Baltasar

Dicen que va a volver a correr, veremos si es verdad. Baltasar no es corredora de fondo, es actriz en fondo y forma, no porque se lo hayan dicho o ella se lo crea sino simplemente porque lo es y ya está. Le gusta ponerse su nariz de payaso, aunque muchos días no le dejen llevarla. Y con nariz o por narices, lo que ama es contar cuentos y que la escuchen. Y da gusto escucharla, os lo digo. Yo creo que ni ella misma sabe el talento que le corre por las venas y el caso es que no lo puede disimular. Se le escapa por los poros, le rebosa hasta por el pelo, yo creo que por eso se lo tiñó de rojo una vez. Sabe que la gente quiere y necesita historias, dejar volar sus deseos y sus miedos, posarse en una sonrisa. Aunque sólo sea un rato. Ella también necesita esas historias.

Baltasar era la pecosa de su grupo de fans. Ahora puede ser la princesa que un día creyó que ya nunca iba a ser. Se quedó triste cuando tuvo que parar, cuando le dijeron que a lo mejor no podría sola. Cargó con lo uno, con lo otro y con lo demás. Y aquí está. Ahora ya se va pareciendo a ese sueño que toma cuerpo en primavera, entonces cierra los ojos y se busca sentada en el asiento de atrás de un Mercedes descapotable, un día de San Isidro para más pistas, paseando por las calles y por los pueblos de su Madrid, por los caminos del Santo y por la santa ruta de la imperfecta felicidad que es la mejor que hay. Hemos dicho un Mercedes… teledirigido, por supuesto.

Baltasar no es un Rey Mago aunque le guste actuar de tal. Pero el Rey Mago trabaja sólo un día al año y a esta pecosa le gusta hacer regalos todos los días. Cuando menos te lo esperas, te deja algo en el cajón, debajo de la almohada o en el bolsillo de la chaqueta. O te lo ubica en la puerta de tu casa con una banda de música que acompañe el momento y, faltaría más, con un fotógrafo para que todo el mundo se entere de la cara de panoli que pones. Al abrirlo, vas y descubres una nota que dice: “no le des más vueltas al mundo, el mejor sitio es donde tú estés”; entonces me sé de un músico con gafotas que le hubiera respondido aquello de “How wonderful life is while you’re in the world”; y yo prefiero decirle: “Coleccionas imanes porque crees que así juntarás el mundo a tu alrededor, pero no te das cuenta de que el mundo se acercará a ti él solito porque tú eres el imán”.

Dicen que va a volver a correr, esperemos que sea verdad.

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