Baloncesto español, el Oro no era un sueño

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En 1984 perdimos la final olímpica con Estados Unidos de 31 puntos; hace cuatro años, de 11; ahora, en Londres 2012, de siete. Estamos más cerca, pero el sueño no se ha cumplido. Y no sé, pero me queda la sensación de que podía haber sido más. España al final ha demostrado su condición de equipo de baloncesto de primerísima categoría, la segunda mejor selección del mundo y efectivamente la única que podía plantarle cara a la bestia corrupia.

Este partido justifica la plata más que ningún otro de los realizados durante todo el concurso olímpico. Jugadores que –como comentábamos ayer- no estaban rayando a su verdadera altura, hoy han aparecido en su versión real: Pau tremendo, Navarro en una primera parte eléctrica, Ibaka un coloso… Pero hay algo no me deja del todo contento. Y a los jugadores tampoco. Las otras platas olímpicas fueron una fiesta, pero esta ha sido amarga. Y no es cuestión de rendimientos, no creo que hoy –digo hoy– se le pueda reprochar nada a ninguno de los doce, con lo que tenían enfrente.

Y sin embargo tengo la impresión de que algo nos ha faltado y algo nos ha sobrado. ¿Alguna diferencia de criterio en las faltas de uno y otro? Pues hombre, sí. ¿Alguna decisión técnica que no hemos acabado de entender? Pues a lo mejor también. Los tres primeros cuartos han sido casi irreprochables, y si pongo el casi es porque la zona del primer cuarto ha sido un rotundo error dado el tiro exterior de los americanos, que nos han clavado 35 puntos. Después lo hemos arreglado y nos hemos metido en el partido hasta las trancas. No hemos soñado, hemos vivido más de medio partido emocionados, excitados, con el corazón en la boca.

Pero en ese último cuarto… ¿nos hemos atascado en el tiro exterior? ¿Ha defendido el USA Team con mayor agresividad, han metido más manos, han tocado más las narices? ¿Se lo han permitido? ¿Debíamos atacado con más alegría, o es muy fácil decirlo? ¿Era necesario volver a la zona? ¿Realmente era cuestión física, estábamos al límite? ¿O simplemente que, al final, los detalles han jugado a su favor?  Ah ¿y era un gesto razonable entregar formalmente el partido a 36 segundos del final? Sinceramente, me falta frialdad para encontrar respuestas.

Reflexiono, es la tercera medalla de plata del baloncesto español en unas olimpiadas; para los que hoy era la segunda, esta se parece más a un castigo; para los que es la primera y nunca se habían visto en estas, es una bendición. En fin, supongo que el tiempo nos permitirá valorar lo obtenido en estos Juegos y ponerlo en contexto con todo lo conseguido por esta generación de baloncestistas que hace apenas diez años ni nos podíamos imaginar. Pero lo que ya tengo claro es que el Oro no era un sueño imposible.

1 Comment

  1. Empatados a 8 minutos del final saca juntos a la vez a Llul, Felioe Reyes y Rudy. Y de 9 en dos minutos y se acabo. Scariolo forever. La final de Pekin fue mucho mejor para mi. Un cagarro

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