Oviedo, un Tránsito de Reyes (Capítulo 7)

Tránsito de Reyes

 

 

Es la última etapa y será un camino, o incluso mejor dicho, un Tránsito de Reyes. La fortaleza industrial de Oviedo por la parte Sur se queda en la cuenca minera, y la ciudad ha sabido aislarse y rodearse de un desfile de montes superpuestos que la protegen y la mantienen a salvo. Serán por lo tanto 17 km de, digamos, media montaña y, decimos, altísima belleza. Es la última etapa y en saliendo de Mieres parece como en la portada del último disco, cruzando ese paso de cebra Tabauskas se ve el último, ¿será George Harrison entonces? No, será Paul McCartney porque éste era el único que iba descalzo y él es el único que va sin palo. Cuando las cuestas del Puerto del Padrún vayan cargando el paisaje, a la derecha se irá adivinando lo grande que es este mundo y lo pequeñas que son las cosas, incluidas las centrales térmicas. Va a ser un día de emociones y hay que prepararse. Es la última etapa y ya ves, lo que ayer chirriaba va hoy como la seda, como si fuera el primer día, del ¿pero qué hago yo aquí? al ¿Por qué se acaba esto ahora? Es para pensarlo y verlo todo en verde por esos prados y esos valles –Caudal y Jalón– que parece que van deslizando secretos y descorriendo los cortinajes tras los que se supone el Paso de Cebra en Mieres RoadCarbayón. Etañovich, no te retires tan pronto hombre, que queda camino por delante y en estas residencias en la montaña no sé si te van a echar los partidos del Betis.

Descendida la primera colina, por amable y solitaria carretera, tendremos un merecido desayuno en Olloniego, pero enseguida romperemos a sudar por una de esas rampas empedradas, que es la última etapa y nos lo queríamos perder. Un poema esas caritas en las fotos. En un breve y soleado descanso, nos felicitaremos de haberle convencido. El Mariscal en Jefe (1) se va a llenar la cantimplora y vuelve con unas benefactoras nectarinas, fruta de Reyes que nos va a arreglar y alegrar un buen tramo de la mañana. De nuevo por la pedrería ascendente, superado el sofocón con otro todavía mejor y más importante, lo que coronamos 500 metros más arriba es Picullanza y lo que vemos enfrente, ni más ni menos, el Gamoniteiru, el Gamonal y el famoso Angliru. Pero un cruce y dos curvas más adelante, doblas a la izquierda y estupenda toda la ciudad de Oviedo, bajo el Naranco, es una aparición. Una vista de Reyes, sí señor. Te cambia la expresión, te embobas. Ya estamos, es la última etapa y parece que tocamos la meta y el cielo con las manos. Pero no estamos, ¿qué os habéis pensado? Todavía nos queda paseo por esa suave transición de lo rural a lo urbano. Y una tercera subida, El Caxigal, que parece que no va a terminarse nunca, pero como se adivina que ya no habrá más tu tía, se hace con otra alegría y no duele nada, nada. La entrada a nuestra urbe prometida, por La Bolgachina y el Barrio del Cristo, es pacífica, sumamente agradable y hasta en buena compañía. Es la última etapa y esto está en el bote. Nos dirán que es el segundo día de sol en todo este Entrada a Oviedo verano.

Puede decirse con justicia que Oviedo es una bella y magnífica ciudad, pero sería quizás más exacto decir que siempre está bonita. Guapa, arreglada para cualquier ocasión. Dicen que no siempre fue así, que tuvo sus tiempos tristes y descuidados, pero está claro que algo la cambió, volvió a sentir mariposas en el estómago y desde entonces no hay día que no salga con sus mejores galas; que no se note esa alegría por la calle Uría, por Campoamor o La Escandalera; que no le brille la piedra por cualquiera de sus travesías antiguas. Oviedo siempre está bien puesta y hoy la han puesto para nosotros. Ahora sí, el paseo por Magdalena y por Cimadevilla, que desemboca en la Plaza de Alfonso II El Casto, es del todo triunfal, nos parece que toda esa gente está ahí para recibirnos. Y en la Plaza, mirar a la derecha y la Catedral esperándonos. De Reyes, sí señor. Y apuntando hacia arriba, como debe ser.

Nosotros apuntamos a la entrada. Bueno, lo que es al Salvador no le vemos mucho porque justo en ese instante le rodea y abruma un grupo de turistas con un guía que no para de hablar y dar explicaciones en su idioma. Sellamos nuestra última credencial, la que lo vale todo, y algunos encendemos una vela, o tres, que con estos sistemas electrónicos por costar no cuesta casi ni esfuerzo. Es la última etapa y hay que hacerse las fotos de rigor, nuestro particular acto ceremonial, y no hay mucho protocolo que preparar. Porque hasta en el casco antiguo de Vetusta hay un Bar Sevilla donde tiran Cruzcampo, qué diría doña Ana Ozores. Aunque, todo hay que decirlo, a lo largo de la ruta predominó Mahou. Qué no diría don Leopoldo.

