Es hora de procesarlo todo y, por lo pronto, éste va a ser el título de la historia que pretendemos escribir en los próximos días. Si mi tiempo no lo impide, que ya avisamos que este mes de agosto va a ir bastante menguado. Es la aventura del Camino del Salvador, que completamos el jueves pasado tras seis inolvidables días de andadura por las tierras altas de León, las montañas y los profundos valles de Asturias hasta llegar a Oviedo. De Catedral a Catedral, una crónica asimétrica, como ambos templos son, espero que digna también de la grandeza de ambos. Aún no he decidido el tipo y la estructura que va a llevar el relato. Recordaréis la del año pasado GR-71, la Epopeya, sobre nuestras andanzas por Cantabria. No sé si va a ser del estilo, parecida o completamente diferente. Desde luego habrá personajes, momentos, anécdotas y situaciones, unas divertidas y otras decididamente menos, pero todas de las que ahora gusta recordar y contar. Y sobre todo habrá sitios, lugares que siempre vamos a agradecer haber conocido, visitado o redescubierto. De la llanura severa a la montaña abrupta, de la caída frondosa a la sinfonía de prados y montes que se suceden y se superponen sobre un fondo de cielo que casi siempre nos respetó. Retrancas post-mineras en La Robla o Mieres, barrancos imposibles camino de Poladura, lechos de nubes al fondo y por supuesto el juez Pajares fiel a su costumbre de dictar sentencia. Siempre por esas flechas y esas conchas que fueron nuestros aliados y muy rara vez nos fallaron. Pero ay cuando nos fallaron o cuando estaban pero fallamos nosotros, quiero decir yo mismo por ejemplo. Y la gente, la ya conocida y la que va entrando en escena, los que te acompañan y los que van surgiendo y quedando en la memoria de tu camino, al final todos ellos resultan ser el mejor paisaje que uno se va a encontrar. En fin, habrá de todo y ahora tengo que procesarlo. Dadme tiempo. Irá saliendo. Paso a paso, y llegaremos lejos.
Salvador Quien Pueda (Prólogo)
Que miedo me das, amigo. Parece el preambulo del señor de los anillos y solo son 6 dias andando por caminos bien chulos y compartiendo las cosas sencillas que tiene la vida: una sidra, un buen vino, un consejo y un arroz a la cubana donde ni hay bar. A ver si te sale la vena periodistica o el alma literaria.
Acabo de llegar de la Toscana y parece que hace ya meses que hemos hecho este camino. Aquí estoy impaciente. Carlos ya ha escrito en el foro.
Hola Enrique. Soy Carlos, de «aquello» del Salvdor. ¿ Como va todo?. ¿ Recuperandote como yo?. Para mí ha sido duro, pero, ya lo creo que ha merecido la pena.La experiencia, la mire por donde la mire, ha sido diferente a otros caminos. Todos los recuerdos que tengo son buenos. Tambien gracias a tí. Espero seguir leyendo tus comentarios, si mi poca destreza con este invento me lo permite. Aúnque, a veces, me parece que esto de internet es cosa de brujas.De momento nada más. Un abrazo….y buen Camino, el que sea.
Muchas gracias, Carlos. Me alegro de saber de ti y ya estamos en contacto. Como ves, aquí voy contando lo visto, claro, desde mi perspectiva. Con la tuya y la de los demás, la historia quedará más o menos completa. Y lo mejor de ella siempre serán sus protagonistas. Ha sido un verdadero placer compartirlo contigo. Un abrazo, buen Camino.