La Vera Olímpica, epílogo: Monfragüe, efectos alados

La Vera Olímpica, epílogo, MonfragüeCumplida esta olimpiá, para acudir a la ceremonia de clausura hay que realizar un plácido trayecto en coche hasta el estadio de Villarreal de San Carlos, inmensas sus gradas verdes y amplias. Señores, esto es el Parque Nacional de Monfragüe. Nada más llegar procedes al primer chapuzón, miras alrededor y comprendes que esta piscina es el Centro del Mundo. Ya en el cuartel general de Al Mofrag ultimamos la lista de dignatarios y personalidades invitadas al evento. Están confirmadas la cuatro grandes águilas de la fauna ibérica: real, imperial, perdicera y calzada; el halcón peregrino, el gavilán, el azor, el buitre leonado, el buitre negro (que es la figura y aquí juega en casa), el alimoche, el aguilucho pálido, el aguilucho cenizo, el cernícalo común, el cernícalo primilla, el búho real, el búho chico, el cárabo, el autillo, la lechuza… y mamíferos ¿no habrá? Desde luego, tendremos venados, jabalíes, conejos… solo que éstos pertenecerán a otra categoría de invitados. Maese Faustino tiene dispuesto el protocolo y contemplados todos los detalles, incluso procurará que por la noche no falten unas gotas de whisky mientras contemplamos las estrellas, pena de luna llena inoportuna esta vez.

Y quién si no Van de Verte, minucioso conocedor del terreno, será quien diseñe el itinerario del desfile. No sin antes cuadrarnos ante el imponente Tajo en el Puente del Cardenal a levantar una sincera oración por los caídos en esta ruta. Como lo fueron más por oficio que por estropicio, bastará con que les dediquemos un sentido gesto con el dedo corazón apuntando solemnemente al raso cielo extremeño. Elegido el itinerario rojo, el caminante rápidamente identificará el piso, la calidad de la pisada, y se acordará de aquellos parques nacionales argentinos y chilenos. Podrás ir por rutas escarpadas, subir y bajar, tomar senderos angostos, caminar sobre piedras y vegetación reseca, pero siempre tienes la garantía de andar por terreno hecho para andar, como el atleta se desliza por el tartán hecho sólo para su correr. Con todo, y según los cálculos del jefe de ruta, serán unos 15 km de paseo, que para ser una etapa fuera de programa no está nada mal. Eso sí, con mochila pequeña o incluso sin nada a la espalada. De la Fuente del Francés al Salto del Gitano, emblemático punto que, como su nombre indica, sólo se lo saltan los buitres, y creíamos que lo sabíamos todo de estos bichos. Y de ahí al Castillo de Monfragüe que, ojo nos lo queríamos perder, en todo este camino no nos hemos encontrado una subidona como esta, rematada por un recital de gruesos escalones -¿cuántos eran?- de piedra que te dejan arriba con el desayuno bien empleado y amañao. Abajo el Tiétar entregándose al Tajo, a tu lado literalmente las bestias aéreas que bien podrían peinarte con raya al lado. Hábilmente diseñado y mejor escogido, el camino de vuelta va por otro lado y nos regala un descenso abrumador y espectacular. No dejarán de acompañarte esos efectos alados que intentas descifrar, catalogar, pormenorizar, y al final terminarás diluyendo en el paisaje de esa mayestática tarde que ya no puedes abarcar.

La Vera Olímpica, epílogo, Monfragüe IILa última noche la dedicamos a apagar todas las llamas. La Olimpiá Veraera ha llegado oficialmente a su fin. Estos abnegados atletas no habrán batido ninguna de las plusmarcas con que venían, que eran listones bien altos, pero por lo menos han dado mucho de lo mejor de sí y han dejado buena cuenta de su calidad y poderío. El camino de vuelta cada uno lo hace a su manera y estilo, el que escribe puede contar que, no siéndole permitido dejar la mochila en la estación, practicará gimnasia rítmica por Plasencia. Ágil y lúcida con la fresca de la mañana, que esta ciudad en efecto tiene buenos ratos que pasar y compañías que buscar; luego, según el sol se va entonando, irá perdiendo algo de precisión en sus movimientos y saltos, algún que otro traspiés, alguna ida y venida de más; a las cuatro de la tarde, el camino de vuelta a la citada estación lo hará con el lazo al cuello, el mazo en la cabeza y el aro atravesao. Allí, después no haber dejado plaza ni calle sin encontrársele, acudirá a despedirle quién si no el inefable y omnipresente. “Anda, toma un cigarrito Lorenzo” – “Ah, ¿y sabes cómo me llamo?” – “Pa no saberlo macho, pa no saberlo”.

Esto no continuará, que ya no hay más que dar. Pero nos quedan los…

Agradecimientos

Este es ya un clásico en el que el desafío, como siempre, es no dejarse fuera a nadie que merezca estar aquí. Pero siempre tendremos tiempo de añadir lo que haga falta, así que si alguien no se siente aludido, no tiene más que decírnoslo.

– A Casto el taxista, general Casto en esta historia, que nos procuró la logística necesaria para que estos deportistas pudieran centrarse en la pura competición.

– Al restaurante doña Conchi en Madrigal, por la agradable ceremonia de inauguración, a la que no le faltó de nada. Y Al Mofrag, en Monfragüe, que ofreció los magníficos banquetes de clausura.

