El Barça inanimado

Publicada en MarcaDesde que escribo este blog, la mayoría de los clásicos que he visto me han dado pie para poner a caer de un burro al Real Madrid, a Cristiano, a Mourinho, a Sergio Ramos… en fin, a los que he considerado justo criticar. Pero es que así han sido estos ya cuatro años. Pues esta vez me toca fijarme en un mal episodio del Barça, y procuraré hacerlo con el máximo respeto.

Vaya por delante que, hasta donde yo he visto, los enfrentamientos directos entre culés y merengues casi nunca han determinado el estado de cada uno ni el devenir de la competición liguera–sí, lógicamente, de las que se dirimen por eliminatoria directa. Así, el Madrid de los 70 y 80 ganó muchas ligas y perdía asiduamente con el FC Barcelona, sobre todo en el Camp Nou; y el dominante dream team de Cruyff que enlazó cuatro títulos consecutivos en los 90, claudicó más que venció en el Bernabéu. Generalmente han sido partidos fuera de todo guión, de resultado imprevisible que ha terminado obedeciendo a uno o mil detalles. Sin ir más lejos, nadie ha cuestionado la superioridad de los blancos en la vuelta copera el pasado martes, pero si en el primer minuto entra aquella de Messi que lamió el palo, a lo mejor ahora estábamos hablando de otra cosa. Y un aviso más: a los que, como la portada del As de ayer, vienen pregonando cambios de reinado y que se ha invertido la relación de poder en el fútbol español, recordarles que hace justo una semana era el madridismo el que andaba deprimido, y que a final de temporada el que tiene la Liga ha recogido más que el que tiene la Copa –que además, claro, está por ver quién la tendrá. Si alguno de los dos se alzara con la Champions ya serían palabras mayores, pero pensar ahora en eso… sueños son que diría Calderón, don Pedro, no don Vicente.

Pero no se puede negar que la verdadera noticia de estos dos clásicos ha sido el inesperado bajo rendimiento de los de RouraVilanova. Y lo significativo es que no parecen dos actuaciones aisladas, pues viene de más atrás, fundamentalmente del varapalo de la ida de octavos de Champions en Milán. Hacía años, ciertamente, que no veíamos a un Barça tan afligido, tan intrascendente en su juego, sí, tan inanimado. Cuidado, si esa bajada de tensión viniera motivada porque las noticias que llegan de Nueva York no fueran buenas, se entendería todo este desánimo de la plantilla. Desde luego eso es lo que no deseamos nadie y ahora mismo dejaría de escribir este artículo. Pero como en estos momentos no tengo ni idea, y sólo la esperanza de que las cosas vayan bien y Tito esté de vuelta cuanto antes, me tengo que ceñir a lo estrictamente deportivo. Tampoco sé exactamente –otros parece que sí- qué margen de maniobra y decisión tiene Roura, lo indudable es el marrón que le ha caído a este hombre, que en unos meses ha pasado de tercer entrenador y de hacer vídeos, a dirigir al mejor equipo del mundo, en el que juegan varios de los mejores del mundo. Lo que es de cajón es que ningún equipo se entrena solo, por más que algunos, sobre todo ciertos presidentes, se lo crean tan a menudo, sin ir más lejos Florentino Pérez cuando echó a Del Bosque, y ya se vio cómo le fueron las cosas.

A propósito de este último recuerdo, ¿podría a este Barcelona sucederle lo mismo que al Madrid de Queiroz en aquella infausta temporada 2003-2004? Recordemos: en marzo aspiraba a todo –líder en Liga, finalista de Copa y en cuartos de Champions- y en un mes se le cayó como un castillo de naipes. A ver, hay diferencias técnicas bien concretas, como que estos sí han hecho trabajo de pretemporada, no como aquellos; el cambio en el banquillo responde a una evolución natural, y no a una decisión drástica y en caliente, aparte luego las circunstancias; y no se le han amputado elementos fundamentales –pero no glamurosos- de la plantilla. Se supone que si enlazan dos buenos resultados en las dos próximas jornadas enderezarán el rumbo y retomarán la rutina liguera ganadora, si remontan al Milan ya lo habrán aparcado todo y volverán a ser los máximos favoritos en Europa. Pero si ni lo uno ni lo otro… Y lo que a más de un aficionado culé le habrá preocupado es escuchar, después del partido del sábado, al entrenador en funciones y al director deportivo decir que habían estado bien.

En lo que se equivocarían diametralmente en Can Barça es si en vez de reconocer y estudiar su problema actual, del calado que sea, lo niegan y lo trasladan a los arbitrajes, como veo que hacía ayer la portada de Mundo Deportivo –no así la de Sport, mucho más sensata a mi parecer. Cierta la mano clamorosa en San Siro que se la deja muerta a Boateng para que fusile el primero; cierto el penalti de Ramos a Adriano en el último minuto. Pero cualquiera que haya visto ambos partidos completos –empezando por los jugadores mismos- sabe que no los perdieron en esas jugadas, por mucho que anteaayer, por el momento en que se produjo la jugada, sí hubieran arañado un empate que a ojos de cualquiera hubiera resultado ficticio. El Madrid no es que pusiera mucho más fútbol, la verdad, con un medio campo CallejónPepeModricKaká –y luego Khedira en vez de este último. Pero sí puso muchas más ganas siempre, y el segundo tiempo del Barcelona, contemporizando y dando la sensación de conformarse con el empate, resultó inaudito, desconocido hacía mucho tiempo.

