El día que somos irlandeses

Mulligan's Dublin Hoy, 17 de marzo, es San Patricio, igual que lo fue el año pasado –Slainte, 17 marzo 2009– y lo será sin duda el que viene. Es el día de Irlanda. Me da por pensar que pocas fiestas tienen un alcance tan global. A diferencia de otras que se sienten sólo en el país o en la ciudad de origen –por ejemplo las cercanas Fallas, si no estás en Valencia no te enteras-, San Patricio se celebra en todo el mundo, o dicho más propiamente, se celebra allá donde haya pubs irlandeses, que viene a ser lo mismo. Hoy en Nueva York, en Amsterdam, en Roma, en Barcelona o en Madrid va a correr la Guinness en manantiales. En Dublín, y en toda Irlanda, es diferente: allí hablamos de la Semana de San Patricio, que además suele culminar, el fin de semana, con el final del Seis Naciones de Rugby. El año pasado fue la apoteosis, cuando Irlanda ganó el Grand Slam, dicen que el último lanzamiento del inglés Wilkinson, que llevaba intenciones de aguar la fiesta, cuando se colaba entre palos se paró a escasos metros porque sopló San Patricio. Y aquello estalló en verde. Este año no va a poder ser, aunque sí tienen a tiro a la Triple Corona, vencer a los tres británicos, para lo cual les queda Escocia, a la que dejarían compuesta y con la Cuchara de Madera. Pero en todo el mundo hoy es el día “D” (o “P”). Los que no vivimos en Dublín no tenemos el Mulligan’s (en la foto), el McDaid’s, el Davy Byrne’s o el O’Donoghues, míticos templos que han visto nacer y crecer a Irlanda y a los irlandeses, a Dublín y a los dublineses. Me dijeron que la mitad de la vida de un Irish transcurre en el pub, esto se explica en parte por el clima y en parte por el carácter sociable de aquella gente, allí se va a hablar, a conocerse, se establecen relaciones profesionales, laborales, de amistad, sentimentales… Aquí en Madrid nos conformamos –y no está nada mal- con visitar Finnegan’s, O’Connors, el James Joyce’s Bar o el Moore’s –y muchísimos más, que la nómina es interminable… Y nos queda el espíritu, ese sello común, el aire cómplice y acogedor que se propaga por todas las barras, mesas y rincones donde reposa una pinta negra y se agitan tréboles y sombreros verdes, suena música celta o se entonan himnos sagrados de Temple Bar y alrededores. San Patricio siempre ha sido una fiesta amable, que te invita a entrar y sentirte uno de ellos. Por eso siempre nos acordamos de ella y sí, hoy somos un poco irlandeses y según avance la noche mucho más. ¡Viva San Patricio!

3 Comentarios

  1. Aquí tenemos el Flaherty, el O´Neill y muchos más, pero esos dos los más representativos.
    No viví ayer el día de San Patricio, la verdad que tampoco me acordé y he leído esta crónica hoy por la mañana. A lo mejor me hubiera pasado por uno de estos pubs y hubiera celebrado además de San Patricio la victoria azulgrana al Stugart.
    Lo siento José Vicente Hernáez, Roncero, Gómez y cía, pero no pudisteis celebrar la victoria alemana.

Replica a Pepe Oñate Cancelar la respuesta