¿A cuánto está el Kilo de Mensaje?

A cuánto está el Kilo de Mensajes

 

Ya sabemos que el mensaje es el objeto de la Comunicación. El centro. Por mucho lenguaje y escritura, mucha expresión no verbal y mucha parafernalia que montemos en torno al acto comunicativo, si la ostra no tiene bicho no hacemos nada. Aquel periodista que en el turno de preguntas de aquella rueda de prensa preguntó sin cortarse: “¿bien, y qué es lo que están anunciando ustedes hoy?” Eso era, simplemente, carencia de mensaje. Había portavoces, había discurso, audiencia, soportes… pero faltaba lo fundamental.

Un mensaje es un activo, un valor. Nuestro, cuando tenemos algo importante que decir a alguien. Incluso cuando nos cuentan un chiste y nos hace mucha gracia, estamos deseando contarlo, cuidado, no a todo el mundo sino a esa persona en concreto o en esa tertulia donde sabemos que lo van a apreciar. Nos va a aportar prestigio, nos va a refrendar en nuestra autoridad como persona divertida, ingeniosa. Si lo que tenemos entre manos es una innovadora teoría científica, ese activo será significativo en otra audiencia y el valor que nos reporte tendrá otros aditamentos. Y lo mismo podemos decir de la empresa. Su mensaje es lo que hace su imagen, su marca, lo que permite a los usuarios diferenciarla de otras y elegirla o no. Es algo que toda entidad que se precie ha de cuidar a conciencia, es más, con mucho cariño.

Pero ante todo, calidad. Necesitamos un buen mensaje. No es fácil esto en la era de la sobreinformación –en muchos casos de la infoxicación-, en la que circulan millones de contenidos por innumerables canales. Podemos tener una noticia, ese hecho antes desconocido que sucede en un determinado ámbito y es relevante para un determinado público. Pero eso no siempre implica necesariamente tener un mensaje. O más probablemente, puede no contener el mensaje que deseamos transmitir. Pensemos en lo que a nuestro público le gustaría recibir; a partir de ahí, en lo que lo que podemos decir sin que nos lo puedan rebatir, en lo que es diferente a lo que dirían otros; y en función del canal, del medio o medios a través de los que comunicamos, tengamos en cuenta lo que les pueda resultar interesante. Atractivo, creíble, único y actual. Ese es el MENSAJE.

Ya decimos que las organizaciones se preocupan, por lo general, por tener buenos mensajes. ¿Muchos? Depende de su ecosistema, de las audiencias a las que deba dirigirse. Consumidores, instituciones, colaboradores, empleados, accionistas… incluso la competencia puede ser destinataria de su discurso en momentos o situaciones determinadas. Lo que conviene es, además ser capaces de generarlos, de saber dirigirlos. No deben confundirse y no han de ser muchos para cada audiencia. Los justos e imprescindibles.

A veces, cuando nos disponemos a afrontar una acción informativa –una rueda de prensa, una entrevista, incluso un comunicado- hacemos acopio de mensajes. Y corremos el riesgo de abrumar. Incluso de abrumarnos. No se trata de decir muchas cosas, sino de elegir muy bien las que queremos que nuestro público retenga en ese momento. Total, no más de dos o tres mensajes bien construidos. En torno a ellos desarrollaremos todas las habilidades, técnicas y tácticas del portavoz –lo que en esta página y sección hemos dado en llamar Las Siete Reglas del Portavoz. No necesitamos más para conseguir el impacto que nos hayamos propuesto.

Preguntábamos entonces: ¿a cuánto está el Kilo de Mensaje? Ya se sabe que lo barato tiende a salir caro, que la excesiva oferta abarata los productos y luego las ostras pueden ser de diferentes calidades. Una buena historia, atractiva, rica en contenido y genuinamente nuestra, no siempre es fácil de conseguir, pero nos va a reportar un gran valor en forma de prestigio y credibilidad. Bien contada y dirigida, NO TIENE PRECIO.

A cuánto está el Kilo de Mensajes 2

2 Comments

  1. ESTAMOS TRASNOCHADOS ENRIQUE….. esto que pones es lo que pensamos los que nos dedicamos a la comunicación, pero e hoy en día la gente quiere comprar ostras sin bicho directamente…… repásate los medios de comunicación, los programas de TV, etc…. y no hay mensajes…… LA GENTE QUIERE QUE LE CUENTEN LO QUE QUIERE OIR DIRECTAMENTE…… eso de asimilar mensajes nuevos nada…… hay que reescribir la teoría de la Comunicación

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