Comunicar muchas y buenas noticias sin perderse

Muchas buenas noticias 3Hay empresas y organizaciones a las que les cuesta un dolor generar una noticia, hay que rascar y bucear en su actividad, contorsionarse mentalmente hasta dar con un ángulo practicable, un hecho relevante que sirva para conectar con la audiencia sin desvirtuar el mensaje que desea transmitir. Otras, en cambio, o las mismas entidades otras veces, se encuentran de pronto con un manojo de noticias que comunicar. Positivas, entiéndase. Efectivas para movilizar a su público. Y si la carencia podía ser causa de frustración, la abundancia puede hacer aflorar euforias y éstas derivar en stress. Hay que saber gestionar la riqueza.

Las noticias son también un activo de las compañías. Y no conviene dilapidarlas, al contario, intentar sacarle el mejor partido. La tentación de muchas empresas, cuando se ven en esa gloriosa situación, es tomar el megáfono y cantarlas todas de corrido como si fuera el pregonero. Cuanto antes se enteren y más les contemos mejor, piensan. Y ese es el error. Así correríamos el riesgo de tirar por la borda tanto valor. Pensemos en cuando éramos adolescentes y nos encontrábamos con nuestros amigos después del verano. Teníamos tantas cosas que contar… el día que aprendimos a bucear, la chica/chico que nos habíamos ligado, el famoso que vimos un día en la Playa, la excursión que hicimos a aquella isla… Y al primer día lo soltábamos todo de carrerilla. Y al día siguiente ya no teníamos nada que contar, habíamos vaciado el saco y vuelto a la rutina.

Por regla general, si tienes mucho que comunicar, mantén la calma, respira hondo y piensa. Qué es lo mejor que tienes por anunciar, qué te conviene contar antes, quién te interesa que se entere mejor de qué, de cuánto tiempo dispones para impactar –no tiene sentido hablar de tus vacaciones en diciembre.

Si una empresa genera una acción de comunicación para difundir a la vez todas sus good news, debe pensar que en realidad sólo va a generar una news, un impacto en cada medio que se haga eco. Ninguno, salvo que sea de su propiedad o control, le va a otorgar una página por cada anuncio. Todas nuestras noticias habrán de compartir un mismo espacio, o un medio dará más cobertura a una y otro más a otra, en función de la valoración que hagan o de lo que consideren más relevante para su audiencia. Y habremos desvirtuado la dimensión, el valor, la oportunidad de una, de varias o de todas nuestras buenas noticias.

Pues vamos a ver si ayudamos un poco al afortunado que tiene tanto que dar:

Prioricemos, dilucidemos cuál es la más importante de todas, generalmente en función del objetivo más crítico de la compañía en ese momento.

– Seleccionemos las noticias por audiencias, y por lo tanto por medios donde nos interesa que salgan, decidamos quién queremos que sea el destinatario de cada uno de nuestros mensajes.

Marquemos tiempos. Habrá hechos más inmediatos, más urgentes que dar a conocer, que puedan perder vigencia en seguida, y otros más atemporales, capaces de mantenerse actuales por más tiempo. Eso nos permitirá jugar con el calendario.

– Pensemos sibilinamente, ¿de qué noticia nos interesa conseguir muchos titulares con nuestro mensaje, y cuál en cambio preferimos que se trate y se explique bien y en profundidad?

– Siendo todas positivas, puede que unas nos procuren un impacto brutal y otras nos servirán para mantener el ritmo informativo, o para que hagan de puente entre dos anuncios importantes forzosamente separados en el tiempo.

– Y pensando en todo, ¿podemos reservarnos algo para cuando vengan tiempos de escasez?

Combina formatos en función de a quién y cómo se lo quieres contar. No despaches todo a base de ruedas de prensa ni bombardees con un comunicado cada tres días. Baraja exclusivas, entrevistas, encuentros en petit comité, reportajes que puedas proponer, acciones en asociación con otra entidad…

Gestiona los medios, dale información a todos, si a cada uno como prefiere mejor, a la larga te lo agradecerán.

– Asimismo, no quemes a tu presidente o director general. Reparte juego entre tus portavoces, piensa quién es el idóneo para cada tema, quién lo contará mejor aquí o allá, o a quién nos interesa posicionar como experto sobre tal o cual tema.

– Y ante todo, estrategia. ¿Podemos ordenar la aparición de esas noticias en el tiempo de manera que generen un discurso de compañía redondo, coherente y eficaz con arreglo a los objetivos de negocio, al plan de Marketing, a la política corporativa?

Al final, de lo que se trata es de no perder la perspectiva, de mirar más allá y ver la jugada. Las buenas noticias no abundan en estos tiempos, y poder darlas es todo un lujo. Si las gestionamos bien, podemos multiplicar su efecto y generar éxito para la compañía… que de una u otra manera será también para nosotros.

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3 Comments

  1. Lo que voy a escribir aquí no tiene nada que ver con lo descrito más arriba. Pero como nuestro bloguero lo veo muy relajado, me sorprende que no haya puesto nada todavía de sus amados Beatles y la celebración del 50 aniversario de su primer single “Love me do”.
    Todo caerá, seguro que ya estará escribiendo algo.

    1. Querido Oñate, en lo de que andaba relajado no lo has clavado, amigo, pero en lo que tocaba escribir hoy desde luego que sí. Hoy no podía evitar ser muy previsible.

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