Deconstrucción de Haití

Puede que lo de Haití constituya ya, a estas alturas, uno de los episodios más frustrantes para la condición humana. Si, la nuestra. Pocos motivos habremos tenido para sentirnos tan decepcionados de nosotros mismos. No supondría mucho atrevimiento asegurar que los dos años que han seguido a la catástrofe han sido incluso peor que la catástrofe. Ésta fue natural, agravada, realzada por la incompetente gestión del país y sus infraestructuras, que propició que una ciudad entera se desmoronara como naipes por un terremoto de escala siete. El desastre posterior es pura y genuina producción humana. Poco sabía esa pobre gente superviviente que lo más duro estaba por llegar, dura ya dos años y no tiene ningún viso, ningún aspecto, ningún pronóstico de mejora. Al contrario, por entonces Haití estaba al menos en el candelero, en las primeras planas, sacudía conciencias. Hoy ya ni eso. Los meses siguientes a aquel 12 de enero de 2010 alimentaron la esperanza. Se prometieron 4.600 millones de euros en ayudas. Pero, sobre todo, se vertieron mensajes que invitaban el optimismo, parecía hasta que el terremoto que había dejado 316.000 muertos iba a suponer al fin y al cabo una oportunidad para que ese país se regenerara económica, social y políticamente. Pasara a convertirse en un país simplemente normal. Más que reconstrucción, se hablaba de la construcción de Haití. Hoy, baste esta muestra entre otras muchas que podríamos traer, Mujeres haitianas, crónica de El Universal de México, para comprender que sería más propio hablar de la deconstrucción de Haití. Del desconsuelo. De aquellos 4.600 millones no ha llegado ni la mitad, y lo que ha llegado… Pues pasen y vean para qué ha servido. Cada organismo, cada estado, cada comunidad, cada dirigente, cada persona, hemos tenido al final otra prioridad. Hoy miramos allí. Y dentro de un año, dentro de diez. Bien podría el 12 de enero instaurarse el Día Internacional del Fracaso Humano y la Frustración. Firmo.

(No hay foto que poner hoy. Las tenemos a miles en cualquier web y en nuestra propia conciencia)

1 Comment

  1. habrá que preguntarle a los señores banqueros estos que se prejubilan con esas millonadas, donde están todo ese dinero que millones de personas ingresaron en sus cuentas para tal fin.
    El día que cojamos y saquemos todo el dinero de los bancos, como dijo en su día Cantoná, pero no tenemos cojones.

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