Sin medios de Comunicación… ¿a qué nos dedicamos?

Si no hay medios de comunicación...

Dada la trepidante y dolorosa desaparición de medios en el panorama informativo, y la pérdida de calidad y credibilidad de no pocos de los que quedan, ¿se termina el trabajo de los profesionales, las agencias, los directivos de Comunicación? De entrada vamos a decir claramente que no. Pero lo tendremos que explicar. No cabe duda de que el estrechamiento de la oferta mediática y la precariedad informativa reducen la capacidad de las empresas en cuanto a verse reflejadas y poder transmitir sus mensajes a sus audiencias, y por lo tanto limitan nuestro campo de actuación. Conocemos sectores en los que no hace mucho convivían 50 y hasta 100 cabeceras, y hoy apenas se mantienen tres o cuatro, y gracias. Pero sus empresas no es que tengan ahora menos cosas que contar que antes, ni mucho menos. Y asistimos al fenómeno de que hoy, en según qué días, se convocan casi más ruedas de prensa que periodistas hay. Y claro, esto no se sostiene, pero no tiene que ser el fin. A quienes trabajan en la gestión de la reputación de sus clientes o firmas a las que representan, les queda mucha razón de ser. Sólo hay que hacerla valer y, por descontado, adaptarse a las circunstancias. Demostrar que se pueden hacer muchas otras cosas más allá del sota, caballo y rey. Más originales si se quiere, pero sobre todo más efectivas y ajustadas a la realidad.

– En primer lugar, los profesionales de la Comunicación no somos meros “conseguidores” de espacios en las revistas, los diarios y los programas audiovisuales, aunque a veces se nos vea casi exclusivamente como tales. Nuestra actuación habría de entenderse mucho amplia, abarcando desde la génesis y puesta a punto del mensaje hasta el diseño de toda una estrategia para difundirlo. No vamos ahora a alargarnos en todo este campo, pero ello incluye, entre otras muchas cosas, detectar dónde están las audiencias y saber los caminos para llegar a ellas.

– Por esa misma razón, nos toca hacer ver que no son los medios de comunicación las únicas vías francas para llegar a esas audiencias. Hay otros canales, y hay que saber buscarlos. Abrir campos de operación y buscar nuevos aliados.

– Y no se trata solo de las redes sociales, no las vamos a descubrir ahora. Ah, pero en ellas hay que discernir muy bien, en función de las necesidades que tiene la empresa de entenderse con su público, qué estrategias y acciones son viables y, además, cuáles responderían al puro Marketing, cuáles a la Comunicación Corporativa, cuáles a la Atención del Cliente… Y todavía es fácil confundirse. Hay que estar, pero no pensar que ya lo hemos resuelto todo con abrir una cuenta y ser hiperactivos en Twitter o Linkedin.

– Más allá de este universo social al que no podemos renunciar pero que en realidad estamos aprendiendo y comprendiendo cada día, existen otros entes, actores, puentes que nos pueden servirnos para hacer llegar el mensaje: asociaciones, entidades, eventos, empresas potencialmente colaboradoras… y fórmulas de trabajar con ellas para que, al final, de lo que hagamos salga proyectada la imagen con la que queremos que nos reconozcan. Imaginación y acción al poder.

– Paralelamente a la dramática pérdida de peso de los medios convencionales, surgen otras fórmulas. Por ejemplo, ya hemos hablado alguna vez del llamado Periodismo de Marca como una alternativa que, nos guste o no, se está abriendo paso y gana adeptos. Abramos la mente, estudiémoslo, porque puede que esas plataformas, en según qué casos y –repito- qué audiencias, a quién podamos encontrarnos en esas plazas, pueden resultarnos interesantes para volcar nuestros contenidos, o una dosis precisa de ellos.

– El caso es que hoy por la Red circula más información que nunca. No todo vale, claro, además sería ilusorio querer abarcarlo todo, estar en todos los sitios, como imposible es leerse y mucho menos entender todo lo que nos llega. Hay que discriminar mucho, pero intentemos detectar y conocer bien a quien de verdad nos interesa: qué foros, qué portales, qué blogueros, qué agregadores… en definitiva, quién puede ser influyente para nuestro público. Encontrémoslos… y cuidémoslos.

– En fin, hablamos de menos medios y, por lo tanto, menos espacio. Pero los que subsisten, ahí están y, en determinados sectores, siguen siendo necesarios. Pues precisamente ahora tenemos que esforzarnos más –e invitar a las empresas a que se esfuercen- por ofrecerles contenidos interesantes, originales, en tiempo y en forma, adaptados a su realidad y a sus necesidades. Si la tarta es más pequeña y no da para todos, utilicemos nuestra habilidad para hacernos sitio sin necesidad de dar empujones, y que no deje de caer al menos un trozo en nuestro plato.

Y un consejo muy personal a los colegas. Los sectores dan lo que dan de sí. Podemos estar especializados en uno concreto, y será un atributo a nuestro favor. Pero si nos encasillamos, corremos el riesgo de quedamos a expensas de sus coyunturas y fluctuaciones. Aparte de que, en la actual situación económica, algunos hoy aparecen como un verdadero solar. Por eso es recomendable probar otras áreas, cambiar de aires, salir de excursión. Primero porque nos puede aportar ideas nuevas que luego podemos poner en práctica cuando volvamos a trabajar con lo nuestro. Pero además, nos vendrá muy bien “saber de” y “que nos conozcan en” más sitios. Siempre, y sobre todo en estos tiempos.

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