La Vera Olímpica IV: los 5.000 metros zarzas y esgrima

La Vera Olímpica IVEsta ruta es por primera vez olímpica y claro, las Olimpiadas tienen estas cosas. Terminan unas competiciones, empiezan otras. Unos debutan, otros concluyen su participación y se van. En este caso con medalla, porque se la daremos de buen grado. Pero el caso es que Solano Rampante nos dejará hoy al final de la jornada. Las obligaciones y los compromisos mandan, así que hoy por último día nos deleitará con su arte del palo corto y el palo largo. Es la cuarta etapa hasta Gargüera de la Vera, en total 19,1 km que prometen y no defraudarán. Reconozcamos que sí, nos da mucha pena dejar atrás Jaraíz, lo haremos por el bar anexo a la gasolinera donde no hay más que madalenas, churros y porras porque el dueño no está aquí para hacer tostadas ni soplapolleces de esas, a ver que nos hemos creído, para eso váyanse a molestar a la competencia. Así se entiende la economía de libre mercado en ciertos sitios. Y eso que veníamos recomendaos. Y sí, por esa angustia o por lo que sea, nada más emprender la marcha al de los humos le va a entrar cierta urgencia por llegar al próximo pueblo. Que será Torremenga, pero ya lanzados, casi que aguantamos hasta el próximo, eso es valentía o no vislumbrar ningún bar abierto.

Y el siguiente por cierto va a ser uno de los más bonitos del camino, Pasarón de la Vera, es que ya sólo el nombre tiene su poesía. Como las singulares chimeneas del Palacio de Osorno. Lo que no vemos por aquí son picotas, que hasta ahora no habíamos hablado de ellas. Que no me sean cursis, no me refiero a la fruta. Algo de relación con la leyenda olímpica sí que tienen, pues eran como el podio pero con alguna diferencia de matiz. ¿O no te ponían música, redoblaban tambores y a veces hasta te colgaban algo del cuello, y sobre todo te miraba todo el mundo? Las Cortes de Cádiz ordenaron demolerlas, Fernando VII restauró su vigencia como no podía ser de otra manera, y después de él ya progresivamente fueron desapareciendo de los pueblos de España, pero todavía quedan como vestigio en algunos pueblos, y concretamente en varios de esta comarca –Valverde, Jarandilla, Losar o Jaraíz. Y ahora no las van a quitar, no sea que un día a algún ministro de Justicia le de por restaurarlas, con los tiempos que vienen y lo que les gusta a algunos ir para atrás. Pero ya digo que aquí no hay, entonces ¿a qué ha venido ahora todo este rollo? Pues para mantenerles distraídos mientras hacía el consabido pit stop en un bar de Pasarón.

La Vera Olímpica IV, Pasarón de la VeraDe nuevo en ruta y nos aprestamos a vivir los momentos quizás más bellos y emocionantes de esta Vera Olímpica. Aunque todo el GR-111 es sube y baja, poca montaña propiamente dicha se nos había cruzado por medio, aunque sí las dejábamos a los lados. Y en el tránsito a Arroyomolinos de la Vera tenemos un buen tramo de ascenso por ladera escarpada, paisaje que crece a nuestra izquierda y vista que se pierde en el infinito, pulsaciones que suben y moral que se resiente cuando buscas la próxima señal y la divisas allá en aquella peña de arriba. Por cierto, habrá que reconocer lo bien señalizada en términos generales que va esta ruta. Lo pienso y lo digo hoy, antes de que mañana me tenga que callar. Pero este aire serrano te devuelve a la vida, y si recién bajado te encuentras lo que el libro de ruta define como un hotel rural y en realidad es un resort a todo lujo, pues valgan las penalidades que aquí me consuelo. En ese porche, en esos sillones, esto sí que es un avituallamiento as God orders, con perdón. Y no nos quedarán más de seis kilómetros, pues esto está hecho, ¿no?

