Las Gotas de Flandes VII (final): el día de Sint-Puttemans

3. Amberes, fuente Brabo y Ayuntamiento

 

Esta tarde se va a poner de tormenta en Amberes, pero yo me lo perderé. Estoy por última vez frente a Eric, qué buen tío ha sido al final, y esta vez ni summer ni weekend, lo que tengo que pedirle es un billete directamente al aeropuerto de Bruselas… desgraciadamente sólo de ida. Nos deseamos lo mejor, quién sabe si algún día nuestros caminos se cruzarán, nos damos la mano, gracias por todo. Por la tarde, cuando ya me toque volver a la estación por última vez, pasaré a dejarle una tarjeta, y me dirán que justo acaba de irse de vacaciones con su pendiente y todo.

Es la última bajada al centro y hoy hemos salido con la mochila casi vacía, pero ya la llenaremos. Las campanas sacuden fuerte y con insistencia, como si quisieran hacer notar la presencia, tan imponente como escondida, de la Iglesia de Sint-Jakob. La mañana viene densa otra vez, la nariz de Micky Mouse ya me asoma en el pecho, vamos con ropa de segunda puesta, y de recambio en la mochila pero también usada, que con esta humedad fue imposible administrarla para llegar al último día con siquiera una camiseta inédita. Andaremos despacio, tenemos tiempo como para no agobiarnos. Como para disfrutar las últimas Gotas de Flandes. Para admirar, ahora que no hay tanta gente, la estupenda fuente de Brabo, el héroe que lanza al Schelde la mano del tirano gigante Antigoon, recién vencido, dotándole así de nombre y símbolo a esta ciudad.

Vamos con la pregunta imbécil del día: ¿tendrán bombones en este país? Dorina Verlinden trabaja los fines de semana en el Bar Decó, sí, donde conocimos a Graciella Van Impe. Anoche ha cerrado a las cuatro, se ha quedado hasta las seis, y a las diez la campeona ya ha abierto ella sola. Justo enfrente está Cháteau Blanc, una de las tiendas de chocolates, la que al final he elegido y no podría argumentar razón especial, es absolutamente imposible aplicar un criterio lógico para discernir si una es mejor que otra, todas son sublimes y certeramente peligrosas. Dorina me ve salir con las bolsas y sonríe, a lo mejor ya sé por qué opté por venir aquí. La mochila va tomando forma y ya empieza a caer a bloque sobre mi espalda. Si nos queda sitio y algún dinerillo, en el aeropuerto intentaremos comprar algo de oro de Godiva. Pero tranquilícense, queda chocolate más que suficiente en Bélgica, el que no se queda soy yo. La comida, aunque sea en el Van Dijck, hoy va a ser mera cuestión técnica, de las de “quitárnoslo de en medio” que diría aquel. El último paseo me lo quiero dar sin prisas Meir arriba, Micky Mouse ya con todas sus orejas, la última Duvel me la he tomado donde y con quien tenía que ser. Sabía que en los Países Bajos de arriba, al saludarse o despedirse, se dan tres besos, pues aquí basta con uno, lo mismo que en Argentina ya ves, seguro que con unos pocos días más aquí me adaptaría completamente a los modos y costumbres de esta gente. Pero no los tengo. No me sé el santoral, pero hoy debe ser Sint-Puttemans.

Hablando de despedidas, es lo que toca. Adiós Rodenbach, Tongello, Karmelliet, Korsedonck … amigas para siempre; Duvel, Hoegaarden… a vosotras sí os encontraré de vez en cuando, aunque no será ni tanto ni lo mismo. Un gran vacío me espera cuando vuelva a mis cuarteles domésticos. Es momento de recordar y dar las gracias sinceramente, con mucho cariño, a todos estos personajes con los que me ido encontrado y que aquí han ido saliendo, reflejados con alias ficticios y a veces con su nombre de pila real, todos ellos a su manera me han alegrado estos días, me han regalado algo sin saberlo y me han hecho sentir muy bien en estas tierras. Reconozcamos que siempre fui más de Holanda, a este país lo tenía como guardado en un cajón, y ya lo he sacado y no lo volveré a archivar. A propósito de los nombres, reconocer también a todas y todos es@s formidables ciclistas, futbolistas, atletas y tenistas belgas que me han servido de inspiración. Gracias por supuesto a todos los que habéis ido siguiendo esta historia, y como me consta que también la ha visitado algún o alguna que otr@ belga, simplemente perdón si no he sido exacto en algo, si he escrito mal algún nombre o término o si he equivocado algún dato. Si hace falta, estaré encantado de volver para aprenderlo todo mejor.

2. Amberes, Steen

Ni una hora de tren después, ya en el Brussel-Nationaal-Luchthaven, recordaré el principio de este viaje y cerraré el círculo preguntándome: ¿qué coño hago esperando para embarcar en un vuelo IB3205 con destino Madrid? Cuidado tendré de que no se me caiga ninguna bolsa… que tratándose de lo que se trata, a mí nadie me ayudará. Emiel Puttemans (se dice pitemans) fue subcampeón olímpico de 10.000 en Munich’72.

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