Ya no salgo de casa cuando llueve

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«Ya no salgo de casa cuando llueve. No me gusta el viento. Es aterrador». Ha pasado un año y pocos días. Murieron 140.000 personas. Las 800.000 que se quedaron sin hogar siguen ahí. Según otras fuentes son dos millones. Y ya está aquí de nuevo la temporada monzónica. Llamando a las puertas de Myanmar con el país sin hacer. El ciclón Nargis destruyó cerca de 400.000 viviendas. Se han construido 17.000 nuevas. Quedan los templos budistas y las precarias chozas de bambú. La ayuda internacional se ha quedado en la sexta parte de lo estimado necesario por la ONU. Nada que ver con la masiva aportación cuando el tsunami en 2004. La situación financiera no es la misma. Cuando el ciclón, la Junta Militar birmana tardó tres semanas en permitir la ayuda internacional. Después de hacer todo lo posible por ocultar la tragedia. Y aún siguen recelando de la presencia de extranjeros en el país. Dentro de un año hay elecciones, y temen que se reproduzcan fenómenos como el de Aung San Suu Kyi. Esta mujer ganó en 1990. Los militares gobiernan desde 1962. Y siguieron gobernando como si tal. Respecto a la opositora, la han mantenido continuamente bajo arresto con cualquier excusa. Ahora pretenden condenarla a cinco años de cárcel y, presumiblemente, no podrá volver a presentarse. Para lo que sí emplea recursos la Junta Militar es para la construcción de una gran ciudad cibernética. Con aeropuerto internacional incluido. La quieren llamar el Silicon Valley birmano. Pero su principal misión no va a ser fomentar las nuevas tecnologías que abran el país al mundo. Más bien, según se dice, va a ser para todo lo contrario: censurar, controlar la información, evitar sorpresas. En Rangún, la capital, no se puede entrar en Google en los cibercafés. Otra prioridad de la Junta es no perder los ingresos por turismo. Y claro, lo del Nargis es un gran inconveniente. Con todo, se mantiene como uno de los destinos emergentes. Los turistas que allí siguen yendo vuelven, según parece, bastante satisfechos con el país y con el trato recibido. Por mi parte, esperaré a que deje de llover. Y no me refiero a los monzones.

El Periódico

La Vanguardia

Free Noble prize San Suu Kyi

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