Entrevistando a Bill Gates

Entrevistas a Bill Gates

 

 

Partimos de la base de que eran mucho más emocionantes, desde todos los puntos de vista, las entrevistas a Bill Gates cuando era presidente de Microsoft que ahora que habla sólo en nombre de su Fundación. De empresario visionario, exitoso y no exento de polémica, ha pasado a instalarse en la muy noble esfera de los Al Gore o Jimmy Carter. Sí, como un ex jefe de Estado. Porque sus intervenciones, sus salidas y entradas, sus visitas a países –las que me constan a España– siempre nos le trajeron rodeado de la aureola de un Jefe de Estado.

Para un periodista, entrevistar a Bill Gates es un punto positivo en el currículum. Nadie se negaría. Otra cosa es preocuparse de estar a la altura. En sus primeros tiempos le interpelaron profesionales que estaban perfectamente al día del mundo de las Tecnologías. A medida que su imagen se agrandó, la ocasión ya pasó a figuras de prestigio e impacto, mejor informados de temas políticos, económicos o sociales que del propio negocio en el que desenvolvía la empresa de Redmond. En algunos casos, y no es cuestión de dar nombres, el periodista estuvo más pendiente de verse entrevistando al personaje, de como salieran las fotos o como dieran los planos en televisión, que del propio contenido, cuidando eso sí no desentonar. Durante la preparación de estos encuentros –que solía durar un mes-, Microsoft suministraba al entrevistador profusas cantidades de información útil, pertinente, bien articulada, a fin de facilitar el trabajo y documentar bien al periodista, además de anticipar los temas de los que su presidente estaría encantado de hablar. Me consta que hubo quien ni se los miró. Con todo, y tirando de oficio, en general salieron productos periodísticos bastante dignos.

Desde el otro lado de la barra –en este caso del muro con foso-, preparar una entrevista para Bill Gates conllevaba otros frentes y otros desafíos diferentes que cuando se trataba de gestionar una entrevista para otro directivo. El problema no era conseguirla, cualquiera estaba deseando sentarse delante de él, hasta el más detractor de Microsoft. La cuestión era el contenido. Lo que salga finalmente publicado o al aire es lo fundamental en toda comparecencia ante los medios; pero en el caso de un personaje de tal dimensión, era objeto de sumo cuidado. La repercusión podía ser sideral. Se podían esperar preguntas sobre cualquier tema –su fortuna, su mujer, su mansión, política, guerras…; incluso si se centraban en su negocio, el terreno podía ser escabroso –competencia, juicios, prácticas monopolísticas… Cualquier desliz – como suele, pero en este caso más que nunca- podía derivar en un titular desafortunado cuyas consecuencias podían resultar nefastas.

Tenías la confianza de que difícilmente iba a fallar. Era y es impecable en saber cómo transmitir su mensaje, sorteando matorrales, curvas y trampas del camino. Sin el carisma y el tono mesiánico de un Steve Jobs ni la energía de su brazo derecho Steve Ballmer, y consciente de ello, Bill tuvo siempre grabados a fuego –él y toda su compañía- los principios de la Comunicación. No sólo se esforzaba por plasmar el mensaje corporativo y promocionar su tecnología y sus productos, sino además por dejar algo interesante y positivo desde su tarima de visionario: el futuro, las personas, el desarrollo del talento, los cambios en el mundo… Le daba al asunto la importancia que merecía, era el gran portavoz del gigante Microsoft y sabía que detrás de su mensaje iban sus casi 100.000 empleados repartidos en más de 100 países. Algo de lo que no todos los grandes directivos se acuerdan.

Como se lo tomaba muy serio, y como no podía estar al día de lo que sucede en cada uno de los países que visitaba fugazmente, exigía ir plenamente documentado. Y durante ese mes de preparación había que suministrarle información de todo tipo acerca del país, no sólo del mercado informático, sino datos sociales, económicos, políticos, culturales. Aunque luego no le preguntaran nada sobre ello. No quería meter la para ni dejar en un compromiso a nadie, teniendo en cuenta que él luego se iba y se quedaban los responsables de la filial. Pero sobre todo, sabía que era su empresa la que se equivocaba si él decía algo inapropiado. Que me conste, al menos en España, nunca falló. El único desliz que le recuerdo fue no saber coger un pincho de tortilla estando en un coctel, las cámaras le captaron y la escenita dio la vuelta por todas las pantallas del país. Imaginen que habría pasado si se hubiera tratado de un error más grueso.

Estos días Bill Gates ha estado otra vez en España y he seguido, en le medida que he podido, sus intervenciones en los medios. Ya no habla por Microsoft, pero estoy seguro de que sigue tomándoselo igual de en serio y sigue rodeándose de un magnífico equipo que respalde su imagen y su mensaje. Que ahora son la imagen y el mensaje de su Fundación. Los topics han cambiado, concitan más consenso, son más trascendentes que el puro negocio, pero no deja de tener la sombra de la crisis cerniéndose sobre él. Aunque sea por el mero hecho de que está hablando de solidaridad y responsabilidad internacional, y él sigue siendo inmensamente rico, y corriendo los tiempos que corren. Y porque no pocos siguen teniéndole su inquina, que el debate tecnológico también genera pasiones encendidas y los enemigos, aunque viejos, no se olvidan. Periodísticamente hablando, las entrevistas me han parecido esta vez menos frescas, más lineales, quizás por más institucionales. Pero él no ha cambiado, sigue hablando en puro positivo, incluso de estos temas y con lo que está lloviendo. Y escuchándole, todo parece tan fácil…

Lo que no ha cambiado y sigue teniendo la misma gracia –o ninguna- es escuchar luego a los tertulianos –de cualquier signo- hablando de él y de su circunstancia, de Windows, de Apple y de la “historia y vida de la tecnología”. Por favor…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s