Salvador, hemos podido. Esto merecerá un epílogo, sigan atentos y esperamos no defraudar.

Bar Sevilla en Oviedo, hemos podido

(1) Sí, le hemos ascendido y termina el viaje como Mariscal en Jefe. Por lo oportuna y acertada de esa gestión, de hecho desde ese día y ese momento me he aficionado a las nectarinas. Eso sí, no he vuelto a probar otra como aquella.

9 Comments

  1. Normalmente siempre dejamos la última etapa en plan paseo, 17 kms, justo en el límite que puso O Gaitas, es decir, más de 8 para que te entre hambre y menos de 18 para que no te la quite.
    Con sus cuestecitas que para eso estamos en Asturias no en Zamora, pero en realidad un verdadero paseo, porque el tiempo era magnífico y fue, a pesar de esas cuestas, muy agradable y placentero.
    En uno de mis post acabo con un “en Oviedo donde se cerró el círculo”. ¿Y por qué dije esto?. Porque fue en Oviedo hace ya unos años donde hice dos etapas del primitivo y alojándome en un hostal me puse a bichear por los cajones de la mesita de noche y aparecieron una gafas de sol que he venido usando desde entonces. Hasta que llegamos este verano a Oviedo, donde se quedaron olvidadas en una barra de bar, eran su destino y curiosamente en la misma ciudad donde las encontré. Tremendo. Las echo de menos.
    El resto fue ya un homenaje continuo.
    Otra más y que no falte por favor.

    1. COMO BIEN DICES OÑATE, la etapa de Oviedo puede declararse como modelo de etapa para caminantes sin ínfulas de superhombres……. Deberíamos hacer un compendio de frases y consejos para los caminantes novatos o para futuros caminantes….. Uno, que va para viejuno (rima), ha acumulado cierta experiencia y sabiduría en materias dispares, como es el caminar, y creo que una etapa debe tener al menos 8 kilómetros para justificar la ingesta de unas buenas fabes o un chuletón, regadas con buen vino y lo que se tercie. Menos de 8 km no da para justificar mas que una triste ensalada y un gazpacho aguado (aunque el caminante es muy libre de engañarse a si mismo y comer lo que le venga en gana, aún a riesgo de engordar)…. Sin embargo, más de 18 km te afecta a las piernas e incluso al ánimo y los dolores de cuadriceps, gemelos y otros muchos músculos, que bien nos ha descrito el bloger en este relato de nuestras andanzas, te quitan la alegría de comer a gusto. Por tanto 17 km es perfecto. Si además llegas a una ciudad tipo Oviedo o León o San Sebastián, pues miel sobre ojuelas……..
      Otro consejo sabio que os doy, caminantes en proyecto: los que tengáis dificultad para ir al baño (a cagar, se entiende) pues buscar un museo allá donde estéis…… siempre tienen baños limpios y surtidos de papel higiénico…….
      Y para finalizar, en los pies siempre Pinrrelina……. que te afina el andar y evita las ampollas….
      ¿Cómo os habéis quedado?????? PICUED……

      PD: en el Intermedio el Dani Mateo enseñó una aplicación del I-phone que te dice donde está el baño más cercano a tu posición (via GPS) y si está limpio…… Te cagas literalmente…… Yo no tengo nada que ver…… LO JURO…..

      1. ahhhh Y HACER SIEMPRE UNA FOTO EN EL CARTEL DE ENTRADA DE CADA LOCALIDAD POR LA QUE PASEIS O LLEGUEIS…… con ello evitareis olvidar los sitios por donde habéis pasado y cambiar erróneamente los nombres de las localidades…… y de paso tenéis una prueba fehaciente de que habéis ido al camino y no a una isla caribeña a pasar una semana de relax….

    2. Al final no sé si te llegó mi mensaje, fui al Bar Sevilla a preguntar por las gafas, a la misma camarera rubia que nos atendió. Pero na de ná. Eran su destino y eran carvallonas esas gafas, está claro.

      1. No me llegó y me extrañó. Me dije que a lo mejor me querías dar una sorpresa dándome las gafas cuando nos viéramos, pero al final el destino estaba marcado. Y lo curioso es que no solo fuera en Oviedo, sino en el Bar Sevilla, de novela vamos.

  2. Siempre que voy al monte ó en el Camino me gusta saber por donde ando, literal.En esta ocasión tenía cuatro nombres en la cabeza; La Forcada,Buiza, Hervas,Pajares, algun cruce de caminos….y poco más. En todos tus relatos hay una descripción de lugares y nombres digna de mención. Si vuelvo al Salvador, con tus notas, será imposible, salvo desorden neuronal severo, que pueda perderme y, disfrutaré mucho más gracias a tí.

    Después del brindis de la foto logré coger un autobús que me llevara rápido a casa, y aunque mi cámara de un solo uso, en esta ocasión, me dejó sin un último recuerdo fotográfico, me traje un montón de buenos momentos compartidos con vosotros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s