Semifinales de Champions I: del fango a la primavera

Atlético de Madrid - Chelsea

Cumpliendo con lo prometido, y excepcionalmente en jueves, nos toca hablar de la ida de las semifinales de Champions League. De las pocas cosas constatables y fehacientes que nos han quedado, una es que ayer nos hemos divertido bastante más que anteayer. Bueno, puede haber quien opine lo contrario porque esto siempre va en gustos. Pero el del martes entre el Atlético de Madrid y el Chelsea fue un partido en el fango, y el de anoche entre Real Madrid y Bayern Múnich fue fútbol sobre hierba, vamos a decir más primaveral.

El del Calderón fue en el fango porque ahí es donde le gusta vivir a Mourinho, no nos vamos a sorprender a estas alturas, nos hable en inglés o en portugués; y digamos que Simeone tampoco reniega de los lodos. Fuese fútbol del siglo XIX o calcio fiorentino, no falta la gente que ha defendido y sigue defendiendo el estilo de Mou, y de su periplo madridista podemos dar fe. Ahora, cuando muchos de esos mismos ven ese juego desplegado –perpetrado, sería más correcto- por otro equipo que no es el suyo, se escandalizan. El caso es que, no nos engañemos, durante la primera parte los dos equipos jugaron a lo mismo. Precaución y, ante la duda, atrás, el reino por un córner o una falta cerca del área. Sí que en la segunda el Atleti quiso proponer algo más, arriesgó ligeramente, buscó más las cosquillas que pudiera hurgar en la roca. Pero ante todo, y dada la tesitura del contendiente, antepuso el entrenador rojiblanco no perder los nervios ni los papeles, un gol en contra en cualquier acción aislada hubiera resultado fatal. Y este partido de 180 minutos se seguirá jugando el miércoles en Stamford Bridge.

El del Bernabéu fue primaveral porque así es este Bayern de Guardiola, tecnología alemana con diseño español, y el Madrid le pone unas veces cardos y otras flores, pero al fin y al cabo vegetación. Dicha la cursilería, si el martes no pasaba nada a lo largo de los minutos, ayer sucedían muchas cosas. Para los madridistas, los primeros 15 minutos fueron de dimitir. Ni oler el balón, los de rojo teniéndola, combinando y entrando como el cuchillo en la mantequilla por aquí por allí. Sorprendió entonces que el gol de Benzema llegara como si nada, la primera vez que los blancos cruzaban el medio campo, y no en una contra centelleante, sino en una simple transición con dos pases bien dados, sin más y tan fácil. Reforzado en su autoconfianza, no tardó en crear otras tres situaciones clarísimas, a pesar de seguir profundamente dominado. En la segunda parte se repartieron más las fuerzas y la posesión, pero siempre hubo sensación de que el marcador se iba a mover. Se empleó Neuer y, en la única llegada verdaderamente letal de equipo bávaro, apareció quien tenía que aparecer: Casillas. Una conclusión es que el Madrid mantuvo el compromiso colectivo y la fiabilidad de sus mejores ocasiones de este año, pero que hasta la final de Copa no había mostrado en los partidos grandes. Y otra conclusión, que este Bayern es tremendo, tiene de todo y no se duda que es el mejor equipo de Europa a día de hoy. Pero para ser como el Barça de 2009 le falta algo de sutileza, magia… y le falta Puyol atrás. Lo sabe muy bien Guardiola y ayer se vio.

Real Madrid - Bayern Múnich, foto Andres Kudacki - AP

¿Qué nos va a deparar la semana que viene? El Chelsea-Atleti va con empate técnico y real. En el fútbol de hoy, y en unas semis de Champions, un 0-0 es un resultado ni para ni para otro, todo por disputar. Los de Simeone tendrán la esperanza de que los blues deberían abrirse aunque sea un poquito, pero no se hagan ilusiones. Su entrenador no se va a cortar un pelo en jugar con diez atrás ante su público. Y buscará el gol a traición, por sorpresa en los primeros minutos, al filo del descanso en un momento en que el partido parezca en fase cansina. Es como le gusta. Ante eso, el Atlético debe tener claro su estilo y su propuesta: ser fiel a sí mismo. Es lo que le ha llevado hasta aquí y lo que le permitirá seguir hasta Lisboa.

Y de la otra, pues qué les voy a decir, que dados los antecedentes, para el Real Madrid ir a Múnich con un 1-0 es como ir al Polo con una rebequita. Alguna vez ese campo tendrá que ser amable con ellos, pero nada presupone que vaya a ser esta vez. Les queda a los de Ancelotti la experiencia de Dortmund y, sobre todo, mostrarse por lo menos al mismo nivel que ayer, con el mismo compromiso colectivo, sin descentrarse en defensa… y marcar, que al menos ya ha podido comprobar que esa defensa no es invulnerable. Aún así, ese partido va a ser larguísimo. Y si le perforan en los primeros minutos, como casi siempre ha sucedido en el Olímpico o en el Allianz, pues estaremos yendo a Lisboa tomando el camino de Moscú. Frío, frío…

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