No íbamos a pasar el verano sin microrrelatos. Si este año llegamos más tarde, es porque hemos tenido otros compromisos. Pero aquí estamos con estos, listos para estrenar. Nos gusta recordar que son a quemarropa, así los llamamos, porque todos están escritos en escaso tiempo y en medio de muchas distracciones, entendamos por tal trabajo y otras obligaciones. Por otro lado, puede ser inevitable que en algunas de estas mini historias se refleje algo de la actualidad. Pero no se crean, a veces, también es casualidad. En fin, los que han salido son estos. Van a ser seis, y así nos dará para otra tanda antes de que termine agosto. Aquí van:
SCARF
Había tenido el cuidado de precisar la edad en la entrevista. No me preocupaba la juventud de los otros candidatos. Mi experiencia y mis capacidades eran imbatibles, y además reúno todos los valores motivacionales que prescriben los expertos en talento, a saber:
Status, nadie sabe hacer este trabajo como yo.
Certeza, tengo muy claro quiénes somos todos y adónde vamos.
Autonomía, no tienen que decirme cómo terminar bien cada proyecto.
Relación, formo equipo con los clientes y sé ponerme en sus zapatos.
Familiaridad, los arropo hasta el final y hago míos los sentimientos.
Y ciertamente, no hubo duda: este puesto de verdugo sólo podía ser para mí.
Vida después de…
Con sus flamantes nombres en latín, porque ya no eran de ese mundo, partían entre rezos y súplicas. Sus más queridos se conjuraban con que habría otra vida después de la empresa, seguramente mejor. La tristeza asumida, y a la larga el olvido, irían cundiendo según el tiempo pasara y no llegaran noticias de los que se fueron. Seguirían a lo suyo, a su anodino quehacer, fatalmente interrumpido cada vez que se anunciaban nuevas despedidas. Todos, un día, terminarían por saber. Cuando se reencontraran en parques, entradas de supermercados o semáforos de la ciudad. No sería el cielo, pero sí la eternidad.
Con los músicos a todas partes
Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan entre el delirio colectivo. Mañana Barcelona, pasado Berlín, llenaron Wembley y lo tienen todo vendido en el Madison. Lo están petando en la gira. Este grupo es la nueva sensación, acuden entregados sus fans con camisetas del bajo, de las guitarras, de la batería los más… Al salir al escenario, repiten el mismo número: al primer acorde, los instrumentos desenfundan a sus cuatro míticos músicos, los activan y juntos empiezan a sonar. La primera que tocan es ‘Help’ y la gente se vuelve loca. Aunque todavía hay quien piensa que esto de la inteligencia musical va a terminar mal.
Humedades perdidas
Las olas apenas los balanceanni en los mares del caribe ni en la piscina del hotel de Budapest. Hace tiempo que tampoco en la bañera de sus memorables aseos íntimos. Podrá ser el cambio climático o que el jacuzzi se ha quedado sin pilas. Ni hablar de que se hayan agotado las suyas. Por no reconocerlo ni aparentar crisis, mañana se van a las cataratas de Iguazú. Qué culpa tendrán de descubrir que se han quedado secas. O de que ella, cuando él no está, guste de mecerse dulcemente en las marismas del lavabo o surfear en el chorrito al lavarse los dientes.
Bombazo editorial
Sus textos serán insufribles, pero los pagarán muy bien. Este creador incansable es capaz de producir decenas de originales al día, listos para imprimir y publicar. Con vender un ejemplar de cada uno, ya me forro, teniendo en cuenta que este sensacional fabulador de historias se alimenta únicamente de los datos que le proporciono y sus infinitos alias no reclaman derechos de autor. Me aseguran que un negocio así no funcionará, que el público demanda literatura de calidad, firmas reconocidas… Pero yo conozco como nadie el mercado, y los autos judiciales terroríficos y por entregas son el género imbatible de hoy.
Plutonazo II
Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas. Si eran antes la noche o el día, la destrucción o la creación, la muerte o la vida. Tras la conmoción, nos habíamos quedado sin respuestas porque tampoco sabíamos qué preguntas hacernos y no teníamos ya a Benedetti. Los libros se quedaron en blanco, los datos se rebelaron y la física colapsó. La noticia sobrevino en pleno apagón y cundió como la pólvora en la aldea: ‘Saturno ha sido reventado por Plutón, el sistema entra en estampida’. Y ya no fuimos capaces ni de ver el Sol. Tampoco, aterrados, de abrir los ojos y mirar con ellos.
Espero que os hayan gustado. Y aquí todos los Microrrelatos a quemarropa – Byenrique
(Foto: ds-grafikdesign)