San George Harrison de las pequeñas grandes cosas

San George Harrison 2 Estamos en fechas de santos, y en unos días se van a cumplir diez años de desaparición de George Harrison. Tengo que reconocer que cuando fui a Liverpool y paseé por esos enclaves míticos de la infancia y juventud de los Beatles, no fue ni Penny Lane ni la verja de Strawberry Fields lo que emocionó. Más que eso, me conmovió la solemne, pequeña y humilde casa en la que nació y hubieron de vivir seis, los padres y cuatro hermanos que fueron.

Biografías, semblanzas y páginas escritas sobre su carrera las hay por doquier, así que no vamos a repetir lo que se dice en ellas. Simplemente pienso por mí mismo (sic) para evocar ahora pequeñas grandes cosas que me vienen a la memoria. George Harrison era el pequeño de los Beatles, el buen chico, el tímido, si quieres el soso. Pero siempre fue el que buscaba cosas nuevas, el “think diferent” del grupo. Mucho se ha hablado –y hemos hablado, ¿verdad? sobre la relación con Bob Dylan, la influencia mutua o no. Sea como fuere, se debe a George haber sido el primero de los cuatro que se fijó en él y les dijo a sus compañeros “oye, fijaros en este, es muy bueno”. Todo eso mucho antes del celebradísimo, evocado y hasta escenificado primer encuentro, en 1964. Después se convirtieron en grandes amigos. Luego están las contradicciones y rarezas de las que nadie nos libramos. Resulta que George ha pasado a la historia, merecidamente, como el místico, el que vio la India y se volcó hacia aquella cultura y forma de vivir. Sin embargo era –dicen- el que se preocupaba más de los dineros cuando empezaban, y posiblemente el único que luego hizo grandes negocios fuera de la música, concretamente en el cine y particularmente con los Monty Python, cuya primera y celebérrima película, La Vida de Brian, produjo casi de la nada.

San George Harrison 3 Está considerado –dicen las enciclopedias- uno de los 21 mejores guitarristas de la historia, y el caso es que la agarraba como una bandurria. Pero sobre todo fue compositor. En píldoras, eso sí. Empezaron dejándole un tema por álbum y luego ya fueron dos. Eran canciones que variaban el registro que marcaban Lennon-McCartney y traían otro aire. Taxman abría el Revolver y ya anunciaba que aquel disco iba a ser algo nuevo, rompedor y muy grande. Ya en el tumultuoso The Beatles (el álbum blanco) se permitió traer a su gran amigo Eric Clapton, la primera persona externa que tuvo el honor y el lujo de grabar con los Beatles. While My Guitar Gently Weeps puede ser su mejor canción. Ya cerca del final, Something fue la primera cara A de single de los Beatles firmada por él y, también es injusticia, la primera que no fue número uno. Pero el tiempo le dio la razón a ese tema gigante que hay hasta quien se cree que es de Frank Sinatra. Con Here Comes the Sun y los memorables solos de guitarra que lo impregnaban a lo ancho y a lo largo, fue su magistral aportación a Abbey Road, el último y el mejor álbum de los Beatles y dicen –decimos- que de la historia de la música rock.

Nada más acaecer la esperada separación, mi sensación siempre ha sido que, harto de tener que dosificar su talento, se dio el gran empacho: All Things Must Past es un álbum ¡triple! en el que sacó y dio todo lo que tenía. Y claro, le salió excelso pero agotador. Y las injusticias otra vez, lo que más se recuerda de todo aquello fue el problema de copyright por My Sweet Lord. Luego su carrera en solitario fue irregular, grandes reapariciones y largos silencios. Living in the Material World en 1973 (que da nombre a la película de Scorsese), Thirty three & 1/3 en 1976 (con This Song, donde se reivindicaba de lo de My Sweet Lord) , George Harrison (con la archiconocida Blow Away) en 1979… En los ochenta estuvo más centrado su productora cinematográfica HandMade se llamaba la productora que co-creo y co-dirigió. De su entrada en este mundo se dijo que fue “la entrada de cine más cara del mundo”. Pero ganó mucha, mucha pasta, y durante esos años no le importó mucho la música y hacer nuevos discos. Pero como la cabra siempre tira al monte, volvió en 1987, freso y rejuvenecido con el estupendo Cloud Nine (entrañable evocación de su pasado Beatle en When We was Fab). Ya sería su última aparición en forma de nuevos trabajos.

A George Harrison le cambió la vida cuando su amigo de instituto Paul McCartney le escuchó tocar la guitarra –siempre tuvo buen oído Paul- y le captó para The Quarrymen. Tenía 15 años. Pero con el tiempo, puede decirse que fue el que menos cambió. Nunca fue de estrella, le ves en aquellos macro-conciertos benéficos de los ochenta, rodeado de figurones –de santones, ya que vamos de santos- y él, que era de los que más, salía al San George Harrisonescenario con su guitarra agarrada y pareciendo que pedía perdón. No perdió la humildad, la de su casita de 12 Arnold Grove, en un barrio periférico de Liverpool. No la perdió a lo mejor porque siempre le trataron como el imberbe, tuvo que aguantar las insolencias de unos y las egolatrías de otros, y unos y otros eran los mismos, es decir sus dos socios mayores, que le quisieron mucho pero que, ojo, le hicieron padecer lo suyo. Cuando ya no eran grupo, ayudó a John Lennon a grabar Imagine, y éste le correspondió declinando participar en el Concierto por Bangladesh que George estaba organizando y que hoy es historia de la música. Nunca se lo perdonó. Bueno sí, se lo perdonó en diciembre de 1980, pero no pudo decírselo.

Nunca le falló la cabeza, aunque lo que le terminó rompiendo fue el pulmón. Por algo debe ser que, de los Beatles, y yo diría de toda aquella generación de músicos, fue el que hizo más amigos en el gremio. Se hermanó, nunca mejor dicho, con Dylan, Roy Orbison, Jeff Lyne y Tom Petty para formar la Travelling Burburys, una banda de colegas que se juntaron en un garaje y grabaron un señor discazo en dos semanas. Luego estaba su inseparable Eric Clapton, mira que esa amistad rodó y dio de sí. Con Ringo mantuvo una estupenda relación, cosa no de extrañar con el bueno y agradecido Starkey. Y con Paul, que siempre se sintió como su hermano mayor. Ese bajo y esa guitarra no se amaron por casualidad.

He hecho un enorme esfuerzo de síntesis pero no me ha podido salir más corto este artículo. Y me dejo tantas cosas… En fin, si alguien quiere saber más de George Harrison y sus pequeñas grandes cosas, que me lo diga y yo intentaré contarle todo lo que sepa y pueda. No llegaré a todo porque es muy grande.

Aquí os dejo algunos regalos

Taxman, con Eric Clapton y otros amigos, YouTube

I Need You, en Help!, YouTube

Something en el Concierto por Bangladesh, YouTube

Posiblemente la mejor When My Guitar Gently Weeps, YouTube

When We Was Fab, YouTube De su último disco, atención a los guiños, Sgt Peppers, Apple Records, lo hindú… y a Ringo, siempre genial para estas cosas. Un videoclip delicioso.

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