Pues toma ya hecho. “Una pista de tierra muy agradable de caminar”, anuncia el librillo. A ver, nadie duda de que hubiera tierra, pero lo de agradable se podría acaso cuestionar. O hablando claro, ¿cuánto hace que no limpian esto? Ya decíamos que en verano todo el pasto de por aquí está más seco que la mojama, cuidadín con despistarse una colilla. Pero ¿todo este mar de zarzas? Al principio es una, dos más seguidas, al poco eso ya es San Quntín. Indómitas, desobedientes, vengativas y sobre todo hasta las trancas de pinchos, y encima parecen de goma las jodías. Y Solano se lo quería perder. Y los demás. Los 5.000 metros zarzas son una prueba muy exigente que además requiere una depurada técnica, a saber: 1. La apartas con el palo y te vuelve en toda la cara o castiga al que viene detrás; 2. La sujetas con la mano y entonces te pinchas primero la mano y luego lo que estaba previsto pincharte, que tampoco se va a librar; 3. Esquivas una y te comes cuatro; 4. Las que avisan duelen, pero las peores son las que no te esperas, esas son las que sacan lo mejor de ti, el alarido más sentido, el exabrupto más sincero; y 5. Después de más de una hora de avanzar a duras penas y que eso no se termina, ya te desesperas y acabas por perder los papeles. Comienza entonces, sin solución de continuidad, una nueva competición: esgrima. Fino deporte por definición, especialidad cultivada y elegante; el palo esquivo de Van de Verte se transforma en palo vengador, y hasta Doubleton se ha hecho con el suyo, robusto y doble de gordo. Pues a saco con toda zarza que se ponga por medio, y hasta con las que no se ponen. Acompañando sus certeros estoques con liberadores cánticos, hermoso ritual que ennoblece la lucha del hombre con la Naturaleza, que ni Hemingway la evocó mejor. Madre, que esto parece como cuando los rusos entraron en Berlín casa por casa y puerta por puerta. No nos faltan motivos, mírennos las piernas que parecen la red de carreteras de Japón, el mapa con las rutas de los sherpas del Himalaya, el libro de presupuestos de la Comunidad Valenciana o el plano con las zonas conflictivas de México Distrito Federal, cada uno según su estilo.

La Vera Olímpica IV, Gargüera de la Vera

Menos mal que Gargüera es un pueblo encantador, blanquito y perfumado, de los que nos gustan en estas caminatas. La Rosa de los Vientos una bendición, pero lo más grande es su complejo deportivo de recuperación de atletas, esto es, la piscina que es el bar, el restaurante y la terraza nocturna. De ahí no nos van a mover en toda la tarde y hasta lo que dé. A Solano le viene a recoger el general Casto en su taxi, momento para la despedida: un acto sencillo ungido con el jugo sagrado en jarras de medio litro, debidamente comulgado con alimentos y algún que otro cubata. La llama Veraera prenderá hoy a medio gas, los ibéricos y el vino con que nos cenaremos guardarán esa impronta de solemnidad, no en vano vendrá a dar fe de ellos un señor de Bilbao. Y por cierto, esta noche dejarán todas las farolas encendidas. Mañana es la última etapa y sólo la haremos tres.

