Neil on the rocks

Neil en las rocas, Diamond en la hierba que no prestará atención. No ha sido una sorpresa. La historia de una rana que soñó con ser un rey, y lo fue. Pero el tiempo no perdona, y los reinados, como los sueños, se terminan un día. No habrá conciertos pero habrá música, echaremos de menos aquellos Holly holly desgañitados, nos quedará la versión edulcorada en disco. O bueno, visitar otra vez el Hot August Night. Quédate, vino tinto, cerca de mí, no me dejes solo porque se está desgarrando mi pobre, triste corazón.

No ha sido una sorpresa. Al final volverá a ser lo que es, un hombre solitario. La canción de la que nadie se enteró cuando publicó, y años después tuvo que reeditarla porque se la escucharon en directo. Se acabaron todas aquellas giras, de L.A. a New York City, las dos orillas, del hombre libre en París a los shows ambulantes. “Yo soy…”, dirá, y no le escuchará ni la silla. Pero volverá la noche como una amiga, vendrá a liberarnos, y las horas tranquilas que esperaban tras el día vendrán a traernos sonidos de paz. Sírveme algo y te contaré mis mentiras, ayer ya no cuenta y ahora, todo lo que quiero es una sonrisa.

Ya no me traerás flores. Ni bailaremos toda la noche hasta que se haga de día, una mañana de septiembre. No digas que ya estuviste así antes, porque nunca pensaste que a ti te iba a pasar. Que como Wolfie Mozart, Humphrey Bogart, Genghis Khan y tantos más, sudasteis bajo el mismo sol, levantasteis la vista maravillados a la misma luna, y llorasteis cuando ya todo estaba hecho. Demasiado pronto, sí. Crees que otra vez estás perdido y ni siquiera puedes decir por qué. Piensas que te han dejado solo otra vez.

Pero tú mismo dijiste, aunque ya bien mayor, lo que aprendiste: que podías tropezar y quizás caer. Que siendo humilde lo tendrías todo. Que el amor no es lo que tienes sino lo que das. Y que el arte del amor es con quien lo compartes. ¿Era esto lo que querías decir? Y aunque ya no te veamos en los escenarios con fiebre, aunque ya es cierto para siempre que nunca vendrás a visitarme, estoy tranquilo. Porque al menos sé que ese hermoso ruido seguirá entrando en tu habitación, a pedirte que le regales otra canción. Y piedras volverán a sonar en nuestra cabeza… preciosas como diamantes.

Tú eres el sol, yo soy la luna, tus las palabras y yo la canción. Una de Neil Diamond.

P.D. No volverá a dar conciertos, nunca vino y ya no vendrá a España, pero seguirá componiendo y cantando. Aún nos queda Neil Diamond, celebrémoslo.

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