Sí, los fallos en la comunicación deben ser el mal endémico de la sociedad del Siglo XXI. Al menos, es al que más se recurre. Todos los desastres, barbaridades, desplantes y ridículos acaban teniendo su explicación en un “fallo de comunicación”. Así ha sucedido en Gerona tras la tormenta de nieve: cientos de miles personas sin electricidad, 30 ó 40 subestaciones destruidas y toda una provincia “detenida en el tiempo” durante una semana, y ahora resulta que el gran problema han sido “errores en la comunicación”. Lo mismo que este Gobierno –y anteriores-, que ante meteduras de pata, pésimos indicadores económicos o de otra índole, encuestas mal encaradas… al final todo se debe a que “estamos comunicando mal”. Por no decir las empresas que se equivocan en una estrategia, el mercado les da de lado o, simplemente, se van al garete. Todo termina explicándose por una “comunicación deficiente”. Lo de Díaz Ferrán, no lo duden, es eso y no otra cosa. La comunicación aparece siempre, como por arte de magia, detrás de cualquier fracaso. En ciertos puestos y ante ciertos acontecimientos se hace demasiado duro reconocer un error, pedir perdón… porque al final lo que se le solicita no es una respuesta honesta, sino una cabeza por respuesta. Y a la hora de buscarla, suele imponerse el consenso: ha sido la comunicación. Y paz en la tierra.
Decía Bill Gates que las malas noticias deben fluir en una organización a la misma velocidad que las buenas. Sí, muy bonito y bienintencionado. Pero ojo con gestionar las malas. Mucho cuidadito con advertir de que el Rey va desnudo, porque al que se atreva le va a tocar pagar los carísimos vestidos. Por eso, cuando acaece cualquier crisis o catástrofe –nacional, empresarial, institucional- recuerden que el que debe echarse a temblar siempre o casi siempre es el responsable de Comunicación. No ya por el plus de actividad y la tensión que habrá de soportar gestionando el asunto a fin de poner a salvo la reputación de la entidad que le paga y a la que representa. Sino porque al final, tarde o temprano, las miradas y los sables se van a cernir sobre él. Todo fue un error de comunicación.
Si hasta Spandau Ballet lo decían 🙂 Spandau Ballet, Communication. YouTube
yo lo digo coloquialmente: «aquí siempre matan al mensajero…. como los romanos»…. no hemos avanzado nada…
Es como Jiménez y Del Nido, je, je, je.
Efectivamente, lo del Sevilla ayer fue otro «error de comunicación», exactamente igual que lo del Madrid la semana pasada.