Noticias de laboratorio, diamantes desnaturalizados

Hoy ya se fabrican diamantes de laboratorio, mucho más baratos y accesibles que los naturales. Del mismo modo, pero hace ya tiempo, las noticias de laboratorio circulan. Y hoy lo hacen a gran profusión hasta dominar grandes territorios de la actualidad. Se generan en las redacciones, pero generalmente se diseñan desde los despachos. Vemos las portadas de hoy, de cualquier día normal, y asistimos a titulares que brillan y “funcionan” (utilizando la expresión de Soledad Gallego-Díaz). Pero que son producto de un fino trabajo de talla.

“Un diamante es para siempre”, fue el impagable slogan que la firma De Beers creo para convertir a la piedra preciosa en objeto de deseo irrenunciable para cualquier humano que se preciara de reputado y pudiente. La noticia no es para siempre, tiene un alto índice de caducidad… pero sus efectos pueden quedar de por vida. Carreras políticas, profesionales, deportivas… han quedado arruinadas por un titular en la línea de flotación. En la mayoría de las ocasiones cierto, basado en hechos que habían sucedido. Pero en algunas, simplemente certero. Y esas punterías son las que se intentan afinar hoy con voraz ambición, que prima sobre la de ofrecer información seria y rigurosa.

Aún desnaturalizados, los diamantes siempre se caracterizarán por su dureza. La actualidad es blanda, volátil, y hoy los laboratorios de la comunicación se afanan en producir y difundir noticias listas para consumir, que impacten rápidamente en la opinión pública. Que distraigan respecto a otras o que generen un clima determinado e interesado. En medio del fango de los másteres fraudulentos, un líder político que en los últimos meses se ve desnutrido de argumentario y discurso –Albert Rivera para más señas- decide, en plena sesión parlamentaria, reavivar unas viejas ascuas para convertirlas en incendio, a propósito de la tesis doctoral del presidente del Gobierno. A los pocos minutos, hay una cola de periodistas en la biblioteca de la Universidad Camilo José Cela para acceder al libraco y ojeárselo de pe a pa, en busca de algo. Hoy se publican los diferentes “comentarios de texto” del trabajo. Olvidando que ya los había publicados de hace tiempo. Simplemente, se ha decidido que sea noticia.

La talla de titulares es un trabajo laborioso, pero, sobre todo, requiere habilidad y precisión. El cuerpo de la noticia se puede dejar más o menos en bruto, al fin y al cabo pocos hoy se leen un texto largo. Además, la información es propiedad también del redactor, luego éste podría resistirse al proceso de re-esculpirla. Pero el titular es propiedad únicamente del medio, y la empresa tiene derecho a darle las vueltas que considere oportuno. Entonces, se trata de pulirlo debidamente, resaltar bien las aristas de la noticia que conviene que brillen, y oscurecer o simplemente eliminar las que no interesa mostrar. Si el ministro de Exteriores ha dicho que preferiría que los presos por el procés en Cataluña estuvieran libres, se obvia que a continuación dijo que es la Justicia la que tiene la palabra y hay que respetarla. Para que parezca lo que se pretende demostrar. Si, volviendo al caso de la dichosa tesis, se titula que Pedro Sánchez la publicó como libro firmado por otro, se evita contar que en realidad era co-firmado con esa persona y, sobre todo, que esa práctica es lícita, legal y él mismo lo hizo constar en la presentación del libro.

Los laboratorios de noticias trabajan hoy intensamente en todo el mundo, y en España tenemos notorios ejemplos. Siempre existió lo que en la Facultad nos enseñaron que era selección de la información, esto es, decidir qué era noticia y qué no, qué iba en primera plana a gran formato y qué en espacios menores, menos relevantes. Normalmente con criterios periodísticos, pero era inevitable que en esa selección interviniera también un cierto tamiz ideológico, de acuerdo con la línea editorial de cada medio en cuestión. Pero lo que se lleva en estos tiempos es la desnaturalización de la realidad. Si los hechos existen, se analizan y se estudia la forma de presentarlos en forma conveniente para la audiencia y la clientela -especialmente para ésta última. Si no existen o no hay visos, se busca la forma de que parezca que toman cuerpo… y ya existirán.

Los diamantes de laboratorio han venido a dar un vuelco al mercado, y tienen muy preocupadas a las grandes firmas que siempre dominaron su comercialización. Las noticias de laboratorio confunden y manipulan a las sociedades, pero además de esa, tienen otra ventaja fundamental para sus auspiciadores. Como los diamantes naturales, las noticias genuinas son caras, la información veraz y documentada hay que pagarla bien. Las noticias prefabricadas, en cambio, son mucho más baratas y fáciles de producir. En tiempos en los que la empresa periodística tiene muy complicado sacar adelante un modelo de negocio sostenible. Lo que pasa es que este dudoso negocio al que se han prestado algunos medios de comunicación hace un flaco favor al prestigio del sector y su credibilidad. Y sobre todo a los periodistas, cuyo trabajo, que nunca alcanzó el valor ni la consistencia de un diamante, se deprecia en caída libre. Y no, no será para siempre…

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