Santiago y cierra televisiones, pero abre despachos

rtvvnueva--478x270Para los neoliberales de pura cepa, ha sido una “decisión valiente” la del presidente Fabra de cerrar la Televisión Valenciana. Si además de neoliberales tienen intereses empresariales, opinan que deberían cerrar todas las televisiones autonómicas, seguramente para allanar el camino a sus propios proyectos privados de ámbito local, que hasta ahora han fracasado, en términos de rentabilidad, cuando se han intentado por parte varios grupos.

Sin entrar en esos intereses, lo que se argumenta es que las TV autonómicas cuestan demasiado dinero y al fin y al cabo son meros órganos de propaganda. Lo que no se dice es que a lo mejor podrían no ser ni una cosa ni la otra, y hasta puede que ambas sean causa y efecto. Esto es, si no primara el afán por utilizarlas como instrumento político, quién sabe si podrían ser hasta viables. Y no me olvido que, cuando estudiábamos Periodismo, nos decían desde muchos ángulos que el futuro estaba en la información local, cercana a lo que la gente vive todos los días.

Pongo el ejemplo de Telemadrid, que es el que mejor conozco: durante los gobiernos de Leguina y Gallardón, puede decirse que hubo una televisión que, aunque modestamente, cumplió una cierta función de servicio público, que en su caso no abarcaba el aspecto cultural autóctono, porque eso en Madrid tenía realmente poco sentido. Pero sí se vieron esfuerzos por ofrecer una información rigurosa de lo que pasaba en la región, recuerdo que el ex-ABC Giménez-Alemán hizo por adecentar la programación y hasta recuperó índices de audiencia, y con ambos gobiernos no se cayó en el partidismo acérrimo más allá de lo que asumimos –aunque nunca deberíamos asumir- en un medio de comunicación al fin y al cabo oficial.

Todo esto se terminó con Esperanza Aguirre. “Faltaría más”, la flamante presidenta destituyó nada más llegar a todo el equipo de dirección –que había trabajado bajo gobierno de su propio partido- y puso al suyo, dirigido por su fiel Manuel Soriano –que venía de haber estado con ella en el Ministerio de Cultura y después en el Senado– para que le hiciera una tele a su medida. Casposa y antigua en la programación y en el uso del lenguaje televisivo. Pero sobre todo, absolutamente leal a los principios fundamentales no ya del PP, sino del ideario de la presidenta, “faltaría más”.

En cumplimiento de la nueva línea “informativa”, el nuevo director se volcó en llenar los platós de colaboradores fieles a la causa, y así coparon la programación una nutrida representación de columnistas, tertulianos, escritores y “creadores” de opinión que fervientemente propugnan el “pensamiento único”. Que claro, cobraban lo que cobraban, y por ahí se ha publicado lo que a la tele pública le costaban sus “colaboraciones”. Ahí fue cuando, gracias a esas y otras operaciones maestras, se sobredimensionó la cadena. Y si bajo la fórmula anterior ya generaba pérdidas, con este modelo se convirtió en inviable. Empezó entonces a manifestar la presidenta que no le iba a temblar la mano en privatizarla, cosa que nunca hizo. Pero claro, si su televisión no le podía servir a ella, para qué iba a servir.

La situación desembocó en el ERE que dejó en la calle a 861 de los 1.200 trabajadores que componían la plantilla. Casi todos, claro, periodistas, cámaras y personal técnico. La mayoría de los renombrados colaboradores salieron también, pero simplemente perdieron una de sus muy diversas, variadas y pingües colaboraciones. Eso sí, los directivos colocados por Aguirre se quedaron todos y con su sueldo intacto, algunos ganando más que el propio presidente del Gobierno, atención a esta lista. Ahora todo indica que, al igual que ha sucedido con Canal 9, la Justicia declarará ilegal el expediente y obligará a readmitir a los trabajadores. Y el ahora presidente Ignacio González ya avisó hace tiempo de que hará lo mismo que Fabra. Y los neoliberales pata negra volverán a decir que ha tomado una “decisión valiente”.

