Blues de la Palabra

Blues de la Palabra

 

 

Anteayer hemos conocido la muerte de Carlos Fuentes, y hoy se cumplen tres años de la de Mario Benedetti. Cada uno en su género, en su espacio y ahora en su influencia. Pero de entre lo mucho que puede decirse, se ha dicho y se está diciendo de ambos, me quedo con una idea: el primero se valió de la palabra para unir la ficción con la realidad, de manera que luego le fue sumamente fácil, a través de la misma, unir pensamientos diferentes, hablarle de tú a tú a cualquiera, como las biografías dicen que hizo a lo largo de su vida. Del segundo, simplemente que nos enseñó –quizá mejor que nadie- que la palabra es la mejor, más valiosa y dúctil materia prima que la Naturaleza –o Dios, si así lo prefieren, o ambos tal vez- nos ha dado. La piedra angular y la piedra filosofal, a un tiempo.

En efecto, dos artífices de la palabra, que han sabido darle la dimensión que merece. Con la reducida perspectiva con que a menudo nos desenvolvemos, ni siquiera somos conscientes de todo lo que hemos creado, de para todo lo que nos ha servido esta herramienta. Atribuimos a la inteligencia todo lo que hemos avanzado, al mal uso de ella todo lo que retrocedemos. Pero el producto de la mente muchas veces es complejo, abstracto, y no siempre resulta fácil de abarcar, menos de comprender. La palabra es capaz de sintetizar ese producto, darle forma, hacerlo tangible. Y además, cuando es necesario, lo completa con el sentimiento. La palabra es pensamiento, lo moldea de manera que lo podamos ver, palpar y entender. Si expresa dolor, suena dolorosa, si transmite paz, relaja simplemente leerla.

Este blog habla fundamentalmente de Comunicación, y aunque luego en su temática es multidisciplinar, el eje que los sostiene y sobre el que gira es la técnica, práctica y arte de transmitir el mensaje. Y en el género humano, la palabra es simplemente el material del que están hechos la mayoría de los mensajes. Nuestra capacidad discursiva, unida a nuestra voluntad de producir efecto en nuestra audiencia, las organiza, ordena, quita y pone, o extiende y duplica, a fin de darle el determinado sentido que queremos en cada momento. Pero no son piezas de un dómino, todas están dotadas de significado y significante, esto es, contienen inteligencia. Y nos pueden superar si no sabemos o no acertamos a tratarlas.

Dentro de ese carácter multidisciplinar, en este blog hablamos a menudo de Tecnología, esencialmente de las Tecnologías de la Información. Pues hoy podemos apreciar, más que nunca, que su portentoso desarrollo en las últimas décadas –y en los últimos años y en los últimos meses, así es su ritmo frenéticamente acelerado- ha dado lugar a un cambio significativo en nuestra forma de entenderlas. A medida en que han dado en ser más fáciles, intuitivas y accesibles para mucha más gente, el soporte –dispositivos, sistemas operativos, aplicaciones…- ha dejado de ser el fin en si mismo, ha pasado a un segundo plano porque damos por hecho que lo dominamos. Ahora el valor, el verdadero diferenciador, son los contenidos. Facebook sale a Bolsa con 900 millones de usuarios en todo el mundo –aunque usuarios reales, quizá no pasen de 200.000. ¿Y qué sería de Facebook sin las palabras?

En tiempos como los que corren, solo la palabra es imposible de recortar. Al menos por ahora. Y esperemos que así siga, porque sin la palabra no somos nadie.

Sí, no estaría mal concluir que este es un blog de palabras.

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Cuando la pala… 19 mayo 2009

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