¿Y Messi? Pues qué quieren que les diga, con una pierna o jugando al tran tran sigue ofreciendo cosas que nadie es capaz, ya quisieran -la mayoría no- todos los jugadores del mundo estar así cuando están mal. Pero claro, ha hecho tantas cosas tantas veces en tantos partidos, tiene puesto el listón de su rendimiento tan insuperablemente alto, que cuando se queda por debajo –y muy debajo- se nota demasiado. Tampoco sé si se trata de estado físico o anímico, pero recuérdese que a principios de temporada se decía que este año venía como un toro porque por fin había tenido un verano completo para descansar. Hay por ejemplo una jugada muy significativa el sábado, cuando se la deja a Alves en profundidad, éste mete un buen pase al corazón del área y no hay nadie para rematar. En la repetición se ve a Leo seguir la jugada al trote y no hacer ni intención de llegar, cuando esas siempre las ha visto y se ha tirado implacable a la yugular. Lo que sí es notoriamente físico, y soy de los que dicen que hay que hacerle un monumento, es lo de Puyol. Lo que le hizo Di María en el segundo gol en el Camp Nou no se lo hecho nunca nadie, que recuerde, y menos contra el Madrid. Hasta a algún buen madridista le dio no sé qué verle así. Y bueno, no vamos a seguir porque no es cuestión de hacer aquí una exposición de retratos goyescos. Ni en Milán ni en la Copa ni en el Bernabéu ha sido el equipo que solía, esos son los hechos. Hemos visto un Barça inanimado, y no sabemos lo que veremos a continuación.

 

P.D. Como tan cierto es que en fútbol Madrid y Barcelona son vasos comunicantes, que dijera Alfredo Relaño, esta súbita depresión barcelonista ha coincidido con la primera verdadera alegría que se ha llevado el madridismo en lo que va de temporada. Muy pronto, tal que mañana martes, vamos a empezar a saber si ha sido la última o si hay más partida.

2 Comments

  1. Yo hubiese jurado que hoy ibas a hablar de Atletismo y del gran Nadal…….. después de ver el soporifico partido del sábado (hasta Robinson tuvo la lucidez de decir que vaya cagarro de partido) y de ver la penosa actuación del Barsa el martes anterior…… No hace falta ni saber de fútbol para ver que el Barsa está tocado y hundido….. lo normal después de 5 años ganándolo todo…… Ni tampoco para saber que tiene mimbres para recomponer la situación y volver a ser un equipo ganador en poco tiempo (con un entrenador de verdad y sin tantos malos rollos).
    Lo del Madrid es de chiste y ya que se conforman con ganarle al peor Barsa en muchos años……. y ya hablan abiertamente de ganar la liga……. que bueno…..Os estáis atletizando……. Para el Madrid dos copas del Rey (si ganan esta claro) en 4-5 años pues es un cagarro…… así que centraros en la Champions y a ver si hay suerte…… que la necesitáis…..
    Este Barsa no gana al Milan 3 a 0 ni hartos de vino…….

    1. Es cierto que no he tenido sitio para Nadal, pero al menos lo reflejo aquí. Ni el más optimista esperaba que a su tercer torneo ya le estaría ganando al ahora 4 del mundo y de esa manera, aunque ya sabemos que Ferrer siempre se bloquea contra los grandes. Está llegando, pero todavía tendrá altibajos, piano piano.
      Lo del atletismo no lo valoro tanto, excpeto lo de Ruth Beitia por el mérito que tiene a sus años, cuando pensaba retirarse después de Londres. Pero los Europeos en pista cubierta no tienen nivel, nosotros hemos ido con casi todo lo mejor porque había urgencia de medallas después de los últimos fracasos. Eso sí, dicen que el nuevo diretor técnico le ha dado un nuevo espíritu. Este año hay Mundial al aire libre y ahí habrá que demostrar si hay progresos, yo sinceramente no lo veo mucho.
      Del Madrid qué te voy a decir, que tienes toda la razón. En los últimos años se han invertido las tornas, el dominador ha pasado a ser el Barça y no le queda más que vivir de los pocos títulos que se deja y del orgasmo de ganarle. Es lo mismo que el Barça en los setenta y los ochenta, ya digo que se han invertido los papeles. Yo no comparto ese sentimiento pero tengo que reconocer que ahora es mayoritario en el madridismo.
      Y tampoco quería olvidarme del Real Sociedad-Betis de anoche, partidazo loco y divertido de los que se ven pocos.

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