Pues ahora mismo no estoy seguro, voy a hacer memoria:
En 1989, dos días de juerga, casi sin dormir y no sólo por la juerga, uno disfrazándose de egipcio con las sábanas y bueno, fui al Van Gogh por primera vez. Pero yo estaba con mucha gente de Zaragoza, de Sevilla, de Cádiz… así que también pudo ser en cualquiera de esas ciudades.
En 1990, dos semanas de las cuales la primera viví en Amstelveen, en las afueras, y la segunda en un hotel prácticamente en el centro, al lado de la Universidad y de mi querido Magere Brug. Fui a por un diamante y me volví lleno de perlas, alguna se me cayó en el tren que me llevaba de vuelta al aeropuerto. Fui holandés viviendo, saliendo, comiendo y cenando con holandeses. Visité el Riksmuseum y volví al Van Gogh. Todo eso, ¿tal vez lo soñé?
En 1992, diez días, fui por primera vez anfitrión y guía, aunque claro, los dos teníamos un anfitrión mayor. Nos aprendimos los ferrocarriles holandeses, recorrimos el Puerto de Rotterdam y pretendimos ver focas en Harlingen, llegamos tarde. Degusté en buena compañía mi primer Rijstaffel y una jong jenever. Le preguntaré a este amigo mío si todo eso pasó de verdad.
En 1993, rumbo a Hannover con KLM, unas horitas de escala a la ida y a la vuelta. Tren a Centraal Station y allí estaba, viendo amigos, tomando cervezas, paseando por los canales… y a punto de perder el avión las dos veces. Algo así sólo lo podría hacer aquí. Pero bueno, a lo mejor hay otra ciudad.
En 1998, nueve días y ocho noches durmiendo en un colchón para contorsionistas, por lo demás mi anfitrión me trató muy bien, buenas cenas con mucho esmero. Unas cervezas en el Vertigo como mucha vida nocturna, un barquito en un lago cerca de Hilversun y visité el Amsterdam Arena, en el que apenas tres meses antes el Madrid había ganado la séptima. Pero, ¿ganamos realmente esa Copa de Europa?
En 2000, oportunísimo congreso el lunes, el cliente nos sugiere que deberíamos estar y no tardo dos segundos en estar totalmente de acuerdo. Pero habrá que ir el sábado para entrar en ambiente, Hotel Krasnapolsky, ojo, la primera noche me la pago yo. Curioso salir a dar una vuelta por Vondelpark, encontrarte a los amigos y como si tal cosa, como si siempre hubieras estado allí. Demasiado normal, a lo mejor era el Retiro.
En 2002, seis días en pleno temporal de lluvias e inundaciones en toda Europa. Fenomenal chupa de agua para recibirme, los pies azules, me compro un cepillo pero eso no sale ni a tiros. Ah Erike, en mi casa hay que descalzarse. Uf, menos mal que llevaba calcetines. Tuve un día de playa en Bluemendal, creo que ya lo conté. ¿Playa en Holanda? No sé, no sé.
En 2005, viaje de trabajo, reunión todo el día y de vuelta al aeropuerto. Pero nadie sabe que la noche anterior me escapé del hotel, me crucé la ciudad –de Centraal Station a donde se avista el Amstel– y me tomé una cerveza, luego varias, en mi bar favorito, De Doelen, al lado del señorial hotel del mismo nombre. Vamos, como una noche cualquiera en el pub de Evaristo.
En 2007, tres días en el puente de la Constitución, mi primera vez en invierno, me dirán que esa fechas son otoño pero allí es invierno, viento y lluvia, anochece a las cinco. Estreno un gorro muy elegante que allí debe seguir porque se quedó de un golpe súbito, ni me di cuenta. Noches a buen recaudo en los bares de la oscura Nieuwezijds Voorburgwall, Pero lo pienso y hace ya mucho, demasiado de aquello.
Conclusión, he debido estar en Amsterdam nueve veces o ninguna. Así que, para salir de dudas, ahora mismo hago las maletas y me voy para allá. Si las otras fueron verdad, esta será la décima. Si no, será la primera y eso significa que entonces tendré el placer disfrutar por primera vez una cena en De Schutter, de unas cervezas en el Hoppe, en Van Daele o en el citado De Doelen, o de un buen homenaje en De Jaren, a ser posible en la terraza que se posa en el mismo canal. Me sorprenderé de las vistas desde la Opera y cuando me vea delante del palacio sostenido por 3.000 estacas de madera que preside el Dam, le diré “encantado de conocerle, me habían hablado mucho de usted”.
Qué bien vives, disfrútalo!!! Por cierto, con un poco de suerte, a ver si este año también cae la décima, la décima Copa de Europa. Lo digo por eso de la similitud, el Real Madrid ha ganado nueve o ninguna, por eso, para salir de dudas, hay que ir a por la décima, como tú.
No sé si Conil y Amsterdam tendrá similitudes, a lo mejor que hacé tiempo que no voy a ninguna de las dos.
La Vera no es Amsterdam pero no te acuerdas de ninguna ciudad ni del bullicio durante el tiempo que pasas por allí…..