Descenso a los Cielos del Norte (Capítulo 5)

Los cielos y la luz que nos alumbra Despertarse por encima de las nubes puede significar muchas cosas y estados, puede ser un privilegio pero también un problema. Porque como hoy nos llueva –y lo ha hecho esta noche a discreción- en una etapa supuestamente de pura bajada, nos vamos a enterar bien. El doctor O’Gaitas (1) estira con esmero, Tabauskas se ha embadurnado bien los pinreles y las heridas, Etañovich va hecho un pincel con su chubasquero y su funda amarillita para la mochila, ambos de estreno. Hay su tensión en el ambiente, hoy son 24 km hasta Pola de Lena, la altimetría no sabes realmente lo que te va a deparar, y después de la tunda de ayer, a ver cómo responden los cuerpos. Y hay sus dudas, estamos en verano pero si la cosa se pone chunga tomaremos el camino de invierno. El panorama en la salida es de guardártelo, esos algodones escalando por el valle. Esto va a ser el descenso a los cielos abrumadores del Norte. Sí, la luz nos alumbrará y dos factores van a jugar a nuestro favor: lo más tortuoso estará al principio; y orvallará pero sin mala fe. Así que no nos hará falta el Hospital de Peregrinos, menos mal porque lo íbamos a llevar claro. Va a ser un día de inequívoco e intransferible ecosistema astur, el aire pastoso y gris sobre el que se gusta aún más esa frondosidad abusiva, ostentosa, casi diríamos que pecadora. Pero el piso va a estar practicable. Eso será importante en el primer drástico descenso, que nos coge con las piernas frescas y bien tonificadas. Ese bosque iluminado, esos vapores, parece que va a salir a saludarte un trasgu o el mismísimo Maestro Yoda de entre esos verdes sinceramente húmedos y espesos. Hablando de apariciones, San Miguel del Río es una monada con sus casitas y hasta su piscina, menos encantador es el tejo en mitad de la plaza, de acuerdo con el sabio relato que nos regala el Ingeniero Kaprinsky. La cuestecita hasta Santa Marina no venía en los gráficos, olé el cartógrafo, pero sí estábamos avisados de que la salida desde allí podía ser conflictiva. Dos horitas se tirará por esos prados el EstudiantLa frondosidad del ecosistema asture a Notarías, según  confesión propia. Nosotros tendremos más suerte, o más tino, que llevamos buenos veteranos en el grupo y los pipiolos mejor nos callamos y vamos por donde nos lleven. Así encontramos el senderito, angosto y ¡ay si hubiera llovido de verdad!, por un boscaje bien cerradito e intrincado, también en ligera ascensión, digo yo que todo lo que no bajemos ahora lo tendremos que bajar antes o después por añadidura.

Sin embargo, a partir de Chanos de Somerón la jornada se cumplirá por carretera. Primero por una local, curvosa y ahora sí en decidida bajada, cuatro kilómetros balsámicos hasta Puente de los Fierros. Allí, junto a una ermita arrinconada entre dos calzadas, hemos hecho nuestra primera parada oficial. Luego sabríamos que a esas horas Trasosmontes andaba todavía a vueltas con el Parador de Pajares. Una obsesión. Lo que sí sabíamos es que Bonnie de Morgoviejo & Clyde de Astorga habían decidido hacerse la etapa en tren. ¿Porque les pesaban demasiado las pastitas de la abuela que no nos comimos anoche ni tampoco esta mañana? No, porque el primer día se habían pegado un atracón no de pastas, sino de 50 km desde León hasta Poladura y a la pobre chica los piececitos se le habían vuelto garfios del revés. Después hemos continuado por la nacional que baja del puerto, edén a la izquierda e infierno a la derecha, el pasto y la peste, el hórreo y el horror. Hasta Campumanes son algo más de ocho kilómetros que te dejan los pies un tanto requemados (2). Allí se agradecerá sentarse descalzo en la terraza de un buen bar con sus clásicos pinchos asturianos. Y finalmente tomamos una comarcal hasta Pola de Lena. Habíamos empezado por el camino de verano, después tomamos por el de invierno y en este punto ambos se fundían en uno. Un poco pesadito se hace el final, sobre todo por el tráfico un tanto pertinaz que viene de frente, y sin embargo el último repecho, cruzando La Vega de Ciego, nos proporciona, paradójicamente, una panorámica excelente.

La rapaza escancia la sidra sin mirar Pola de Lena es un pueblo alargado y acogedor, flanqueado por la autovía que viene del túnel de peaje y claro, por el río al que debe medio nombre. En las casas se nota que por allí la lluvia es uno más de la familia y todavía hay valientes que hacen el amor en un Simca 1.200. La estación, es verdad, queda justo frente al albergue, vaya tentación a la que hemos sabido resistir. Porque si no, no se hubieran ganado a pulso esas frugales patatas con verdura (esto es, grelos con chorizo, morcilla, oreja y sí, patatas) o esas judías verdes con jamón (todo un pisto con huevo, jamón y sí, judías verdes). Por la tarde empezaremos a practicar el deporte de las sidres. La primera, servida sin mirar por una imponente rapaza en cuyos brazos mullidos no te importaría lo que te pasara absolutamente nada. La última, que remojaba un suculento pulpito, servida en persona por Manolo Preciado. Más tarde advertiríamos que la efigie del míster está en los isidrines de prácticamente todas las sidrerías del Principado, y ya de vuelta en casa nos confirmarían que cobra por ello. Sí, les denunció en primera instancia, pero cuando they showed him the money, ya se plegó y se quedó tan feliz y conforme. Como se entere ese que yo me sé… Bueno bueno, pedirá salir en todas las botellas de Mahou.

