Las Siete Reglas del Portavoz, 2. Breve y vencerás

Pues en efecto, la Segunda Regla del Portavoz la enunciamos tal que así:

2. El Tamaño importa: breve

 

Debemos tener muy claros nuestros mensajes, como decíamos en la Primera Regla. Pero además debemos ser capaces de exponerlos con claridad y concisión. Y por lo tanto al principio. No estamos contando un cuento, en el que dejamos el desenlace para el final. Hay que empezar contando lo más importante, lo que más ganas tenemos de contar, y lo secundario lo desgranamos a continuación, incluso lo obviamos si no tenemos más remedio. En Radio y TV es obvio, nos dan el tiempo que nos dan y nos cortan si nos pasamos. Ojo, no sólo en la entrevista. Si graban nos graban en una intervención pública, por ejemplo en una rueda de prensa, no emitirán toda, sino unos segundos que no elegiremos nosotros precisamente. Si no queremos que el corte nos arruine, procuremos decirlo todo breve y de entrada.

Pero no pensemos que en la entrevista escrita, que se desarrolla más pausadamente al humo de un café, tenemos licencia para enrollarnos. Hay que saber decir lo fundamental y punto. Ojo con divagar. Si nos vamos por los cerros de Úbeda, podemos dar lugar situaciones no deseadas como:

1. Que en nuestra divagación, por no tener suficientemente madurado el discurso, el periodista nos encuentre un punto débil, una renuncia, y decida tirar del hilo por ahí. Nos puede someter a una pregunta incómoda o nos puede rebatir con algún dato que nos haga descabalgar. Es una de las formas más comunes de lo que conocemos como “meterse en un jardín”.

Ejemplo: el director está hablando de su nueva película, se lía hablando de cómo será la distribución en salas comerciales, y acaba enzarzándose en una polémica a cuento de la Ley Sinde.

2. A lo mejor no sucede nada de eso, pero al transcribir la entrevista, el periodista encuentra en nuestra gratuita verborrea una idea, una frase inapropiada, pretendidamente secundaria, pero que decide que es lo que más le ha llamado la atención. Y lo coloca de titular de la entrevista. Y no era lo que nosotros queríamos decir, no era nuestro mensaje ni nuestro objetivo en esa entrevista.

Ejemplo: el investigador expone magníficamente lo que se ha avanzado en la lucha contra la malaria, y sin embargo el titular que se encuentra es Hoy fabricar vacunas es como hacer churros. “Pero si yo no dije eso”. Y generalmente sí, lo dijo pero ni se dio cuenta o ni se acuerda.

Es preferible, aunque no sea lo ideal, terminar drásticamente una respuesta, una vez hayamos clavado el mensaje, que intentar adornar el final. Con la práctica, conseguiremos cerrar bien las respuestas, dejarlas bonitas y hasta ponerlas un lazo. A todo se aprende, y un portavoz que llega a experimentado consigue que el mensaje le salga automático de principio a fin. Pero mientras, mucho cuidado con ahogarnos con la cinta.

Lo dicho, breve. Y como tal tenía que ser este post. Seguiremos…

1 Comment

  1. Ayer en el Canal 24 horas via un joven y perfecto portavoz del PSOE que ha asistido a uno o varios cursos de estos y se lo toma al pie de la letra……. le preguntaban sobre el 15 M y soltaba…. “Para los jóvenes españoles el verdadero cambio es Rubalcaba ya que es el que apuesta por la defensa de lo Social y por la juventud…….” y del 15 M pues nada…. y todo así…… frases maravillosas pero NO SE LAS CREE NI ÉL….. por tanto hay que ser bueno, meter tus mensajes, pero si eres político pues que parezca algo creíble y no un papagayo de “que bueno es lo mio oiga compremelo….”

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