La mejor Vuelta a España, ¿pero ahora qué…?

Foto Reuters

 

 

Todavía la tenemos reciente y no cabe duda de que las imágenes que nos ha dejado nos van a quedar por mucho tiempo. Luego será la perspectiva la que nos permitirá dilucidar si realmente ha sido la mejor Vuelta Ciclista a España de la historia. En caliente muchos aseguran que sí, y otros mantenemos el debate. Aquella de 1983 fue tremenda, la que marcó un antes y un después, también porque fue la primera que TVE retransmitió en directo, en la que se instauraron hitos como Los Lagos, y la ganó todo un Bernard Hinault, que alguna vez en algún lugar habrá tenido que reconocer que esa fue la victoria más difícil y agónica de su portentoso palmarés, incluidos sus cinco tours, sus tres giros y el Mundial que conquistó en 1980. Yo seguí toda su carrera y no tengo duda de que así fue. Y la más cara, porque le costó el Tour de ese año, que no pudo disputar, y a posteriori el liderazgo en su equipo, que decidió otorgarle los galones a Laurent Fignon. Que todavía hoy nos acordemos de ella dice muchísimo de aquella vuelta; pero que ahora la comparemos con la de 2012 dice mucho de ésta.

Pero como del pasado, reciente o remoto, ya se habla abundantemente, sugiero ahora pensar en el futuro. ¿De qué va a servir esta excepcional Vuelta 2012? Ya digo que la del 83 supuso un gran salto cualitativo y desde entonces ha ido fluctuando con altibajos, sin regresar a los depresivos niveles de antaño, me refiero principalmente los de finales de los 70, pero sin igualar nunca, la mayoría de las veces ni de lejos, aquella explosión de espectáculo y entusiasmo. Hasta esta edición. ¿Supondrá entonces un nuevo revulsivo, el empujón que necesita la ronda española para directamente competir con el Tour? Vamos a desgranar el análisis en fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, esto es, el típico DAFO:

Fortalezas

– – Que Bradley Wiggins haya ganado tan fácilmente el Tour 2012 y que sólo pudiera ser tercero en la Vuelta 2011, que su mejor gregario –un fenómeno en ciernes Chris Froome, por cierto- fuera segundo en París y aquí haya sufrido como un condenado para terminar cuarto a más de once minutos de ganador… es toda una tarjeta de presentación para la Vuelta Ciclista a España.

El recorrido. Venía avisándolo estos últimos años, y por fin la Vuelta ha encontrado un recorrido con personalidad propia, distinto de lo que se viene usando en otras grandes rondas. Y sobre todo, que confiere a la carrera alicientes desde el primer día. No hace falta abusar de los grandes puertos, un pequeño gran obstáculo en los kilómetros finales puede desatar las hostilidades sin generar un excesivo desgaste que se acuse en etapas posteriores. El Giro ya está tomando ejemplo, y hasta el Tour hizo un tímido experimento este año.

Montañas. Los responsables de Unipublic –y mención especial merece Abraham Olano– han sabido escudriñar la geografía española para encontrar montañas hasta ahora inéditas que aportan novedad pero sobre todo espectáculo y paisaje, binomio indisociable de este deporte que, por ejemplo, el Tour siempre supo utilizar muy bien.

Debilidades

– Dado que la carrera ha terminado decidiéndose entre españoles, ¿conocemos el impacto y la repercusión alcanzada fuera de nuestro país?

– La capacidad organizativa de la Vuelta, desgraciadamente, sigue siendo inferior a la del Tour, es lo que dicen todos los enviados especiales y miembros de la caravana.

TVE ha reforzado su apuesta este año, pero quizás debiera pedírsele más. Y se buscan realizadores como los de antes.

– Aparte de las figuras que vengan, las grandes vueltas las sostienen los equipos nacionales –los franceses en Francia, los italianos en Italia…- y para ello hacen falta patrocinadores. No atraviesa España la mejor situación en ese aspecto. Por lo menos, parece que todos los que están ahora han manifestado que seguirán el año que viene.

– Olvídense de las bonificaciones. Si las etapas ya tienen alicientes por sí mismas, desde el principio, no tiene sentido alterar la clasificación con tiempos irreales que pueden propiciar que al final no gane el mejor.

Oportunidades

– Las audiencias alcanzadas, superiores a las del Tour, y las cunetas atestadas, demuestran que en España la afición responde con creces cuando se le dan motivos. Visto queda que el debate no era mayo o septiembre, era ofrecer calidad y espectáculo.

– Cuando en otoño se conozcan los recorridos de las tres grandes, los equipos con escaladores siempre deberían decantarse por la ronda española. En ningún sitio se les va a tratar mejor.

– Pues los patrocinadores. Éxitos como los de esta edición pueden servir para atraer inversiones. Y podría cundir el ejemplo de Movistar, que apostó en el peor momento y creo que no le está yendo nada mal.

– Aparte Contador, esta Vuelta ha servido para proyectar a corredores que hasta ahora no tenían quizás tanto tirón. Joaquim Purito Rodríguez puede haberse convertido en ese ciclista con carisma, además de un tipo querido; Alejandro Valverde se ha reivindicado como un gran corredor incluso más que cuando ganó aquella insulsa Vuelta del 2009. Y en el horizonte viene gente como Intxausti, David Moreno, seguimos teniendo a Samuel Sánchez… fomentemos el producto nacional, que a Alberto no le vamos a tener siempre ahí.

Amenazas

– Que la Vuelta sea percibida como una prueba exclusiva para escaladores es a la vez una oportunidad y una amenaza, ya que puede “espantar” a no pocas figuras. Está muy bien diseñar un trazado duro, variado, combinar tachuelas traicioneras con grandes etapas de montaña, sin pasarse pero nunca quedándose corto. Pero, aunque no necesariamente equilibrado, el recorrido ha de ser siempre completo. Por eso nunca debería faltar una buena contrarreloj llana.

– También a propósito de la montaña, está muy bien insertar en el recorrido esas subidas imposibles de porcentajes aterradores, y ahora que hemos descubierto unas cuantas, podemos alternarlas según ediciones. Pero mejor dosificarlas, tampoco es cuestión de abusar de los alpinismos. Puede saturar.

– Parece claro que el año que viene Alberto Contador correrá el Tour, y por lo tanto será muy difícil tenerle aquí en agosto. Ese daño será muy difícil de paliar, aún así la organización está avisada y debería moverse para encontrar otros alicientes.

Y en fin, a cada uno se le podrá ocurrir algo o mucho más.

2 Comments

  1. Buen análisis, Enrique!
    Lo malo es que, como bien apuntas, Contador no vendrá el año que viene y las grandes vueltas las hacen los recorridos y los participantes. El recorrido de la Vuelta es mucho mejor que el del Tour, pero la participación es inferior y lo seguirá siendo siempre porque el Tour es el Tour, y es lo máximo que puede y quiere ganar un ciclista.
    Pero este año (y también el pasado), la Vuelta se ha ganado con creces el apelativo de “Grande”. Y así debe seguir.

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