Las Siete Reglas del Portavoz: sobre aguas turbulentas

A veces las aguas informativas vienen turbulentas, como en la canción de Simon & Garfunkel, y no tenemos más remedio que buscar recursos para que no nos lleve la corriente. Es entonces el momento de aplicar la quinta Regla del Portavoz, que se enuncia:

 

5. Busca puentes

Bautizada macarrónicamente en algunas escuelas como Bridging, que en realidad es un término tecnológico ligado al Networking. De lo que hablamos aquí es de la técnica para sortear preguntas y situaciones comprometidas en nuestra relación con los medios de Comunicación. El contexto suele ser un hecho o ambiente conflictivo, o por lo menos incómodo. Podemos estar en un bosque de crisis o en un jardín con zarzas; o simplemente ante un periodista especialmente mordaz o que busca sacar punta donde aparentemente no la hay. El momento estelar suele escenificarse en preguntas cerradas, de las que hablábamos el otro día a propósito de la Cuarta Regla. Pero a veces, reconozcamos, con muy mala leche.

– El otro día, un airado periodista valenciano le espetaba al segundo entrenador del Real Madrid en la rueda de prensa: “¿No le da vergüenza ganar así?”

– Por lo general suelen ser más elaboradas, y también más sibilinas:

“¿Su cese se debe a las irregularidades demostradas o a la incompetencia en su gestión?”

– “¿Van a optar por subir los precios o por bajar la calidad del servicio?”

– “¿Dónde van a recortar más, en Sanidad o en Educación?”

Otras dan por hecho y sentencian de antemano al interpelado:

“¿A cuánto van a ascender los recortes?”

“¿Cuánto tiempo más van a tener que aguantar los <ciudadanos, empleados, aficionados…> esta intolerable situación?”

“¿Por qué ha traicionado sus principios al actuar de esta manera?” (no sabemos si le pegó a alguien o si todo lo que hizo fue chupar el boli cuando le enfocaban las cámaras)

Bien, ante todo, no alterarse. Y amig@ mí@, no vale no responder. El “sin comentarios” puede ser la peor respuesta. Equivale a callar y otorgar. Si hace falta, respiremos hondo –sin que se note en directo, claro. Y pensemos una vez más. Se supone que hemos preparado la entrevista, la rueda de prensa en cuestión. Probablemente esperábamos preguntas así. Especialmente si estamos en una crisis (de Comunicación, obviamente quiero decir). Lo único que tenemos que hacer, con la mayor tranquilidad de la que seamos capaces, es no entrar al trapo, no repetir la pregunta, dar la respuesta más convincente que tengamos. Y esa está en nuestros mensajes, los que desde el primer momento nos habíamos propuesto difundir. Se trata, por lo tanto, de tender puentes que nos lleven hasta esos mensajes.

Busca puentes 5 Algunos personajes, por su propia personalidad o por su propia actividad, están permanente en situación de crisis. Estos suelen ser los que adquieren más práctica, los que suelen tener más cintura para salirse de estas emboscadas. Sí, los políticos por ejemplo. El clásico “mire usted” y a partir buscar la salida y tomar la carretera para hablar de su tema. Bien puede estar una expresión así o del tipo “vamos a ver”, “déjeme que le explique”… en realidad son una especie de “tiempo muerto” que pedimos al objeto de ganar segundos para pensar la respuesta. Pero ojo, no se trata de recurrir siempre al mismo recurso, la expresión puede derivar en latiguillo y con el tiempo volverse en nuestra contra.

“¿Ha fallado el público o ha fallado su obra?”Creo sinceramente que la obra es fruto de un gran trabajo en el que hemos puesto una gran ilusión, y tenemos que analizar todos los factores que han podido incidir… (a partir de ahí, enlazar con los mensajes que tenemos preparados para justificar el fracaso, que inexcusablemente deberemos afrontar)

“¿Pero cuántos despidos están pensando acometer?”En este momento estamos valorando las opciones de viabilidad a las que podemos acogernos, y nuestra prioridad será en cualquier caso salvar la mayor fuerza de trabajo posible, porque sabemos que es nuestro principal activo… (por ejemplo, y dependerá de la situación concreta y específica de esa empresa).

Lo fundamental, en cualquier caso, es obviar la intención de la pregunta y centrarnos en el contenido. Escapar a la trampa y encontrar nuestra fórmula para enlazar con nuestro mensaje. Cada uno debería hacerlo a su estilo y de la manera más natural posible. Y la práctica da puntos. La primera vez no nos va a salir el Puente de Brooklyn, está claro, pero nos valdrá un tronco sobre el río para salir adelante. Con el tiempo iremos desarrollando nuestras capacidades de “ingeniería”.

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