Cambiar el mundo a estas alturas…

La palanca de Arquímedes data de hace más de 2.200 años, y más recientemente, hace sólo 50, The Beatles dijeron aquello de “We all want to change the world”. Entre mover el mundo y cambiarlo hay ciertamente un matiz, y posiblemente, la Historia ha demostrado que ha sido bastante menos difícil lo primero que lo segundo. Los avances, los inventos, la tecnología, han conseguido transformar, a lo largo de los siglos, gran parte del escenario que vemos y en el que vivimos. Pero las ideas, el pensamiento y todas las acciones derivadas que han pretendido cambiar el mundo que tenemos por uno más solidario, igualitario y justo, han dado en encontrarse una y otra vez con barreras tozudamente indestructibles.

A lo mejor nos hemos equivocado en la grandilocuencia. Desde aquellos años 60, hemos repetido hasta la saciedad la expresión “cambiar el mundo”, y hemos dado en convertirla en un mantra recurrente que, de tan manido, termina agotándose según lo pronunciamos. Puede que hayamos sido demasiado ambiciosos, o nos han podido la prisa y las ganas. Para ese cambio, que es mucho más que un movimiento, quizás lo que necesitábamos no era una gran y pesada palanca, sino muchos palitroques bien repartidos. Que es en las pequeñas, cercanas cosas de la vida, donde podemos sembrar sensibles cambios que con el tiempo se hagan enormes e irreversibles.

Tal vez sea eso lo que han pensado los creadores de JoinIn, una plataforma que también se auto-propone cambiar el mundo, aunque sea a estas alturas. Pero empezando por la casa, la calle o el pueblo de al lado. Se trata de una aplicación para móviles, esto no es lo original, pero sí que cualquiera puede utilizarla para proponer cualquier acción colaborativa, y ponerla en marcha sin más trámites. Como ponerse de acuerdo con cuatro vecinos para retirar esos escombros de la esquina, que todos los días pasamos por delante pero nadie hace nada; organizarse entre varios para prepararle una cena caliente al mendigo que vemos cada lunes por la ventana; buscarle un local apañado a un grupo de músicos sin papá que no tienen donde ensayar. Y así, vale toda idea, de lo menor a lo más grande, de lo más cotidiano a lo más inusitado, entre unos pocos al principio y quién sabe si entre miles después. Para cambiarle la fachada a la biblioteca del barrio o para cambiar el modelo productivo de un país. ¿Se imaginan…?

Dicen sus creadores que JoinIn se diferencia de otras plataformas de colaboración social -porque claro, todos estamos pensando en otra en concreto- en que es la primera aplicación que permite que cualquier persona tome la iniciativa y sea la promotora del cambio. También sirve, no obstante, para adherirse a proyectos e iniciativas puestas en marcha por entidades como ONGs o asociaciones de acción social de cualquier índole. Y dice ofrecer, además, una herramienta de gestión gratuita con la que las organizaciones sin ánimo de lucro puedan hacer visibles sus iniciativas, a fin de encontrar colaboradores y coordinar sus acciones.

El proyecto, creado en España por 13 ciudadanos del mundo, nace apoyado en unos datos que le permiten creer. Según la Plataforma Estatal de Voluntariado, en este país hay unos cuatro millones de personas que ejercen algún tipo de actividad con fines sociales, esto es, apenas el 9% de la población. Sin embargo, el 57% de los españoles de entre 14 y 34 años declaran inquietudes sociales y dicen que les gustaría colaborar en actividades solidarias. Y que no lo hacen, primero, por falta de tiempo (¿???) y, segundo, por falta de información (¿¿¿?). Pero bueno, si ocho de cada diez tienen un teléfono inteligente, se puede pensar que, bien publicitada y comunicada la idea, al menos se puede conseguir que les falle alguna de las citadas excusas. El objetivo declarado de JoinIn es alcanzar, en dos años, los 10.000 usuarios registrados, 50.000 organizaciones comprometidas y 25.000 iniciativas puestas en marcha. Apuntado queda para cuando llegue el momento de preguntarles. Por ahora, desearles toda la suerte.

JoinIn se ha presentado esta semana en Madrid, en un marco evocadoramente primaveral y con una acertada puesta en escena, en contenido y continente. La prensa ya está empezando a informar sobre ello, y esperemos que siga. ¿Por ahí se empieza a cambiar el mundo? No lo sé, pero, volviendo a los Beatles, no hay cosa que no se pueda conseguir con una pequeña ayuda de muchos amigos. Esta es la mía, faltaría más. Por cierto, y ya divagando, ¿no habrá sido el mensaje de aquella canción el precursor de todo lo que hoy hemos dado en llamar sociedad, economía o cultura colaborativa? Quién sabe, y volveremos a ello. Pero para esta nos vamos a quedar mejor con Eric Clapton Change the World, si os parece bien.

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