Un SIMO en ropa interior

Nos preguntábamos aquí, hace una semana, cómo sería el nuevo SIMO. Y nos permitíamos la metáfora para comparar. Sí, decíamos que habíamos conocido una vez un SIMO vestido con gabardina de Armani pero que no tenía para llevar calcetines. Luego vimos un SIMO básico, vestido por ejemplo de Zara o de H&M, pero al que no le faltaba de nada y quedaba resultón. Ese mismo tuvo luego para comprarse ropa de autor caro y para que no le faltara ni un complemento, ni un oro que colgarse o llevar en la muñeca. Hasta que la tarjeta hizo crack. Pues bien, digamos que este año hemos visto un SIMO en ropa interior. No va en plan crítica. No tiene por qué ser malo eso. Simplemente, es mostrar las cosas como están, que en definitiva es para lo que sirve una feria, entre otras funciones. El sector de las tecnologías de la información en España lucha por recuperar su mejor forma pero en estos momentos es lo que es, y no hay por qué engañar ni engañarse. Llevándolo con dignidad, aparecer así puede no ser mal punto de partida. Claro, los que añoran –añoramos- SIMOs de épocas más opulentas no podemos evitar que nos choque, aunque viniéramos avisados, encontrarnos toda la gran feria del sector en dos pabellones –o en uno, porque el otro era una exposición monotemática en torno a Windows 7- y aún así con mucho espacio. Nuevos aires, dijo un bienintencionado; mucho aire, le respondió otro no tan bienintencionado. Diez o doce stands más o menos lustrosos y el resto pequeños habitáculos. También el pabellón de Microsoft dejaba mucho margen al paseo, y el paseo invitaba a la reflexión. Y la Feria Internacional del Juego celebrándose en un pabellón contiguo… Sí, very strange, que diría la canción. Pero es lo que hay. SIMO ha salido esta vez a mostrar sus carnes, sus piernas, las costillas que se le marcan bajo la piel. El primer día estaban más llenos los pasillos que los stands –directivos, periodistas, gente del gremio que se encuentra o se reencuentra, no pocos se felicitarían de saberse aún vivos.  Sin embargo, el segundo día se veía más ambiente en los stands. ¿Ha sido este SIMO, pese a todo, más PYME que ningún otro antes? Lanzo la pregunta. Luego, a partir de mañana, harán cuentas y cada uno contará la feria según le haya ido. Pero a mí se me ocurre que el año pasado quizás SIMO tuvo demasiado pudor de mostrar su desnudez, no se gustaba en el espejo, y prefirió quedarse en su habitación. Este año ha vencido todos sus complejos y ha decidido salir así, con lo que tenía. Con lo que es. Puede no estar mal. Si el año que viene ya puede cubrirse con una bata, ya habremos ganado algo. En cualquier caso, lleves lo que lleves encima, siempre es fundamental llevar la ropa interior bien puesta.

4 Comments

  1. Estoy muy de acuerdo contigo, pero la verdad es que en los últimos tiempos se veía venir la historia…

    Desde que conozco SIMO (11 añitos), de lo que se viene hablando(sobre todo los responsables) era de metros cuadrados, pabellones y número de stands. Y claro, ese no es el modelo. Y la otra cifra era la de cientos de miles de visitantes… Creo que lo que ha pasado con SIMO supone una advertencia de que a las ferias «al peso» les queda poca vida.

  2. Creo que Simo ha perdido la gran oportunidad de convertirse en lo que en realidad fue -valga la paradoja- durante las dos últimos décadas: una gran feria para la difusión de las TI entre la sociedad, un gran espectáculo del consumo. Un número de visitantes superior a los 200.000, ofertas, regalos, atasco el fin de semana a la hora de la apertura así lo constata.
    El actual modelo de feria para profesionales no tiene sentido. Con un buen foro anual con expertos internacionales y showrooms, es más que suficiente, porque en realidad es mucho. En este modelo profesional, el stand no sólo sobra sino que hasta resulta cutre.

    A ver cuándo te dejas ver, figura.

  3. Yo creo que este SIMO (me resisto a llamarlo SIMO Network)ha evidenciado el cambio que se está viviendo en los negocios en general. Se ha convertido en una feria en la que hay que saber moverse, el networking manda y no hay sitio para los tímidos. ¿Lo mejor de la feria? Las conferencias, muy divulgativas -incluso las que no debían haberlo sido- porque si de algo me he dado cuenta en SIMO es que las empresas siguen más perdidas en materia TIC que Bill Gates en una discoteca. Veremos si en 2010 se pulen los flecos que restan.

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