llevó a la penúltima consecuencia, que fue un mal resultado. La de Rajoy la vamos a conocer esta noche, y no se esperen sorpresas. Uno y otro seguirán dándonos más de lo mismo.

E insisto, aparte esta particular circunstancia, no se parecen en nada Mariano y Zizou.

noviembre 3, 2016 Posted by | General | , , , , | Deja un comentario

Don Juan Cristiano

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Si buscáramos al don Juan Tenorio de la Liga española, sin duda lo encontraríamos en Cristiano Ronaldo. Si ampliáramos la búsqueda al fútbol mundial, posiblemente completaríamos el plantel de donjuanes con un Mourinho, pero últimamente parece más burlado que burlador. Tal vez un Ibrahimovic, quizás un Diego Costa… Pero el donjuán por excelencia siempre será Cristiano. Orgulloso, altanero, seductor y retador.

“¡Cuan gritan esos malditos! Pero, ¡mal rayo me parta, si en concluyendo el partido, no pagan caros sus gritos!”, parece mascullar cada vez que sale a un campo rival. O cuando no le pasan un balón. A Cristiano, la vida y el deporte le han tratado de maravilla. No hay que negarle que él se lo ha trabajado. En lo estrictamente deportivo, nunca ha dejado de ser un formidable profesional. Aprovechó y sacó partido de los dones que el dios fútbol le dio: potencia, remate, un físico envidiable… Pero no le dio todos. Aun así, ha sido capaz de aglutinar prestigio, fama y reconocimientos individuales como pocos. Incluso más que otros mejores que él o que ganaron más con sus equipos y selecciones.

Pero a él no le basta. Lo quiere todo, que le reconozcan, que le admiren y que le adoren. Y por supuesto, que le den todos los premios. Si alguien insinúa que otro, Messi por ejemplo, es mejor futbolista, inevitablemente se ofende. Si vitorean a un compañero, BaleMorata por ejemplo, pone morros. “Por donde quiera que fui, las áreas atropellé, al portero escarnecí, a los defensas burlé y a las mujeres encandilé”, espeta con la mirada a los jugadores del otro equipo, a la prensa cuando le aborda después de un día simplemente regular, y seguramente a algunos compañeros en el vestuario. Más de uno estará ya hartito de su divismo, y de tener que pasarle la pelota aunque esté bien marcado, y hacer la vista gorda a otro que viene solo por la otra banda. Pero no dicen nada, no se vayan a molestar. Él y sus dioses protectores.

El Real Madrid pagó 94 millones por Cristiano Ronaldo en 2009. Siete años después, siguen ofreciendo sumas parecidas de dinero por él. En ese tiempo, el club ha vendido camisetas del astro portugués para parar varios trenes, ha obtenido ingentes ingresos por los derechos de imagen -todas esas campañas publicitarias- y el Bernabéu le ha visto meter goles, batir records, recibir premios. Más éxitos individuales que títulos colectivos, eso sí, pero las dos últimas champions arreglan bastante el historial. Alguien podría pensar que es el momento de aceptar una de esas ofertas, sobradamente amortizada como está la inversión y observando que el tiempo no perdona y que el mejor Cristiano no va a volver. Pero por más que clamen al cielo, no les van a oír. “Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en el Bernabéu responda el presidente, no yo”, parece decir.

Luego están los zorrillas, tirsos y zamoras de la prensa deportiva, que se afanan en ensalzar su figura y en contar sus hazañas, en muchos casos -no diré que en todos- bien secundados por las multinacionales de imagen y los holdings de representantes. Si la espada se le dobla y la pólvora se le moja, “algo le pasa y hay que recuperarle porque le necesitamos”. Si marcó el quinto penalti de la tanda, “Cristiano le da al Madrid la undécima”. Cada vez que marca más de un gol, como el pasado sábado contra el Alavés -o cuando le hizo cuatro a Andorra– se extienden monográficos sobre sus estadísticas, sus records, y se plasma su grandeza. Mientras sus equipos no ganaron títulos, él sumó records y premios individuales. Pero cuando el Madrid conquista la Champions y Portugal la Eurocopa, para él se reclama el Balón de Oro, olvidando que otros compañeros quizás aportaron más que él. O, simplemente, que en 2016 ha habido futbolistas que han rendido mejor que él. Pero es lo que tiene ser un don Juan.

Memoria amarga no va a dejar de él, eso no. Cuando se vaya -que “largo me lo fiais” con la ampliación de contrato que se va a anunciar en los próximos días-, el madridismo recordará sus incontables goles y golazos, sus galopadas irresistibles en sus buenos años, sus exhibiciones de torso. Su instinto ganador, su carácter y sus poses. Pero nos equivocaremos si le subimos a palacios y claustros que no son los suyos. Pasó un gran futbolista y dejará excelente memoria. Pero no el mejor.

Y como buen don Juan, a nadie deja indiferente. Por eso, quien no sea devoto del personaje y lea este artículo, me dirá que no soy un palmero madridista más. Quien en cambio sea apasionado cristianista, que mal rayo me parta.

octubre 31, 2016 Posted by | De esferas y genios, Mis carreritas | , , | Deja un comentario