El arte del silencio… cuando toca callarse

El arte del silencioEl silencio puede ser a veces una poderosa arma de Comunicación. O simplemente, una estrategia para salir vivo, hablando en términos de reputación. Saber manejarlo es a veces todo un arte. Para las personas en sus relaciones, para los protagonistas de un hecho de actualidad o para las organizaciones en sus entornos. Pero es un cargamento peligroso, hay que hilar muy fino, saber leer las situaciones y elegir los tiempos. Para que genere efecto positivo en nuestra imagen o nos permita salir airosos de ciertos conflictos; o simplemente, para que no nos explote en las manos.

Frente a la acertada gestión del silencio, están las ganas irrefrenables de decir algo. Si, todos los conocemos, siempre hay determinadas personas o entes que no pueden estarse quietas ni calladas. Es superior a sus fuerzas, necesitan pronunciarse hasta sobre lo que no va con ellos. Y si no estaban en el lío o nadie les supuso en él, terminan metidos o embadurnados de lleno, al menos a ojos de los de más. Si alguien ha robado una gallina y, antes de que nadie sospeche de ti, te apresuras a salir el primero al paso: “yo no he robado la gallina”, pues tienes muchas posibilidades de posicionarte como un presunto ladrón de animales de granja. O llevado a escenarios más actuales, proclamar a los cuatro vientos que “no somos Chipre” te puede poner indefectiblemente en el punto de mira de los que sólo estaban mirando a Chipre.

El silencio, bien utilizado y dosificado, puede llegar a ser mucho más expresivo que cualquier otra señal. Sin embargo a veces, sobre todo cuando se prodiga en exceso, puede significar otorgar, dar la razón a los que dicen. O, si todos hablan y tú haces mutis, puede que los demás empiecen a fijarse en ti: “¿y tu qué, no dices nada? algo tendrás que ocultar”. En cambio, dar un paso atrás mientras otros se despellejan, pasar hábilmente desapercibido en cualquier trifulca, puede ser un triunfo. Hay sujetos, personas, empresas, organizaciones con una innata habilidad. O países, lo vemos en la historia, que casi siempre han tenido la virtud de salir indemnes de los conflictos políticos internacionales, simplemente porque han sabido callar o no decir “esta boca es mía” en el momento justo. Más que por lo que les pida el cuerpo, estos actores se suelen mover por lo que les guía la intuición, y claro está, sus objetivos. Como dijera aquella reina de Inglaterra, no se trata de tener amigos o enemigos permanentes, si no de intereses permanentes.

Todos tenemos o tuvimos ese compañero de trabajo, o jefe, o jefecillo, que cuando se desataba cualquier hostilidad, en la que seguramente hubiera podido estar implicado o hasta eran la parte central del embrollo, habían salido al baño, o tenían una oportuna reunión fuera de la oficina. Lo mismo pasa en el mundo de las empresas, y no digamos en el de las relaciones internacionales. Sí, hay verdaderos artistas en eso de escurrir el bulto y conseguir que por muchos cubos de agua que se lancen, no les salpique una gota. Hay políticos, directivos o celebridades que han labrado su carrera y se han abierto paso a base de esquivar dardos y cuchillos, en una prueba de eliminación en la que iban pasando rondas mientras otros caían. Y uno de sus mejores aliados fue, precisamente, saber gestionar sus silencios.

De esa estrategia forma parte también el arte de responder las preguntas. O de no responderlas. Claro, nunca se trata de quedarse callado como el que no se sabe la lección. Simplemente, de decir algo que no encare directamente la cuestión crítica u ofensiva que nos plantean. Esto es, justamente lo contrario de entrar al trapo a todo. Puede que, oportuna o pretendidamente, no dispongamos del dato concreto que nos piden, y esa es una manera de sortear el envite. Y luego, sin caer en la cobardía ni en la prepotencia, existen otras sutiles maneras de dejar la pregunta sin respuesta, con toda intención. Para dejar en evidencia la banalidad o estupidez de la cuestión. Para desviar el foco hacia un tercero o hacia otra playa lejana a la suya. O incluso para dejar una bomba de relojería en cierta mesa, de acuerdo, una vez más, a sus intereses y objetivos. Sin decir, sin proclamar, sin señalar, sin acusar. Simplemente callando.

