Buenos tiempos para la información…del tiempo

Buenos tiempos para la información... del tiempoDecía Iñaki Gabilondo que lo primero que la gente quiere saber al levantarse por las mañanas es qué tiempo hace. Lo que pasa es que hace años ya que el periodista donostiarra no acompaña los madrugones de buena parte de los españoles, concretamente lo dejó en 2005. Y por entonces, todavía podía decirse que este país vivía la calma chicha de las sociedades supuestamente avanzadas, estables, desarrolladas… en las que efectivamente los sobresaltos tenían un carácter más doméstico y, posiblemente, la principal preocupación diaria era si iba a llover o a nevar, si ponerse la chaqueta o el abrigo para ir a trabajar.

Pero hoy por hoy –parafraseando su programa, que ahí ha seguido con otras voces- no hay tantos españoles que madrugan. Y posiblemente muchos siguen con la misma chaqueta o el mismo abrigo, o a lo mejor tienen una sola prenda que ponerse para todo el año. En estos últimos tiempos, desde que Gabilondo pasara a ocuparse en otras tareas, han pasado muchas cosas, demasiadas como para seguir andando preocupados con los designios y caprichos del ínclito Eolo. Las sorpresas, los disgustos, los chacos… nos han venido de todas partes. La actualidad informativa ha devenido en una pertinaz borrasca, o sequía, según cada uno por donde lo mire, y si el tiempo era malo, siempre era susceptible de empeorar. Había que informarse para estar al tanto de la última tormenta. Y tener no el paraguas, el casco bien preparado.

Y sin embargo, corriendo los tiempos que corren, el tiempo que nos sigue teniendo pendientes es el meteorológico. De acuerdo con estudios recientes, especialmente el último del CIS y otros al caso –que se recogen en esta crónica-, la información del tiempo es la más solicitada por los españoles. Más que la deportiva (!), que la cultural, y por supuesto mucho más que la económica o la política. Es la más seguida, la mejor considerada… y la más valorada. Los ciudadanos confieren credibilidad a las noticias que reciben relativas a la actualidad y las predicciones meteorológicas, las evalúan positivamente, las juzgan acertadas, les parecen comprensibles y las ven útiles.

¿Sorprenden estos datos? Podría pensarse que debiera haber otros temas que suscitasen la expectación de los ciudadanos. Pero a lo mejor resulta que ya están ciertamente aburridos de asistir al espectáculo que los medios de comunicación les ofrecen un día sí y otro también. Para deprimirse todavía más con los pronósticos y directrices de las autoridades financieras, para aburrirse con los previsibles discursos de la clase política y para crisparse hasta con los simples comentarios de la jornada futbolística, pues mejor buscar la tranquilidad y el consenso de expresiones como “se ha quedado buena tarde” o “mañana van a caer “chufos” de punta”. De los supuestos, porque ya sabemos que de los otros caen, y caen bien.

¿Sorprenden estos datos? –volvemos a preguntar. Pues si tenemos en cuenta que al fin y al cabo estamos hablando de información, parémonos a pensar. A lo mejor, es una hipótesis pero no es poco posible, sucede que gran parte de esta sociedad haya dejado de confiar no ya en sus instituciones y en los protagonistas de la vida pública –que de eso hace tiempo-, sino además en quienes les informan sobre esas entidades y esos personajes. Tal vez cunda, más de lo que pensábamos, la sensación de que no es el periodista quien les cuenta, sino la empresa, el partido, el gobierno o el banco que está detrás. Entonces puede suceder que la independencia, la pluralidad, el contraste de las informaciones oficiales, la honestidad informativa en definitiva, son valores que se supusieron en su día y que hoy se detectan sin interferencias… cuando sale el hombre del tiempo.

Se decía que, en tiempos de Franco, cuando ibas en un taxi hablabas con el taxista del tiempo o de fútbol; en los primeros años de la transición, las conversaciones pasaron a ser principalmente sobre política; con los años, otra vez de fútbol; ahora, sólo del tiempo.

Así que, en efecto, convengamos que, si no en otros ámbitos, sí pueden hablarse hoy de buenos tiempos para la información… del tiempo. Porque cuando se trata de la información de lo demás… rayos y centellas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s