Continuará. Que sí…

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4 Comments

  1. Esta etapa iba estupendamente, hasta ese tramo. No he visto más zarzas por centímetro cuadrado. Fue horroroso, todavía tengo señales de aquellos arañazos. Fueron cinco kms interminables. Y mira que veníamos eufóricos de ese peaso hotel en medio de la nada.
    Ese momento, el del hotel, me recordó otros momentos memorables de hace diez años. El camarero que nos atendió en el hotel se parecía al conductor de aquel autobús que estaba en Villafría y te dejaba en todo el centro de Burgos. Ahora el camarero no paraba de comentarte que la piscina era de agua salada, que si pueden ir a verla, etc…Como años atrás, ese conductor con esa risa maliciosa te estaba invitando literalmente a subir a ese bus.
    Y el otro momento me recordó a las dudas que tuvo Vicente también hace diez años, si cogía un desvío para quedarse en un albergue que había 10 kms antes de Nájera o seguir hasta esta localidad. Esta vez, era si lo dejaba ya ahí directamente y que el taxi lo recogiera en ese resort mientras se daba un baño y probaba su restaurante.
    Pues al igual que hace diez años, continuó. Y sus piernas lo sufrieron.
    Como maldecía no haberse quedado.
    Así cogimos esa piscina de Gargüera como la cogimos.
    Y ya que recuerdo el camino que hicimos hace diez años, fue tremendo encontrarnos en esa piscina también en medio de la nada con una persona que coincidió con nosotros en ese camino. Fue él quien nos reconoció y la verdad que fue una agradable sorpresa.

  2. No he comentado nada sobre Jaraíz. Eso es para un capítulo entero dedicado a esta localidad. Que manera de dejar que un pueblo se vaya a la mierda.
    Considerada como la capital de la Vera, allí están las cooperativas o cooperativa del famoso pimentón, pues como que no se nota absolutamente nada esa posible buena entrada de dinero.
    Pueblo grande, todo se resume a un bar, que hace de restaurante, bar, disco y teleclub. Todo el mundo te remitía allí. Hay más bares, pero solo se podía comer en ese.
    Todas esas plazas mayores que fuimos viendo en los anteriores pueblos, bonitas, coquetas, porticadas, aquí aquello parecía un collage de edificios a cual más feo. Tuvo que ser una buena plaza, porque se ven restos de su anterior señorío, pero se la tuvieron que cargar a base de demoliciones y luego cateteces a cascoporro.
    Luego esa dejadez te lo demostraban los mismos vecinos. Fui a comprar pimentón en una tienda y pregunté por una heladería para tomarnos un helado Vicente y yo. Respuesta: “¿Heladeríaaa?, como no sea un bar que venda polos y esas cosas…”. Luego paseando, nos encontramos de sopetón con dos.
    O el bar de la noche, que como bien habéis recordado por aquí, de gusanitos y ganchitos no pasaba la carta.
    Lamentable y decepcionante. El mismo hotel reflejaba esa dejadez. Que esa es otra, parece que era el único hotel en un pueblo tan grande. Y el que nos atendió estaba deseando darnos las llaves y salir pitando, vamos que ya no le vimos más, ni a él ni a nadie. El hotel para nosotros.
    Y la despedia fue el desayuno. Vaya amabilidad de hombre.
    Si te pregunta alguien de fuera que como está España, que se de una vuelta por Jaraíz.
    Otra excusa más para que Gargüera nos pareciera la joya de la corona. Pueblo pequeño donde los haya tenía los mismos servicios y mejores que los de la capital.
    Que se lo miren porque vaya tela.

  3. Tu ahí…. el burro a la linde….. recordando el Bus de Burgos y esa entrada………. y mira que ya lo he olvidado… cabrones….. y esta vez al menos con mis palos me libre de casi todas las zarzas, aunque unos cuantos rasguños me llevé, ya que era imposible librarse del todo….
    Bueno, después de consumir el bono Burgos en Bilbao, ahora soy yo el que os debe un Bono Verato de una jornada (18 km) y un paseo extra opcional por lo de Monfrague….. que va fuera de ruta….
    Que bueno encontrarse 10 años después con alguien de aquel camino….. yo después he pasado por Logroño para celebrar esos 10 años y he llegado a Santiago de Compostela andando (2 km solo) para cerrar el círculo……

  4. Recuerdese que ya el año pasado tambien ocurrio un espinoso asunto como el que relatais.
    Y ya lo creo que gusta encontrarse con personas a las que has conocido en el Camino.
    Por otra parte, observo que manteneis unas formas fisicas…..cuidadas.

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