Los España–Francia, el metro que le faltó a Raúl

Raúl tras fallar el penalti contra Francia

 

“A Raúl le falta un metro” insistía José Antonio Camacho en los días previos a la Eurocopa’2000, a disputarse en Holanda y Bélgica. En el exprimidito “7” madridista ejemplificaba el seleccionador la precaria condición física en la que llegaban muchos jugadores después de una temporada intensísima. Tres equipos españoles –Real Madrid, Barcelona y Valencia– habían llegado a semifinales de Champions, pero la Liga, luchada hasta la última jornada, se la había llevado el Deportivo. Tras la depresión post-Clemente, la selección había engarzado algunos resultados ilusionantes –un 9-1 a Austria– y buenos amistosos. Así que íbamos como favoritos, naturalmente.

La competición no tardó en devolvernos a nuestro sitio. Noruega nos gana 1-0 con cantada de Molina, se instala la tensión, dicen que hubo tortas entre porteros. Con el agua al cuello se gana el segundo partido a Eslovenia, y en el tercero, el milagroso gol de Alfonso a Yugoslavia (Serbia y Montenegro) en el descuento, que en realidad nunca sabremos si nos lo dejaron meter, porque ellos se clasificaban igual y en cambio dejaban fuera y con un palmo de narices a sus ex compatriotas.

Y entonces nos cruzamos en cuartos con Francia, campeona del Mundo. Y no se crean que nos entró un ataque de humildad. Qué va, la prensa y los que leen lo que les gusta leer siguieron proclamando nuestra superioridad. Hasta que empezó el partido. Un tal Zidane nos asestó el primer sopapo de bienvenida, una falta que puso sencillamente en el palo contrario de donde se colocó Cañizares. Aún fuimos capaces de responder gracias a la audacia de Munitis, que provocó un penalti y lo transformó Mendieta. Pero ni nos dejaron llegar al descanso con la ilusión del empate, y Djorkaeff agarró un zapatazo por toda la escuadra que esta vez sí cubría nuestro rubio guardameta, pero le dio igual.

La segunda parte fue un quiero y no puedo. Los franceses eran superiores física y tácticamente, su medio campo le sacaba varios cuerpos al nuestro. Con todo, ese generoso portero llamado Barthez nos regaló un penalti absurdo sobre el minuto final. La proeza estaba servida. Y ahí fue sin dudarlo Raúl, que en la selección todavía era el “10”. No sé sabe si le faltó el dichoso metro o más bien le sobró, el caso es que todos vimos ese balón escaparse camino de la grada y a todos se nos quedó la misma carita que a él.

Aquí un resumen rápido Francia-España, Euro 2000

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