Cristiano, ¿tristeza o el principio del fin?

Cristiano Ronaldo, foto ReutersCristiano Ronaldo empezó la temporada con dudas sobre su estado físico, después, una vez arrancada, ha firmado cifras de récord, 29 goles en la primera vuelta con un partido menos, ha ganado su Balón de Oro… y se ha parado. De pronto, su zancada se ha esfumado, su potencia apenas se manifiesta, su gesto se ha torcido. Y anteayer en Córdoba ha vuelto, como las cabras al monte, a sacar a relucir su vena soberbia, la que tantas antipatías le granjea y tanto esfuerzo han hecho en el club por atemperar. ¿Otra tristeza repentina? ¿Cuestión sentimental esta vez? Tal vez ande contrariado porque ve que su físico no le responde, pero claro, se niega y le niegan descansar. ¿O tal vez presiente otro final de una relación… ? Sí, la de Cristiano con el Madrid.

No vaticinamos, ni siquiera apostamos. Tan solo dejamos la idea ahí. Muchos piensan que el suyo con el Real Madrid es un matrimonio indisoluble, pero ya no los hay en el fútbol de hoy. Menos aún cuando andan por medio personalidades como su representante, Jorge Mendes. Pero sobre todo, teniendo en cuenta que los designios de Florentino Pérez son inescrutables. Proverbialmente frío a la hora de tomar decisiones, no le ha temblado el pulso cuando ha decidido cambios de rumbo insospechados, que él suele llamar “impulsos”. ¿Pensará que la inversión realizada en su día está sobradamente amortizada? ¿Que aceptar una de las imponentes ofertas con las que se especula por ahí significaría rematar una operación económica espectacular, a la vez que deportiva? ¿Y que, al fin y al cabo, tampoco le van a quedar tantos años de fútbol y lo mejor de su vida ya lo ha dado aquí? Sólo el presidente conoce sus planes. Eso sí, sentimentalismos ninguno.

Por otro lado, bien puede estar pensando Cristiano que su ciclo en Madrid está completo. Con la camiseta blanca ha  conquistado una Champions, que suma a la lograda con el Manchester United, y ha conseguido dos balones de oro, que añade al logrado con el equipo inglés. Ha marcado goles a cántaros, ha batido récords, se ha gustado jugando y se ha sentido adorado por el madridismo social e institucional, que ha llegado a elevarle a la comparación con el mismo Di Stéfano. Pero él es profesional –su representante lo es aún más- y podría ser la hora de plantearse otros retos, otros proyectos. Su tristeza de hace dos años se resolvió con una jugosa renovación, además de por una mayor sensibilidad y apoyo del club hacia él. La de ahora podría ser una premonición.

Dicen que el club le va a leer la cartilla por su “acto irreflexivo” del sábado, especialmente por el gesto despectivo limpiándose el distintivo de campeones del Mundialito. Ahí puede empezar a escenificarse el desencuentro. Si finalmente no juega en el Calderón y se pierde, si la temporada del Madrid se acaba torciendo, si el portugués contribuye a ello y su brusca caída de rendimiento se prolonga… podrían ambos –entidad y jugador- estar preparando el ambiente. A muchos les parecerá imposible que esto llegue a ocurrir, no quieren ni imaginárselo, incluso pensarán que es una infamia sólo mentarlo. Pero la vida te da sorpresas. Y sobre todo, Florentino las da…

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