Hoteles: vamos a distinguir Los Vergeles, en Valverde la Vera, La Rosa de los Vientos, en Gargüera de la Vera, y Al Mofrag, en Monfragüe.

– Por supuesto tenemos que reconocer a esas piscinas que nos alegraron el camino, nos refrescaron el cuerpo y hasta casi las ideas, naturales, artificiales o directamente puestas para la ocasión: la agreste de Villanueva, la de Losar más que nada por sus vistas, el lago de Jaraiz por oportuno, la de Gargüera y su personal, que nos lo dio y nos lo dieron todo, y la Al Mofrag, que es un monumento nacional.

– Otros avituallamientos que nos dieron vida: el bar Corona en Villanueva y la soberbia Peña del Alba en Arroyomolinos, camino de Gargüera.

– Un pub de Jarandilla, llamado Gante –y no era casualidad- nos dio una buena tarde en Jarandilla, y al que escribe en particular un memorable momento fresquito.

– De los hitos humanos que nos encontramos por el camino, recordemos tres, curiosamente de la misma etapa: el viejo lugareño que alucinó de vernos buscando Jaraiz por esas plantaciones; el cocinero del bar del lago que nos dijo cómo llegar; y ya en la soledad de aquella ciudad a las cuatro de la tarde, la chica del Centro de Salud –un ángel- que nos dio las pautas para no perdernos nada de allí.

– A Maese Faustino, dueño de Al Mofrag, que nos cuidó y nos dio charla y provisiones en nuestro final olímpico en Monfragüe.

Y por parte del autor, gracias una vez más a los compañeros de viaje y a todos los que habéis leído y seguido esta historia. Esperamos volver pronto con otra.

La Vera Olímpica, epílogo, foto de familia

Como esta vez no fue posible la foto de familia al final del camino, esta corresponde a una de las paradas en ruta, concretamente en el Hotel Peña del Alba, camino de Gargüera, gentileza una vez más de Pepe Oñate. Observen las caras de felicidad y confianza, pues ni remota idea de lo que nos esperaba minutos después.
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12 Comments

  1. Pues lo dicho en otros comentarios…. el año que viene tenemos que hacer un “camino” de verdad y no estas mariconadas de hotel en hotel y sin despeinarnos……. tenemos un año para concienciarnos de la dura vida del caminante sin tanta tontería….. yo el primero…..

  2. Ojo, amigo Vicente, que a lo mejor lo muy duro será el día a día y puede que añores algo más light para las próximas vacaciones. Enhorabuena a todos por estas iniciativas tan poco comunes, que duren muchos años, y felicidades -que no te había dicho nada- por ese pedazo de partido que hicisteis contra el Chelsea y por ser los number one de Europa (mis hijos lo vieron con la camiseta colchonera, como no podía ser de otra manera).
    Un abrazo para todos.

  3. La foto fue hecha con el automático de ahí estas posturas tan encorvadas que no dio tiempo ni a quitar la silla de Enrique.
    No lo he comentado por aquí, pero lo más seguro el año próximo sea baja, cuando se vaya acercando la fecha y viendo como se desarrollan los acontecimientos laborales ya os iré contando cual serán mis planes. Aunque Vicente ya sabe algo.

  4. Bueno voy a contar lo que me traigo entre manos para las vacas del año que viene, que de la forma que lo he contado parece otra cosa.
    El año que viene hará veinte años que hice mi primer Camino de Santiago, si a eso se suma que además cumplo cincuenta tacos, pues son números muy redondos para celebrar algo.
    Con los cincuenta ya se hará algo. Pero a lo que vamos, mi idea es conmemorar esos veinte años de camino haciéndolo entero de nuevo. Pero esta vez desde la puerta de mi casa hasta Santiago o Fisterra, ya se vería los días que tiene uno.
    Por tanto mis vacaciones estarían dedicadas totalmente a esto, e intentaría que no fuera en verano.
    Pero queda mucho y ya lo iré viendo.

    1. PUES YA SABES QUE NUESTRO APOYO MORAL LO TENDRÁS SIEMPRE………. Y SI TE HACE FALTA PINRELINA TE LA MANDAMOS POR SEUR……. Y SI HAY QUE IR A ANIMAR A LA LLEGADA DE ALGÚN PUEBLO Y COMERSE UN COCIDO MAZAGATO PUES TAMBIÉN ESTAMOS PARA ESO……… ADEMÁS 50+20 SON 70 Y 7+0 SON 7 QUE ES EL NÚMERO DE LA SUERTE…… TOMA YA…

      1. ¿Mazagato? Qué bueno… con su candelabro y todo. Oñate, ya sabes que estamos contigo y permaneceremos atentos a tus “devoluciones” por aquellas tierras. Qué grande el Segura, que Camino se inventó el tío.

  5. Felicidades; por la amistad mantenida en el tiempo, por los caminos recorridos juntos, por compartirlos…..Felicidades.
    Pepe;¡ ese pedazo de cumpleaños!. 50 años de prestigio, como reza un eslogan de por aquí. Y, nada menos ,que 20 dandole al prinrel por los Caminos de Santiago,¡ eso es afición !. Naturalmente, todo ello requiere una celebración en toda regla. No es para menos. Por adelantado, FELICIDADES.

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