El Día más largo (y III)

El sudor purificador y una ducha reparadora sirven para relativizar no pocas cosas, pero otras siguen estando ahí. Pido una cerveza en el bar del hotel y me sorprende George W. Bush. Serán las 20.00h y es verdad, se había anunciado que a esa hora iba a dar un discurso a la nación. Me quedaré a escucharlo, estamos el camarero y tres o cuatro personas, los marines ya se han marchado y ya digo que no anda nada boyante de clientes este enorme hotel. Viene más centrado Midtown de Atlantael presidente que esta mañana, había salido a eso de las 9.30h a dar un discurso de urgencia, atropellado, la cara de circunstancias, como la que teníamos todos, y sin datos porque no los podía tener. En vez de tranquilizar, había inquietado más. Y luego ha estado desaparecido durante varias horas, eso ya ha mosqueado de verdad. Pero ahora tiene más preparados los mensajes. Mañana hay que levantarse, ir a trabajar, dar sensación de normalidad. Ese es el que más me llega, entre otras cosas porque me incumbe, ya que no sé qué me voy a encontrar mañana en la oficina. Dave me he dejado otro mensaje, si al final no se trabaja, me llevará de excursión a conocer algún sitio de Georgia. Vamos a cenar en el Sports & Grill para variar, que tampoco está la cosa como para aventurarse en busca de sitios nuevos. De noche está de camarera Teresa, toda dulzura, que recuerda perfectamente lo que cené anoche y la cerveza que tomé, y me pregunta si quiero hoy lo mismo. Como no soy de repetir comidas ni cenas de un día para otro y además tampoco es que me gustara como que mucho, le digo que no, que miraré la carta y, de cerveza, una Sam Adams y me dejaré de experimentos. Qué contraste el escándalo de ayer con la abatida tranquilidad que se respira hoy. Definitivamente, aquí lo único que repite igual que ayer es Teresa. Hasta su sonrisa, como si no hubiera sucedido nada.

Después de la cena queda tiempo para todo, no me quiero ir al hotel y está a punto de empezar el espectáculo. Las 60 pantallas proyectan esta vez el mismo partido. Bueno, una está en un canal local que emite información fundamentalmente de servicio, horarios, lo que permanecerá cerrado, lo que abrirá y lo que no se sabe aún. Pero las demás empiezan a lanzar una sucesión de imágenes que van subiendo de tono a cada minuto. Teníamos las primeras, las de la mañana, de frente desde Manhattan Norte. Pero según han ido pasando las horas han ido llegando más, quién en Nueva York no tiene una videocámara –y eso que todavía los teléfonos no graban- y ha tomado las suyas, y no digamos si alguien vive cerca de allí, si alguien pasaba justo por debajo, si alguien ha intentado acercarse más incluso jugándose la vida. Cada vez más impacto, más fuego, más polvo… Es entonces cuando se confirma esa máxima de que la realidad supera a cualquier ficción. La tomada desde abajo, el segundo avión entrando en la Torre Sur como un cuchillo en la mantequilla; la de la misma torre viniéndose encima de esos ejecutivos con maletín que corren despavoridos, la nube que les va a devorar… y otra y otra, no dejan de salir nuevos ángulos y tomas imposibles, y aquí estoy, hipnotizado, pasando las horas sin darme cuenta y sin quererme mover de ahí. Hace ya rato que pasé de la cerveza al whisky, y siento una extraña comodidad. Si me fuera a mi habitación 1219 estaría haciendo y viendo exactamente lo mismo, pero ahí sí que iba a pasar el trance absolutamente solo. Y no estoy seguro de poderlo soportar. Aquí por lo menos hay otros, pocos, en la misma postura y actitud que yo, también anonadados, superados por la escena, no hablamos, asistimos sin más.

Del Sports & Grill al hotel habrá unos 400 metros, pero una parte del camino se hace por una especie de descampado que a estas horas y en estas oscuridades te invita a acelerar el paso. Caeré en la cama como plomo, no tendré ni fuerzas ya para encender el televisor. Mañana me alegraré infinitamente de estar otra vez en el mundo, cuando lea todos los mensajes de ánimo y apoyo con que me respondieron al último e-mail que envié, cuando nos mandaron a todos para casa. Ha sido un día muy largo, sí, como el más largo lo recordaré. Pero con todo lo que ha habido, he conseguido no olvidar lo que tenía muy presente hace tanto tiempo, cuando me levanté por la mañana. Ese día de 2001 hacía diez años que se fue.

Entonces hoy hace veinte. Porque de esta historia que os he contado, todos sabéis que se cumplen diez.

3 Comments

  1. me ha impresionado que te echaras una siesta,,,,,,, el 11 s lo consiguió….. hablando en serio, aquello nos dejó a todos anonadados pero hoy ya nos hemos dado cuanta de que era un show para acojonarnos un poco más…. aquello nos quitó la libertad y nos puso a todos en vigilancia 24 hora al día, además de enriquecer a los amigos de Bush y Chenney a cambio de un coste “asumible” de 3.000 vidas humanas…….. más un par de guerras……. y hoy el miedo ya va a por nuestras cuentas bancarias y a por nuestro pequeño Bienestar….. somos títeres y nos van a dejar pelaos y encima nos lo creemos todo…… Así maneja el mundo cualquiera……

    1. En la HBO han estrenado una serie donde Grecia va a la quiebra, luego los bancos se van a la bancarrota y a los pocos días ya no hay leche en los supermercados……… y otra serie sobre la gran depresión…….. que coincidencias más buenas…….

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