Turistas liberados

Durante un breve periplo por las Rías Bajas que nos ha mantenido en stand by, recibo con satisfacción la noticia de la liberación de los dos turistas españoles secuestrados por Al-Qaeda en Mauritania a finales de noviembre junto con otra turista que ya fuera liberada en marzo. Porque ahora que la historia ha acabado bien, ya podemos llamar a las cosas con su nombre. De cooperantes, nada. Turistas. Se trata de unos señores que deciden emprender una expedición temeraria por una zona altamente peligrosa, por la que los gobiernos de todos los países occidentales recomiendan encarecidamente no transitar. Por esa misma se celebraba el Rally Dakar, que tuvo que buscarse otro escenario ante las serias amenazas de los terroristas islámicos, que con su “inteligente estrategia” han contribuido así a empobrecer aún más esos países y a esa población, negándoles la importante fuente de ingresos que este evento deportivo representaba para ellos. Los secuestrados formaban parte de una caravana y de una teórica ONG llamada Acció Solidària. Portaban alimentos y otros bienes para su distribución entre gente necesitada de esas tierras. Con esa excusa, se montaron un pedazo viaje por el desierto en invierno –como si no hubiera formas de cooperar más efectivas, sufridas y menos vistosas. Les ha salido fatal y ha podido terminar en tragedia, como de hecho lo ha supuesto por un ciudadano francés al que su ejército pretendió y no consiguió liberar. Afortunadamente, la aventura de los tres turistas españoles ha costado menos. Pero ha supuesto nueve meses de tensión, de negociaciones con los secuestradores y con diversos gobiernos, políticos y entidades mediadoras, un Ministerio de Asuntos Exteriores dedicado al asunto –como si no tuviera ya más frentes- y finalmente el pago de un cuantioso rescate que, como siempre es de esperar, ha suscitado las ácidas críticas de los medios menos afines al Gobierno. Celebramos que al final van a poder contarlo, eso es lo más importante al final. Pero por favor, no sigamos confundiendo solidaridad con turismo aventura.

1 Comment

  1. Estoy muy deacuerdo con tu comentario sobre el “turismo solidario” de algunos personajes (catalanistas y progresistas, para más señas) y sobre el feliz final de la historia….pero, no debemos olvidar que al igual que ocurrio con el Alakrana, un gobierno ha negociado con terroristas…mal negocio a la larga.

    Por cierto, imagino que el dinero pagado por la liberación de los intrépidos cooperantes, como buenos catalanistas que son…lo habrá proporcionado el ínclito cordobés de la Generalitat y no con el dinero de la meseta. Cosas veredes amigo Sancho!!!

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