El Caso del Bacalao

El Caso del Bacalao

 

 

 

 

Muy a propósito hoy refiriéndonos a Portugal. En esta historia de Mortadelo y Filemón, el gran F. Ibáñez recrea el caso de un gangster mafioso que consigue que una ciudad entera coma bacalao en todas sus formas y recetas, al ofrecerlo en los mercados a precio de saldo. La población entonces se verá atacada por una una sed rabiosa, pero el mafioso habrá conseguido cortar el suministro de agua. Con todo muy bien planificado, ante la desesperación de la gente, sus secuaces acudirán al rescate de los sedientos, con tanques de agua que venderán a una millonada el litro. Y se la comprarán aunque te tengan que dejarse sus ahorros. Esta historia, hecha ahora realidad, podía haberse llamado antes El Caso de la Mussaka o El Caso del Whisky. Y ya veremos si acabamos teniendo Caso del Jamón Ibérico. El mecanismo es exactamente el mismo e igual de sencillo: te aprietan a tuerca hasta que no puedes más y gritas, te putean hasta que pides ayuda… al que te putea. Te chupan la sangre hasta que pides una transfusión. Y lo malo es que en la historieta real no tenemos a Mortadelo y Filemón que nos solucionen el caso y nos salven del “rescate”. O pensándolo bien, ¿si los tenemos? Qué va, ya quisiéramos.

2 Comentarios

  1. En el supuesto de que tuviésemos quién nos rescatara, seguro que eran mucho peores que Mortadelo y Filemón. Por cierto, no has comentado nada Raúl y su record europeo, ésto si merece un blog.

  2. Me voy a salir por la tangente pero quiero hacer un homenaje a Rafa (cómo no), barbero, que no peluquero, de Montilla, en cuyo local sólo de hombres ofrece a sus clientes una buenísima colección de Mortadelos que yo, como acompañante sorprendida por no encontrar el Interviú (al menos a la vista), disfruté una tarde de hace poco mientras le cortaban el pelo a otro Rafa. El Mortadelo en cuestión versaba de ¡¡¡Maastricht!!! y alguien respondía ¡Jesús!. Pues eso.

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