Cuando el amor se va… o no del todo en la Red Social

(Publicado en NetClean4.me, Zona de Blog)

558914_broken_heart

 

 

Nos ha llamado la atención esta Noticia, acaecida en Navarra, donde la Policía Foral ha detenido a un individuo que suplantó la identidad en Internet de su ex pareja. Dos son las reflexiones a que nos lleva. La primera, el peligro creciente que supone la intrusión en el perfil de otra persona para desarrollar todo tipo de acciones y actividades –ninguna sana, desde luego. Pero hoy nos vamos a centrar en una segunda reflexión. El objetivo del confeso suplantador de su ex pareja no era otro que hacerla daño. El móvil no era otro que el despecho.

¿Qué sucede en Internet cuando Capri c’est fini? La Red es como la vida misma, y las emociones no dejan de manifestarse con la misma efusividad, pasión y desenfreno. Lo que cambian son ciertos escenarios. Es lo más normal, sobre todo cuando se trata de jóvenes enamorados –pero también en no pocos mayores, ¿verdad?- dar rienda suelta a toda una hemorragia de sensaciones y sentimientos. Pintamos corazones, cantamos bajo la lluvia, nos parecen tan bonitas esas canciones tan cursis… y nos hacemos fotos en cantidades industriales. Llevamos la de nuestr@ amad@ en la cartera, bien cerca del corazón, ponemos otra junto a nuestra almohada, la pegamos en la pantalla de nuestro ordenador… y las colgamos en Facebook o en otra Red Social; esas y las de nuestros viajes, ahí estamos los dos agarraditos y tontorrones en la Torre de Pisa, en las cataratas de Iguazú o en el Gran Cañón del Colorado. O las fiestas con amigos, siempre bien juntitos en esas fotos de grupo, que se note quién está con quién.  El amor está en el aire y las imágenes circulan y circulan por la Red.

Pero en esto llega el melancólico “Esta tarde vengo triste tengo que decirte…” cuando no el más terminante “vete, olvida mi nombre, mira cara, mi casa y pega la vuelta…”. Sobreviene entonces el doloroso protocolo de devolverse el rosario, de quemar la foto de la cartera… aparte de otros trámites mayores si fuera el caso. El trance puede durar años o puede durar un día y a otra cosa -al archivo, que dice uno que yo conozco. Pero claro, el tiempo que lo cura todo y otro amor en proyecto, hacen que llegue el momento en que se olvide todo. ¿Todo? Como no podía ser de otra manara, tan confiad@, has invitado a tu nuevo pichón a ser tu amig@ o se ha hecho tu seguidor/a. Y cuando entre en tu perfil,  “oye, ¿y quién es él/ella?” Cielos. Maldita sea (o póngase el taco más indicado a cada un@). Olvidaste borrar las fotos. Y ahí están la Torre de Pisa, Iguazú, el Cañón y hasta el Machu Pichu. Y las fiestas, claro. Y las playas, por Dios. Y esa tan íntima, tan privada, que te dio solo para ti, y que pensaste “bueno, no pasa nada porque se la pase a Manolo/li por Twitter”.

El manual de crisis establece entonces, como primer paso, dar las explicaciones oportunas –y legítimas, al fin y al cabo se trata de una relación pasada, ya no hay nada de aquello. Y proceder rápidamente a eliminar todas esas fotos, antaño objeto de adoración, hoy decididamente embarazosas. Lo que pasa es que, por mucho que tú ya no las veas en tu perfil, normalmente lo que se habrá suprimido será el enlace a esos archivos, y no propiamente su URL, por lo que existir, existirán, y nada te asegura que alguna de esas escenas pueda regresar en el momento más inoportuno, y vete a saber por dónde puede venir.

Y luego están las fotos que colgaron los amigos. A algunos se lo puedes pedir encarecidamente. A otros no los has vuelto a ver hace años… a alguno sólo el día de la foto, realmente ni sabes quién era. Ah, ¿y los amigos de tu ex, y sus primos que tan mal te caían…? Vete a saber las vueltas que pueden haber dado al mundo esas ternuras. Mientras no tengas a tu disposición una herramienta realmente fácil, eficaz y fiable para eliminar esos “dulces” vestigios de tu pasado, puede que vayas a necesitar mucha comprensión por parte de tu nuevo amor.

A lo mejor te podría consolar saber que a tu contrari@ le estará  sucediendo exactamente lo mismo… Pero ¿y si no? Esas manos entrelazadas, esos ojos de buey degollado a la luz de las velas del Bateaux-Mouches

4 Comentarios

  1. Que problemas tenéis los adictos a las redes sociales…… yo ni estoy ni cuelgo nada ni tengo que borrar nada…… y el móvil lo uso para llamar y mandar mensajes normales…… no me hago fotos en pelotas mirándome a un espejo (claro que no estoy tan buena como escarlet…..) y así no me roban nada tampoco….. Mi abuelo decía que no hay nada más tonto que un obrero de derechas….. pero si llega a conocer estos tiempos añadiría «no hay nada más tonto que un obrero de derechas, o uno de izquierdas de toda la vida que lea El Mundo, o un tontolaba que se haga fotos con su movil con la amante o en pelotas o le de a su mujer la clave del facebook» Cosas de la tecnología……

  2. Entonces las fotos que he colgado en bolas están por ahí?. Kagoentó, voy a por el photoshop y le pongo aunque sea un tanguita.
    Yo añado otra más, «no hay nada más gilipollas que un obrero en paro viendo Intereconomía y votando a la Cospe».

    1. AYER VIENDO EL INTERMEDIO ME REÍ UN MONTÓN, PERO LUEGO ME DIO UN MIEDO QUE TE CAGAS…….. en qué manos vamos a caer………. La Cospe, La Espe, la Botella, esos locutores de intereconomía usando a Machado para poner a parir a los maestros de la pública (PERO NO SABEN LA HISTORIA DE MACHADO ESOS PUTOS FACHAS…….) Te cagas por las bragas……

      1. Lo estuve viendo y es que son buenísimos. ¿Y que me dices de la romería esa de Cuenca?, el personal peleándose por una puta peluca. Estamos tontos o qué, y luego hablan de los de La Meca. Ahora eso sí, todo muy cristiano y católico, «como no le pongan la peluca habrá leña», con dos cojones, pero luego se confiesa y a por otra.

Replica a Pepe Oñate Cancelar la respuesta