¿Una generación perdida del fútbol español?

Fútbol español generación perdida

Generación Perdida es una denominación sugerente. Así se hicieron llamar un grupo de indómitos escritores norteamericanos que rondaron y contaron grandes historias por todo el mundo. Así llamamos hoy, esta es la vertiente triste, a amplios sectores de población joven, se dice que brillante y preparada, que está quedando condenada a desplegar su talento detrás de la barra de un bar o entre las máquinas de tortura de los gimnasios. Más prosaicamente, que es lo que pretendo que nos ocupe hoy, aplicamos el término en el deporte para hablar de los que iban a ser y no fueron.

Y vamos centrando el asunto. Generación Perdida llamaron los cronistas de Ciclismo de la época a un grupo de buenos corredores españoles que venían llamados a continuar las gestas de los legendarios Ocaña y Fuente. Pero se quedaron en nada, o en muy poco, y el ciclismo español entró en una época de frustrante sequía. El fútbol holandés sabe muy bien de qué hablamos. Cuando todavía jugaban Cruyff, Neeskens, Krol, Rep… apuntaba la siguiente generación, una promoción de jóvenes talentos – estaban Jan Peeters, Tahamata, Kist, La Ling, Hovenkamp…- y más abundante –si la inolvidable naranja mecánica aquel Mundial de Alemania 74 la conformaba una élite de no más de 12 impresionantes futbolistas, los que llamaban a la puerta ya eran 25 ó 30. Tras un comienzo prometedor, algunos incluso ya mostraron maneras en el siguiente subcampeonato orange en Argentina 78, se fueron diluyendo y cayendo en la irrelevancia. Holanda no compareció en los Mundiales de España 82 ni en los de México 86, tampoco en la Eurocopa de Francia 84. Una generación perdida, tras la que llegó la de Van Basten y Gullit, que esa sí, les encumbró en 1988. Podríamos hablar de otros países, de otros deportes, de otras grandes generaciones que no tuvieron sucesor.

Pero como no queremos alargarnos, ya toca ir al grano. ¿Estamos asistiendo a la confirmación de una generación perdida en el fútbol español? Los Xavi, Puyol, Xabi Alonso, el mejor Casillas, el mejor Iniesta, Piqué, Sergio Ramos, Silva, Cesc… son o empiezan a ser pasado. Nos lo han dado todo, lo que ni imaginábamos que íbamos ver ganar a España. No queda más que darles infinitas gracias, por más que quien más y quien menos esté gestionando su final deportivo de mejor o peor manera, con mayor dignidad o con cierta torpeza. Pero la cuestión es que se pensaba que la continuidad de esta gran selección española estaba garantizada, que la renovación iba a llegar y los jóvenes que venían tomarían el testigo del estilo, la mentalidad ganadora y el éxito. Chicos como Mata, Isco, Muniaín, Javi Martínez, De Gea, Alcácer, Thiago Alcántara (¿sigo enumerando?)… iban a ser tan buenos como sus antecesores. Nos iban a mantener en lo más alto del fútbol mundial.

Pero lo que por ahora vemos es que no. De los que he nombrado, que podían ser muchos más, sólo dos han ido a la Eurocopa de Francia, y uno, el portero, ha sido titular. Alguno de los otros podía haber estado, se puede opinar, pero tampoco ha sido escandaloso que se quedaran fuera de la lista. Unos por baja forma, por lesiones continuadas, y otros porque no terminan de arrancar, de confirmar lo que se aventuraba de ellos. Pero incluso cuando aparecen en su mejor versión, da la impresión de que no vamos a poder evitar añorar a los otros. Puede que no sea cuestión puramente de calidad, a lo mejor pueden ser tan buenos y en algunos aspectos hasta mejores que los otros. Pero tal vez es cuestión de carácter. Y todavía peor, de saber asumir la responsabilidad que supone tomar el relevo de la mejor generación de la historia.

Se opina, sobre todo cuando no se gana, que Del Bosque podía haber acometido antes la renovación del equipo, otorgando los galones de mando a la nueva generación. Pero si lo miramos bien, de esa nómina de prometedores jugadores –aunque algunos ya superaron la edad de “promesa”-, ¿quiénes ostentan verdaderamente el liderazgo y la voz cantante en sus equipos? Algunos han sido traspasados por cuantiosas sumas a grandes clubs de las ligas europeas, pero por lo general no se les ve que adquieran el protagonismo que se les suponía. De ahí que, a la hora de confeccionar el plantel que nos represente en las grandes citas, el seleccionador opte por tirar de los veteranos que siempre nos sacaron las castañas del fuego. Como hizo Holanda en los 80, cuando sus estrellas de los 70 ya se apagaban pero seguían recurriendo a ellos, ante el vacío que dejaban sus sucesores.

No es fácil, en definitiva, gestionar los pasados gloriosos. Si no se igualan los resultados, las comparaciones serán inevitables, además de siempre odiosas. Y nunca parecerá bien, se haga una cosa –estirar la piel de los veteranos ilustres- o se haga la otra –darles definitivamente la confianza a los nuevos. La sombra de las leyendas siempre será muy alargada, y en este caso no cobija de nada. El tiempo dirá, en cualquier caso, si estamos efectivamente ante la que algún día llamaremos la Generación Perdida del fútbol español. Pero no es cuestión de desesperar. Igual que llegó Van Basten o llegó Induráin, vendrán otras generaciones, antes o después.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s