José Luis Gutiérrez, cuando fue columnista

José Luis Gutiérrez y la plana mayor de Diario 16

 

No me han gustado todas las etapas de José Luis Gutiérrez, de hecho en los últimos años apenas le he seguido. Pero me quedo con su etapa del Diario 16, más o menos desde la fundación del diario hasta 1982. Cuando fue columnista, uno de los mejores que dio nuestro periodismo.

Me refiero al Columnismo Político en la concepción pura y ya desusada del género. El que se inventó en Estados Unidos, de los que Bernstein y Woodward fueron sus más famosos exponentes. No consistía en Opinión, como mucha gente podría pensar. Pertenecía al grupo de géneros interpretativos, como la crónica. Esto es, se trataba de informar y al mismo tiempo ofrecer enfoques y puntos de vista, generalmente de terceros, que ayudaban al lector a comprender el hecho y a formarse su opinión. El columnista indagaba en sus fuentes, se guardaba aquella información que era confidencial y que a él le servía para su background. Y revelaba aquellos datos, frases, comentarios –generalmente sin citar la fuente- que servían para ofrecer pistas de por dónde iban los tiros, o por dónde veía el periodista que iban.

El Guti, como le llamaban, fue un maestro en ese arte. Era la época de la UCD en el poder. Por la propia idiosincrasia y estructura de aquel partido, por la descomposición que la fue minando, y por la presión que ejercían los otros grupos parlamentarios, se decía que bastaba darte un breve paseo por los pasillo del Congreso para que te salieran al paso diputados, varones, arribistas e “infusorios” (el término es suyo) que venían a contarte maldades sobre unos y otros. De la Oposición sobre el Ejecutivo, del Ejecutivo sobre la Oposición, y del Gobierno sobre el propio Gobierno. Gutiérrez manejaba como nadie todo aquel material que recibía diariamente, era valiente –en aquellos tiempos todavía hacía falta serlo- pero también hábil para rozar sin sobrepasar las líneas rojas, las que tenían que ver con la ética pero también con el respeto al anonimato de las fuentes, y por supuesto las de la veracidad. No todo lo que te contaban era necesariamente verdad.

Sus columnas, ya digo, eran una delicia en aquellos tiempos. Lo que pasa es que la UCD se fue al garete, el 1982 ganó las elecciones el PSOE con 10 millones de votos. Y, primero, en esos sus primeros años de mayoría absoluta, los socialistas contaban una organización mucho más compacta y homogénea, ya saben, “el que se movía no salía en la foto”. Y segundo, al Guti le conocían muy bien, sabían de su potencial peligro. Total, al columnista las fuentes se le secaron. Se fue quedando sin nada que contar. Y sus artículos empezaron a derivar más hacia la opinión, con lo que se fueron haciendo más gruesos. Ahí se terminó su gran etapa.

Sí destacar que en lo que nunca falló fue en su defensa de la profesión y de la libertad de expresión. Y conocido es su episodio de lucha contra los tribunales españoles a cuenta de una información que dio Diario 16, cuando él era su director, acerca de una red de tráfico de hachís en la que parecía tener algo que ver la monarquía marroquí. Delicado asunto, y los jueces de todas las instancias le sacudieron bien. Pero Gutiérrez no paró, salió a buscar la justicia fuera de nuestras fronteras hasta que se la reconoció el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, aparte del reconocimiento que recibió de todas las organizaciones y entidades internacionales relacionadas con la profesión.

Ese es el periodista al que hoy quiero recordar.

P.D. La foto que pongo es la mejor que he encontrado de aquella época, ahí se le ve junto a la plana mayor del Diario 16 de entonces: con Pedro J. Ramírez, Juan Tomás de Salas, Justino Sinova….

3 Comments

  1. Otra manera de hacer periodismo, sin red y sin redes. Quemando suela, hablando y escuchando, creyéndote la mitad de lo que te decían y cuestionando por qué te estaban contando la otra mitad. Por desgracia, unos tiempos que no estoy seguro de que vuelvan.

  2. La verdad es que a mi El Guti me abrio los ojos a la cruda realidad, me enseño a leer entre lineas a ver en donde no hay , a seguir mirando dónde no se ve nada, a verlo todo con un par de gafas por lo memos y más cada a tener un crterio en todo aquello que me pronpongo. Un gran recuerdo para El Guti.

  3. Impresionaba su estatura y su vozarrón y cuando te llamaba a su despacho empequeñecías aunque estuviera sentado, sobre todo porque reconocías en él uno de los mejores periodistas de la transición. Yo me quedo con esa etapa, incluso hasta su salida de D16. Después…

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