S.C. Libertad…

Foto Fernando Alvarado, Efe

Nos lo temíamos, nos lo figurábamos. Cuando escribíamos con ocasión de la desaparición de Manuel Fraga Iribarne, a principios de este año, MF, la derecha en MF, 17-01-2012 nos preguntábamos –y ya sospechábamos la respuesta- si cuando llegase la hora de asistir al último tránsito de Santiago Carrillo, iban a ser igual de elegantes todos los medios a la hora de tratar la memoria de éste como lo fueron con la de aquel.

Y evidentemente no. Si los que no simpatizaron con las ideas y el talante de Don Manuel prefirieron destacar su cara más amable, su papel en la Transición, sus últimos años digamos más venerables, y pasar por encima de lo demás, a don Santiago la derecha mediática no ha consentido medirle con el mismo rasero. Me gusta –ya lo saben- ilustrar con las portadas del día de los diarios Kiosko.net, portadas, que suelen ser toda una declaración de principios. Véase que alguna ni le nombra. Otra –como muy agudamente destaca José María Izquierdo– le saca más pequeño que a Mourinho. Y en dos casos al menos, nada sorprendentes por otro lado, el término “Paracuellos” sale equiparado al término “transición”.

Luego, con la ayuda del El Ojo Izquierdo y por otras fuentes, me he tomado la molestia –desde luego muy molesta- de pulsar las opiniones de algunos comentaristas de aquel lado oscuro y cero periodístico. Los más “elegantes” son los que han aprovechado la coartada del post soberanista del Rey de ayer y la dimisión acaecida el lunes para ningunear al viejo líder comunista. Y los otros, pues para qué voy a reproducir las barbaridades y, lo que es mucho peor, las inexactitudes malintencionadas.

Dice hoy Alfonso Guerra que la primera vez que supo de Santiago Carrillo se imaginó a un demonio con cuernos, rabo y oliendo a azufre. Y justo lo mismo me ocurrió a mí cuando supe de su detención –ya saben, lo de la peluca- pocos días después de la muerte de Franco. Y qué atrevimiento, pensaba cuando veía en árboles y muros las pintadas en rojo “S.C. Libertad”. Luego, la transición significó negociación y por lo tanto plegarse cada uno en muchos casos y en muchas cosas. Y por ejemplo, olvidar lo que ya de nada servía.

Durante esos últimos 70, y luego durante los 80, 90… la prensa informó de él como un político, uno de los fundamentales en aquel período decisivo, y luego como un ex político y personaje importante de la historia de España. En cualquier caso, se informó y opinó de él a cuenta de sus vicisitudes políticas, sus errores, aciertos, éxitos y fracasos, elogios y censuras que mereciera según de quién vinieran, que columnistas civilizados había a la izquierda y a la derecha. Pero he aquí que en los últimos digamos diez años, pues ya lo saben: ha proliferado una corriente de pistoleros mediáticos a sueldo –porque alguien les está pagando por escribir y decir lo que dicen y escriben, que si no es imposible que algunos se hayan transformado de tal manera en tan poco tiempo, otros verdad es que siempre se mostraron así aunque no tan feroces- que han recibido la orden de rescatar los peores olores y regustos de nuestra historia. Y de desenterrar todas las hachas de guerra, por ahora sólo dialécticas.

(Paréntesis: argumentan con toda la cara que fue el ínclito ZP el que regeneró esas heridas y las hizo volver a sangrar con la Ley de Memoria Histórica. Falacia y grande: bien saben o sabían Fraga, Adolfo Suárez, Felipe González, el propio Carrillo y todos los que estaban entonces en primera línea y los que informaban de todo aquello –muchos de esos mismos entonces periodistas entre ellos- que era algo en lo que estaban de acuerdo que se debía hacer, pero que era mejor esperar, buscar un momento más propicio, menos reciente, más enfriados los recuerdos, muertos la mayoría de los actores de lo que se debía reparar. Por eso Felipe lo dejó pasar, Aznar ni se fijó en ello, Zapatero dijo que ya era el momento).

