España deprimida (o “en marcha”, según…)

Foto Efe

Nos pasó Italia por encima y nos dejó sin hegemonía. En el otro frente, en cambio, resistió y se hizo fuerte el Imperio. Intentaba un país reinventar el presente pero le vencieron las generaciones. Las ya perdidas que no volverán y las aún vigentes que se apostan en la puerta y no dejan pasar el futuro. En medio de ellas, para unos España se ha quedado planchada y no se sabe cuánto tardará en recuperarse. A otros sin embargo se les oye decir que va “en marcha”.

Al seleccionador del equipo nacional le están despidiendo con cajas destempladas, pretenden negarle hasta el derecho a irse por sí mismo y a lo mejor hasta le hacen devolver los títulos. Pero al seleccionador del Estado le han confirmado en el cargo pese a que llevaba seis meses ejerciendo la táctica del avestruz, cabeza bajo tierra y aguantar hasta que todo pase. Pasó, y ahora recuenta gozoso los réditos. Para unos, todo lo anterior está olvidado. Para otros, está todo amortizado.

Abrimos las ventanas para que entre aire fresco, pero va y se escapa el poco que quedaba dentro. En unos estadios se habla de renovación y en otros de regeneración. La primera se va produciendo por pura evolución natural, porque los resultados se ven y se hace evidente que las cosas y las personas tienen que cambiar. Pero la segunda la quieren llevar a cabo muchos de los mismos que han degenerado, y no se les cuestiona porque sus resultados no se palpan igual, ya se esfuerzan ellos por manejar la percepción. Los resortes del Imperio han resistido inamovibles, los soldados han actuado inconmovibles.

España se fue de Francia cabizbaja, con la certeza de haber perdido no solo un partido sino una época, la mejor que jamás tuvimos. Por su parte, los que tuvieron la esperanza de cambiar los tiempos y estrenar un período nuevo e ilusionante, han visto sus expectativas frenadas y frustradas. También han salido con la cabeza baja, pero no entienden lo que ha pasado. Porque el lunes en París se perdieron oportunidades pero ¿dónde están las oportunidades que se han dejado pasar estos meses y estos años?

Vivimos entre generaciones que pasan -a la espera de las que vendrán- y generaciones que persisten, no se mueven y no dejan que se mueva lo demás. En medio, una generación que pudo ser de Mundial y ve que no subirá de tercera división, de trabajar de camarero o de monitor de gimnasio. Algo no estaremos haciendo bien. ¿O será la demografía, que decididamente está pervirtiendo los destinos?

Dicen que las malas rachas pasan y las buenas se terminan. España viene hoy deprimida, viendo terminarse una y que no acaba de pasar la otra.

Foto Luis Sevillano, El País

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