Si el invierno tuviera nombre de mujer…

Etoqueloqueé ene 2013

 

Hay ciudades que dan la impresión de que es en invierno cuando cobran su verdadera esencia, su forma más auténtica. Te la imaginas en verano y vale, piensas en todo lo que podrías hacer más allá de sus límites, los paisajes que podrías explorar cuando dejen de ser inhóspitos. Pero ahora es cuando apetece quedarte en ella, en esta, en sus brazos. El árbol es sincero y no engaña, más por viejo que por tal, y únicamente oculta cierto aspecto de la perspectiva, dejando vislumbrar lo esencial. Una ciudad perfectamente abarcable en una mirada, luego susceptible de ser examinada en lentos y cortos paseos bajo cero, con paradas técnicas disponibles casi a cada paso, caldos calientes y dulces para reponerte y puentes para ver y descansar, para descansar y ver. Eso sí, en cuanto paras notas en seguida que la pasión se derrama a chorros y no puedes pararla, pero todo tiene solución. Luce en los días pálidos pero también sabe vestir de noche, no en vano ésta hace acopio de la mayor parte de sus horas en este tiempo. Posiblemente al invierno le gustaría llamarse como ella, sobre todo si quisiera sonar a nombre de mujer. Que además fuera mujer amada.

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7 Comments

    1. Hombre, no digo que en Sofía (por cierto, se dice Sofia, me aclararon el otro día) no haya árboles como ese. Pero qué va, sería demasiado difícil para mí sacar fotos de allí, ya que nunca he estado. Esta semana pondremos más pistas.

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