Y en fin, de estas nuevas crónicas de nuestro tiempo ha renacido el Carrillo de la Guerra Civil, el del rabo. Porque esta legión de iluminados se ha propuesto y se ha esforzado traer a primera escena todos aquellos odios ancestrales. Y han conseguido lavar el cerebro de mucha gente hasta ahora normal y que de pronto ni se recuerda a sí misma, que cuando ayer les anunciabas o les comentabas sobre el luctuoso hecho, agriaban el gesto y te respondían “ese asesino”. Y nada más que decir sobre el tema. Y encima te miran raro, como si siempre hubieses sido comunista –ese pecado tan gordo- o seguidor acérrimo de S.C. Y tú lo único que querías era dar testimonio de una noticia que te parece relevante porque se refiere a alguien que -guste mucho, poco o nada- ha sido importante en la Historia de este país.

Anoche me sorprendió el coche fúnebre escoltado pasando por delante de mi portal. Y que yo reparase, no quedó olor a azufre. En casa, a insecticida. Pero eso ya era por otro asunto.

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3 Comments

  1. Lo mismo que comenta Guerra me pasaba a mi y lo veía igual.
    En los 8 años que pasé en ese fatídico y fascista Colegio de La Salle, se nos lavó el cerebro. Pero en esos 8 años de E.G.B. uno tenía de 6 a 14 años. Ahora les lava el cerebro a gente de 30, 40 y 50 años, y se quedan tan panchos, habiendo cadenas, prensa, y sobre todo internet para poder enterarse de todo y por todos lados. Pero nada, ahí andan aborregados con Intereconomía y cía.
    En aquella época nunca pasaba nada, se rezaba todas las mañanas en clase pidiendo por Franco, José Antonio y el Obispo de turno. En ocasiones se cantaba el cara al sol y se hacía representaciones varias de actos heróicos de la guerra civil.
    Y por supuesto nos recordaban constantemente lo malo que eran los rojos, aquellos que perdieron la guerra y que ya ni existían, solo en aquel país llamado URSS.
    Todo eso se me vino abajo aquella Semana Santa. Regresábamos de pasar unos días en Chipiona toda la familia y al llegar a la Calle Torneo, nos íbamos cruzando con coches que portaban la pecadora, maldita, diabólica…..bandera roja con la hoz y el martillo. Acababan de legalizar el PCE.
    Mis hermanos y yo no parábamos de preguntar, y mis padres, siempre muy discretos por si acaso, nos decían que no sabían nada.
    A la vuelta a clase, el Hermano Director, de infausto recuerdo como muchos de aquellos hermanos de sotana negra y cuellos con solapa blanca, nos recibió con unas consignas escritas en la pizarra adivrtiéndonos de lo malo y peligroso que era el PCE.
    Ya no había vuelta atrás, empezamos a leer otros libros, a enterarnos que había pasado, y que ocurrió en esos 8 años de EGB donde nunca pasaba nada. Y sí que pasaba, vaya que pasaba.
    Y ahora aparecen estos que se encuentran en el gobierno y sus secuaces en la prensa para volver a aquellas siniestras épocas.
    Gracias Carrillo por todo y que les den a esos fascistas de mierda. Y todavía se quieren comparar con la derecha europea, ¡SERÁN IMBÉCILES!.

  2. ¡Cuanta suciedad nos hemos tenído que sacudir, Pepe!. ¡Cuanto daño han podido hacer los de negro, los de azul, los de gris, los de verde y los de caqui !. ( Siendo justos algunos se pueden salvar). Por suerte hemos podido abrir los ojos. La pena es que a muchos no se les ha caido la venda del entendimiento, y siguen ciegos de entendederas. Y, lo que es peor, quieren que pensemos y actuemos como ellos. Sí, fascistas.
    Y, lo que no puedo entender de ninguna manera, es que les aplaudan personas que nada tienen en común con ellos, ( fortuna, poder….).
    Sí aplaudo a las personas del P.C. que fueron casi los unicos que durante los años más duros del franquismo mantuvieron viva la esperanza de la libertad.

  3. qué tiempos aquellos en que el malo era Carrillo mientras los curas nos metían mano si podían en el nombre de Dios……… es como ahora que los banqueros nos roban a espuertas y los perroflautas son el demonio…….. IMBÉCILES ES POCO…..

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