Una televisión pública autonómica sí puede ser necesaria, es más, creo que lo es. Bien concebida y dimensionada, profesional y que cumpla su función esencial: ofrecer información cercana y útil, que al fin y al cabo es la que más interesa al ciudadano. Lo que se ha demostrado no operativo son los mamotretos de inspiración goebeliana, engordados por un ejército de ideólogos y asesores que imponen a los profesionales repetir la misma mentira hasta conseguir que parezca verdad. Los que practican la demagogia, generalmente esos medios tan neoliberales, proclaman lo que le cuesta a un valenciano o a un madrileño su televisión. Pues podríamos preguntarles a esos madrileños y a esos valencianos en qué prefieren que se gaste su dinero: si en medio de comunicación propio, serio, que le informe y le entretenga; o en una nueva sede para su consejería de Industria; en la contratación de un nuevo equipo de asesores; o en el mantenimiento del palacio que alberga su ayuntamiento.

Así, la tendencia imperante es considerar las televisiones autonómicas un gasto desproporcionado y superfluo que la Administración no puede permitirse en estos tiempos. Lo que sí parece que pueden permitirse es la apertura de nuevos despachos, asesorías y tinglados para darle coba al Poder. Sin ir más lejos, esta semana hemos sabido que el actual Gobierno se ha gastado en estas partidas un 8% más que en 2012, en total 28 millones de euros en nóminas hasta septiembre. Eso no sobra ni es desproporcionado ni superfluo, faltaría más.

4 Comments

  1. Pero para que veamos hasta donde está llegando su poquísima vergüenza, que no tienen ningún pudor, y son tan falsos y tan demagogos, que sueltan lo de que no van a cerrar hospitales ni colegios para mantener una tele púiblica. Cuando los van a cerrar de todas maneras. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/11/06/valencia/1383726175_840469.html.
    Y claro, sus criaturitas lectoras neoliberales, se lo creen todo a pie juntillas.
    Pero recordar lo del Aeropuerto de Castellón sin aviones, nada. Lo de la visita del Papa, nada. Lo de la Ciudad de las Ciencias, nada. Lo de la Regata esa de la Copa América, nada. Lo de la F1, nada. Y esa cosa tan rara llamada Gurtel, para que.
    Suelto eso, que es lo que quieren escuchar mis criaturitas, y me quedo tan pancho.
    Y esto da todavía más cancha a los buitres que se quedaron con la miel en los labios, tras el fiasco de las elecciones andaluzas. Ya se frotaban las manos visualizando el desembarco en Canal Sur con sus machetes bien afilados. Carroñeros como Carlos Herrera, que ya no recuerda como chupó del bote con su productora por entonces. O ese viejo chocho llamado Antonio Burgos, otro que tal.
    Con ello no quiero decir que aquí se está llevando una gestión modélica, para nada. También hay un déficit de millones, 60 concretamente. Pero de ahí a comparar esto con los 1.200 millones que se han pulido allí, creo que hay una “leve” diferencia.
    O también comparar el número de trabajadores. Aquí son ocho provincias y en la actualidad 1.500 trabajadores, 200 menos que en la valenciana con tres provincias. Pero claro, tampoco interesa comentarlo así para sus criaturitas.
    Desde aquí mi apoyo a mis colegas de la RTVV. Su lucha es la nuestra.

    1. Mira que ser de Madrid es una mierda pero ¿Ser valenciano???? Se les puede haber engañado y robado más y siguen siendo del PP????? ¿Es que están todos pringados en la mierda???? Yo si gana el PP las elecciones en valencia no vuelvo por allí que me da miedo…… Lo que no puede ser es que los trabajadores se hayan callado y aguantado la manipulación sin rechistar y ahora resulta que lo DENUNCIAN…. ¿Es que no sabíamos todos que esa tele era una puta basura pepera???? Muy mal todo…. el problema es que te bajas los pantalones y ya hasta que te la meten hasta el fondo es un no parar…..

  2. Muy importante, se me olvidaba y Oñate ha dado en ese clavo. Dejar constancia también de mi apoyo total a los trabajadores de RTVV, a los de Telemadrid y a todos los de entes autonómicos que ven amenazados su dignidad y sus puestos de trabajo. Ellos son precisamente los que no tienen culpa alguna de la gestión, los que además han sufrido las presiones y manipulaciones de sus jefes políticos y los que, finalmente, han pagado o están pagando el banquete. Con ellos siempre y también es mi lucha.

    1. Yo solo apoyo a los trabajadores de Telemadrid Y RTVV que han luchado y se la han jugado contra la manipulación del Ente, que son unos pocos…. al resto de chupones amigos del PP (todos los que están ahora) y algunos que han echado… QUE LES DEN MUCHO POR CULO….

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