No estamos hablando, por si alguien pudiera interpretarlo así, de prácticas desleales o contrarias a la ética, de maquiavélicas argucias para hacer daño o crear maledicencia en su beneficio. Hablo simplemente de Comunicación, es decir, de cómo uno actúa ante otros –fundamentalmente ante su público– para potenciar, fortalecer o en su caso preservar la reputación, personal o de la entidad a la que está representando. La integridad, honestidad y decencia de los actos y las palabras son objeto de otro juicio, y aquí en todo caso los suponemos. Y desde luego, nunca recomendaremos mentir, ese no es el camino.

Por lo demás, para desenvolverse con soltura en estas marejadas, hace falta disponer de naves muy ligeras y ser absolutamente diestro en su manejo. De no ser así, la recomendación es no meterse en estos berenjenales. Ya digo que se trata de material muy sensible, susceptible de reaccionar muy virulentamente a la menor impericia. Si no somos consumados expertos, mejor optar por comunicar plano y de frente, valiéndonos de técnicas que podemos aprender, ciñéndonos a nuestros mensajes y a nuestra mejor forma de expresarlos. Pero a medida que ganamos práctica y nos sentimos más seguros cuando nos ponemos delante de nuestra audiencia, no viene mal saber que, en determinadas ocasiones, el silencio puede ser un gran mensaje.

3 Comments

  1. Hablando de lo de Bowie que te decía en un post anterior…… esto sale hoy en el país hablando de la coincidencia del lanzamiento del disco y de la exposición de Londres…….:

    The next day, el disco de estudio número 26 en la carrera de David Bowie y su regreso tras un silencio de 10 años, se ha situado ya en el número 1 de las listas de ventas en Reino Unido tras cosechar magníficas críticas. A eso se unen las 40.000 entradas para la exposición Bowie is despachadas por el Victoria & Albert por Internet. Los responsables del museo llevaban como seis meses anunciando la exposición. Lo cual contrasta con el silencio sepulcral desde el que el propio Bowie y sus músicos elaboraron The next day en los dos últimos años. Las lenguas más pérfidas ya hablan de una coincidencia demasiado llamativa: el disco salió el día 12. Los periodistas comenzaron a visitar la exposición a primeros de mes. David Bowie is abre sus puertas este sábado. Desde ayer, el disco es número 1. Bowie siempre fue un genio de la música… y del marketing. ¿Cabe relacionar todas estas premisas?

    BOWIE LAS MATA CALLANDO…..

    1. Sí, es un ejemplo de magistral gestión del silencio, y desde luego siempre tuvo vista no sólo para el arte, sino también para los negocios. Parece que a los responsables del V&A el anuncio del nuevo disco les pilló totalmente por sorpresa, “con las manos en la masa y a traición”. Y dicen que lo más normal hubiera sido suspender la exposición para evitar suspicacias, pero ya no podían dar marcha atrás. Pero no sé, sabiendo cómo es Bowie y cómo las gasta, a ver si todavía hay algo más…

      1. En estas cosas las coincidencias nunca existen……. está más que preparado…..

        POR CIERTO, HABLANDO DE SILENCIO…….. ¿¿¿ALGUIEN LE PUEDE DECIR AL TAL MOU…… POR QUÉ NO TE CALLAS??????
        VIENDO LA LISTA DE VOTACIONES, TENDRÍAN QUE HABER COMPRADO A 30 PARA QUE GANARA EL……. Y ESO DE QUE ES DIFÍCL VIVIR COMO PORTUGUÉS EN ESPAÑA…… QUE PERSONAJE….

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