Horrenda praxis today…

Lo más saludable es tomárselo con humor, pero en términos de Comunicación no nos resistimos a estudiarlo. Más que nada con fines didácticos. La salida de tono –y de todo- expuesta ayer por Pitingo y su entorno, a cuenta del chiste de El Mundo Today, es todo un ejercicio de, en efecto, “mala praxis”, horrenda diríamos. Un perfecto manual de todo lo que no se debe hacer en una crisis de comunicación. En esta página hemos contado bastante teoría y práctica sobre el hecho de comunicar en propia meta, esto es, crearse un verdadero problema de donde no lo hay, o si acaso era ínfimo. Pero lo del cantante y sus productores, abogados y supongo que asesores, es una goleada en propia meta. Porque, siento decirlo, ellos mismos se las han metido todas.

De todo lo mal hecho, hay que decir que el origen del desastre está en la propia estrategia, y después se desencadena todo lo demás. Es de libro que, ante un hecho que pueda afectar a la reputación, lo primero que hay que hacer es dimensionar el efecto, y si se decide que hay que reaccionar, hacerlo en la proporción adecuada. El ya famoso titular-chiste “Björk se retira por miedo a que la versione Pitingo” y la crónica-parodia asociada, son no más que uno entre los cientos de contenidos de este calado que El Mundo Today produce diariamente, publica en su web y emite por la radio. Y a lo mejor no precisamente de los más inspirados en comparación con otros, ciertamente brillantes y desternillantes. Vamos, que no hubiera pasado a la historia de su repertorio, y una semana después de escucharse o leerse, seguramente ya nadie se acordaba.

Pero he aquí que, pasada esa semana, los representantes de Pitingo vienen a reaccionar con cajas destempladas, esto es, con un comunicado –lo de “comunicado” lo analizamos después- que hace subir el pan y, sobre todo, dispara la cotización de la original ocurrencia. A las pocas horas, casi todo el mundo atento a la actualidad se sabe el chiste, su supuesto efecto “dañoso” se ha propagado y el que quería aplacar unas ascuas que ni humeaban, ha provocado un incendio de dimensiones catastróficas para la reputación del “afectado” denunciante. Es el primer gran error, y a continuación vienen los posteriores errores asociados, a saber brevemente:

El contenido: la empresa que representa al artista sale a la palestra con un discurso que es todo un despropósito. No ya por no entender lo que es un programa de humor o por no conocer a los autores, que también. Pero lo más inverosímil es salir a desmentir una “noticia” que todo el mundo sabe que es una broma. Tan surrealista que muchos pensaron al principio que se trataba de otra broma, y quedaron maravillados al constatar que era completamente real.

La forma: si no han tenido la oportunidad de leerse íntegro el comunicado en cuestión, aquí pueden darse el gusto. Toda una antología de la redacción y la expresión. Ah, y de la puntuación. Contribuyó aún más a reforzar la teoría de que se trataba de un bulo… pero no.

La táctica: una vez la revivida noticia ficticia se propagó imparable por las redes, empezaron a brotar comentarios mordaces y sí, algunos hirientes. Pero ya se sabe que ese bosque está lleno de alimañas. Y una vez cometido el error de adentrarse en lo más profundo él, la mejor manera de salir no es liarse a machetazos. Que es lo que hizo Pitingo, o su community manager. Y así lo que hicieron fue empeorar las cosas todavía más.

La gestión: en un principio, el entorno del cantante rechazó comparecer en los medios para ofrecer su versión. Finalmente sí lo hizo Pitingo en la SER, emisora donde se había encendido la primera cerilla que insospechadamente había derivado en el devastador incendio. Buena oportunidad para quitarle hierro al asunto, disculparse por el malentendido, quedar muy bien con los humoristas y sobre todo con la audiencia, que todo quedara en una anécdota más o menos chusca y al olvidarlo. Pero qué va: el artista se reafirmó en lo afectadísimo que se sentía, en el daño que le habían hecho, sin ser capaz de entender que todo al fin y al cabo venía de un chiste en un programa de humor. Siguió dando bandazos y disparando al aire –“no soy el rey con lo del elefante”. Tan descolocado estaba, que a la pregunta aparentemente más tonta terminó por rematar, y rematarse: “si me paga, versiono a Björk”.

En fin, el hecho está pasado, ya no es trending topic, y desde luego no quiero ensañarme con el protagonista. Nada tengo contra Pitingo, al que desde aquí manifiesto todo mi respeto personal y profesional. Pero como decía al principio, nuestro tema de conversación es la Comunicación, intentamos ser ilustrativos y ponemos ejemplos de buenas y malas prácticas. Y ayer él, quienes le aconsejaron o todos ellos, se equivocaron. Deben reconocer que fue una horrenda praxis y saber que de las crisis se aprende. Sigue teniendo un público fiel, como se demostró ayer también en la Red, y ese es un tesoro que no dudamos que sabrá cuidar. Al fin y al cabo, todos han y hemos cometido errores. Hasta los que se precian de comunicar bien.

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