40 años y ni un día sin Abbey Road

Hoy se cumplen 40 años de la publicación de Abbey Road. Como hay océanos y montañas ya escritos, aquí no voy a abundar más. No me voy a extender sobre si es el mejor disco de los Beatles, que lo es; o si es el mejor disco de la historia del rock, que lo es; si fue un golpe sobre la mesa, la última declaración de autoestima de un grupo a punto de romperse, que también; si fue Paul quien se encargó de convencer a los demás de que, ya que todo el mundo vaticinaba el final, ellos serían los encargados de decírselo al mundo, que efectivamente fue; si los cuatro decidieron olvidarse de todo durante unas semanas para dar lo mejor de sí mismos, que en efecto demostrado está; si fue el último día soleado en mitad de una estación de lluvias, que afortunada o desgraciadamente -pero gloriosamente- sí.

Mi homenaje va a ser más personal. Había dicho John Lennon –unos años antes de ese 1969- que había lugares que él recordaba toda su vida, amigos y amantes que todavía podría llamar por su nombre. Yo voy más allá. Hay personas, lugares, vivencias y… SONIDOS que no pasa un día sin que aparezcan por mi memoria y visiten mi corazón. Y así va a ser, o así quiero que sea, hasta el día que -Bang bang- me atice el martillo de plata de Maxwell. De lugares y personas puedo escribir en otra ocasión, o en muchas, pero de los sonidos… No hay un día, en el trecho que va desde que me levanto hasta que me acuesto, que no me venga –si no lo escucho- una estrofa, un acorde, una de esas guitarras tocadas de esa especie de efecto eco que parece subirse por las paredes –la imagen que siempre tuve de Abbey Road fue la de los cuatro tocando en un triste callejón que se llenaba de vida desde el primer demoledor redoble de Come Together, y los ecos rebotaban y bailaban por las grises fachadas, Got to be good-looking ‘cos he’s so hard to see. Something puede haber sido la primera canción de amor que me ha puesto la carne de gallina, pero luego yo quería ser Paul McCartney desgañitándose y derramar lágrimas de desgarro al final – if you leave me I’ll never make it alone-, para después apaciguarlo todo en las aguas tranquilas -esos coros y de nuevo esas guitarras- de Octopus Garden. Le sigue John espeluznante, contestado por el bajo rotundo de Paul, it’s driving me mad… Y eso es la Cara 1, porque la apoteosis viene en la 2. La limpísima, reparadora inspiración de George que te levanta el ánimo después de it´s been a long cold lonely Winter; las voces aglomeradas en una en lo que luego supimos que era el Claro de Luna de Beethoven al revés. Y ya, cuando arranca ese solemne piano… sabes que está sucediendo algo muy grande, estás escuchando las pirámides de Egipto o los jardines de Babilonia. Así hasta el final, que ya sabes que realmente será el final, sleep pretty darling do not cry. La opereta, que va desde You Never Give Me Your Money hasta The End, en total 10 temas distribuidos en tres tramos, es para muchos la más alta manifestación del arte de los Beatles. Y un dato: en el laborioso montaje y ensamblaje de las mini-obras-maestras que la componen, participó un entonces jovencito asistente de grabación que se llamaba Allan Parsons, quien años después declararía que fue durante esas sesiones cuando aprendió la mayor parte de lo que él sabía de música. De lo mágico a lo eléctrico, de lo mayestático a lo rugiente. Y muchas veces -otras no- he pensado que She Came in Through The Bathroom Window podría ser la mejor canción de los Beatles. Algo que me han preguntado muchas veces. Y yo también me lo pregunto. Ni un día sin Abbey Road.

En fin, y es que no hay vez que lo escuches que no descubras algo nuevo, un matiz, un arreglo que te sorprende pero que luego dices, hombre, qué bien puesto está esto aquí. Bueno, eso siempre fue muy de Paul. Un consejo para quien lo ponga por primera vez, ahora que ha salido remasterizado: Abbey Road hay que escucharlo por encima y por debajo. Las melodías, los solos, las voces… van por arriba, llevan su historia, crecen, se extinguen y renancen, mientras que por abajo vive otra cosa que parece que no tiene nada que ver -bajos, teclados y ojo, Ringo excepcional. El resultado de esa fusión de Norte y Sur es sencillamente brutal. Además, decir que Abbey Road me ha servido para hacer descubrir a no pocos de mis amigos que en realidad les gustaban los Beatles, aunque nunca quisieran reconocerlo o simplemente no lo sabían. Ah, ¿pero esos son los Beatles? Sí, amigo mío, son los Beatles, que hicieron algo más que Love Me Do.

Todos los días, desde que llegó, ha estado aquí. Para bien o para mal, Abbey Road ha tenido y tiene mucho que ver en la persona que soy. Y me he creído a pies juntillas eso de que, al final de todo, el amor que te lleves será igual al amor que has hecho. Por ahora ando conforme con la ecuación. Pero quiero seguir haciendo…

 

P.D. Como ya sabéis que otro elemento fundamental y mítico de Abbey Road es la portada, aquí os dejo una recreación, Come Together de fondo. Por cierto, el LP se iba a llamar Everest, en honor a la marca de cigarrillos que fumaba el ingeniero de sonido, Geoff Emerick, y estaba previsto viajar al Himalaya para hacerse las fotos de la portada. Al final prefirieron no irse tan lejos, y el 8 de agosto hizo 40 años de esa sesión, finalmente un poco más cerca, sí, justo a la puerta de los estudios. Qué gran idea.

Abbey Road, la portada, Youtube

7 Comments

  1. Preciosa esta entrada sobre los Beatles. En mi caso, es la única música de la que tengo constancia a lo largo de toda mi vida. Por quedarme con algo de lo mucho que uno puede encontrar en Abbey Road, elegiré el final de The End (valga la redundancia para los bilingües), que además sirve como moraleja o mensaje final de toda la obra de estos genios: “In the end, the love you take is equal to the love you made”.

    Saludos,

    Jim McGarcía

  2. NO ES EL MEJOR DISCO DE ROCK DE LA HISTORIA NI JARTO DE VINO……. QUE ES MUY BUENO ESTÁ CLARO Y QUE COME TOGUETHER ES LA HOSTIA TAMBIÉN…. PERO DE AHÍ A SER EL MEJOR DISCO DE ROCK….. HABRÍA QUE PREGUNTARLE A LOS ROCKEROS….. QUEDAROS CON SER EL GRUPO MÁS INFLUYENTE DEL POP DE LA HISTORIA……

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