Un deseo: el Oro Olímpico

Pau Gasol, foto Juanjo Martín, EFE

 

 

Este artículo no es de hoy, se publicó el 6 de julio en Basket4us, web especializada en la NBA con la que colaboramos. Por lo tanto no entra en análisis sobre todo lo que está dando de sí la actuación de nuestra selección de Baloncesto. Simplemente formulaba un deseo, que por caminos desde luego menos previstos y no tan bien señalizados como esperábamos, ha llegado a las puertas, o bueno, al pie de rascacielos. Pueden verlo también en el enlace al original Un Deseo: el Oro Olímpico, Basket4us. Así pueden leer también los comentarios, y sobre todo los palos que desde el otro lado del Atlántico le cayeron a este que escribe.

 

Voy a confesar ahora que, cuando empezaba el año y formulé mi lista de deseos para 2012, el deportivo no fue la Eurocopa ni la Champions ni la Euroliga, ni nada de Nadal ni de Fernando Alonso. Fue el Oro Olímpico de baloncesto en los JJ OO de Londres. El más deseado. El que nos falta. Pero el que no depende sólo de nosotros.

Con esta impagable generación al mando, la selección española ha tocado los cielos más altos: dos mundiales –no olvidemos el Junior de 1999-, dos europeos y la plata de las Olimpiadas de Pekín. Pero queda un cielo prohibido, que sólo muy de cuando en cuando se abre para los mortales. Porque para cualquier gran equipo nacional de la historia de este deporte, ganar el Oro Olímpico ha dependido de ellos, de su rendimiento… y de Estados Unidos. Aparte de dar lo mejor de sí mismos, ha sido necesario que el gigante se despistara.

Así fue en Atenas’2004, pero tuvieron la inoportunidad de despertarse justo para cortarnos el paso en cuartos y volver a dormirse para dejarle vía libre a Argentina. Para los albicelestes fue la gloria con un partido perdido en todo el campeonato, precisamente ante nosotros, que también con un partido perdido fuimos séptimos. Aquello aún duele.

En Pekín no fallamos, sustos iniciales aparte y una semifinal de órdago frente a Lituania. Estábamos en la final, donde esperábamos y donde se nos esperaba. Pero amigo, esta vez los americanos no podían permitirse dar otra sorpresa al mundo. Llegaban con lo mejor, liderados por Kobe Bryant, pero sobre todo centrados y muy conscientes de la empresa que tenían entre manos. Un sensacional, histórico partido contra esa gente, y la medalla de plata era lo máximo que se podía conseguir, el techo irreprochable.

A Londres acude España con el mejor equipo posible –de momento sólo nos faltará Ricky Rubio, o nada menos- y con lo alto del podio en el punto de mira. Además son conscientes estos chicos de que seguramente sea su última oportunidad. Pero la misión es doble: estar al mejor nivel, no fallar ante nadie, evitar sobresaltos en los cruces… y ver dónde está Estados Unidos, si han venido o no. Si no están, camino franco y nunca se perdonarían fallar; pero si están, tocará luchar contra ellos y hasta donde lleguemos, sabiendo que el segundo cajón será otra vez el que tengamos reservado de antemano.

Se habla estos días de las bajas que ya acumula la selección USARose, Howard, Wade, Bosh, Odom…- y otras quizás se anuncien en los próximos días. Pero esa no es toda la clave. Es la actitud con que acudan los que finalmente seleccione Mike Krzyzewski. Hace dos años, cuando se conoció la lista que llevaba al Mundial de Turquía, algún comentarista español proclamó por adelantado que tiraba lamentablemente el campeonato. Y luego se lo llevaron de calle. Faltaban algunos nombres muy sonoros, sí, pero fueron un verdadero equipo de jugadores además muy buenos: Love, Westbrook, Chandler… y sobre todo Kevin Durant. Y con eso no hay en este planeta quien les pare. No es cuestión que quién, sino de cómo vayan.

Con todo, y mientras no nos demuestren lo contrario, el deseo sigue vivo. Esperemos que hasta el 12 de agosto.

2 Comments

  1. Y esta vez me voy a comentar yo mismo. Sí, ya sé que estoy loco, antes de que me lo digan. No sólo Estados Unidos ha venido y está con todas las consecuencias, que era una de las incóginitas que hace un mes quedaba por despejar. Es que los nuestros son los que parecen haber venido a medias y nos llevan con el alma en vilo todo el campeonato. Así hay muy poco o nada que hacer. Pero entiéndanme, si llevo deseando esto todo el año, ahora que falta un día no me voy a bajar de esta moto, ¿no?

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