Como va a ser mi última noche de albergue y me cuesta algo conciliar el sueño, a modo de homenaje mis compañeros de dormitorio me obsequiarán con una animosa y lírica versión de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. En cuadrafónico, vivace y sostenuto. Claro, que la primavera por momentos se subía a allegrissimo

(1) O’Gaitas llegó aquí como licenciado pero le hemos ascendido a doctorado. Por la original y talentosa foto que ilustra la cabecera de este post. Las demás también son suyas.

(2) ¿Os habéis fijado cuánta referencia hemos hecho hoy a las extremidades inferiores? Pues no será casualidad…

4 Comments

  1. La daliniana foto no tiene mucho mérito ya que a las 7 de la mañana antes de una etapa pues uno está preocupado en otros menesteres que no en el arte fotográfico…. pero ete aquí que hice la foto tras un cristal y que ocurrió el milagro de que la bombilla se reflejara en el cristal pero con tal tino que parece colgar de las nubes…… suerte que nos acompaño todo el camino…..
    Y no mencionas la carta de pulpo que tenían donde las idílicas “patatas con verduras” (yo lo pedí pensando en mi eterna dieta y me ponen pedazo cacerola con chorizo, morcilla, panceta… de to…. y nos lo comimos claro). Siete tipos de pulpo y probamos dos… el pulpo con langostinos picantito y con su salsita todo un descubrimiento…….
    Por último, lo de los albergues tiene su miga porque igual te tocan las cuatro estaciones en estéreo que tu litera parece un barco en plena tormenta moviéndose de un lado para otro, como llevada por el diablo…. y otras mil posibilidades…… pero si estás muerto de cansancio, al final caes y duermes como un bendito……RECORDEMOS A AQUELLA MUCHACHA QUE LLEGÓ AL ALBERGUE EN OTRO CAMINO Y SACÓ SU SECADOR DE LA MOCHILA (INDICACIÓN DE QUE VENÍA ANDANDO POR LOS COJONES) Y POR LA MAÑANA NOS DIJO: “PERO QUE HORAS SON ESTAS DE LEVANTARSE Y MOLESTAR…. LAS 6 DE LA MAÑANA, JURO POR SNOOPY”…. Y CLARO AL OÑATE LE ALEGRARON EL DÍA….. Y A LOS DEMÁS TAMBIÉN……. QUE NOS DIO UN PAR DE HORITAS MUY BUENAS LA ANECDOTA….

  2. Estaba esperando el relato de esta etapa, Enrique, ya que de entre mis mejores recuerdos se encuentran el descenso a San Miguel y el paseo,después de la portilla azul y las otras dos, por aquel camino (cambera ó callejo pasiego ) que también describes, con su abundante humedad, su lavadero casi en el pueblo, sus huertas y ese tejo centenario que para los pueblos celtas era legendario , ya que para ellos significaba la libertad con la muerte antes de ser sometidos a la esclavitud a la que les obligaban los romanos cuando los apresaban.Esa mañana evite el ascenso a nuestro querido Parador porque un mozo del pueblo me indicó que el camino iba hacia la derecha y no hacia la izquierda.
    Antológica la frase de ¿ Zuara de los Bonitos ? al doctor O´gaitas cuando éste se disponía a hacer una foto a un hórreo que amenazaba inminente ruina y le dice;” No se la hagas muy fuerte que se cae”.
    ¿ Podeis aclararme en qué pueblo desayunamos en un bar al que se llegaba bajando unas escaleras?.Un saludo.

    1. Las escaleras son una alegoría al ser una peña del Madrid…… ya asumen que la historia les lleva para abajo y que están en todo por debajo del Barsa…… salvo en nivel de patadas y chulería del entrenador

  3. La salida de Pajares fue una pasada, y esos pueblitos como San Miguel otra. Y con ese tiempo me gusta más, porque al final tuvimos muchísima suerte con el tiempo. Llovió cuando tenía que llover y punto.
    En cuanto a los albergues, como dice Vicente cuando ya le vas cogiendo el punto al tema y además llega uno reventado caes del tirón, y si antes te has echado un ratito después de comer mejor que mejor.
    Como me acuerdo de esa gachí Vicente, fue en el albergue de Belorado, esa andaba menos que Ironside.
    En cuanto a la parte gastronómica, hay que darle las gracias al hospitalero que fue quien nos recomendó el sitio de las famosa Patatas con verduras y el elenco pulpero, creo que se llamaba el sitio El Llerón o algo así.
    Y sobre el bar que pregunta Carlos, creo que te refieres al de Pola de Gordón, el que tenía una peña del Madrid, creo pero no estoy seguro.

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