Bernabéu, Tierra Hostil

Bernabéu Real Madrid Sevilla

Dicen que el Santiago Bernabéu puede ser el estadio del mundo que más impresiona a los equipos rivales cuando salen a jugar allí. Su altura, su verticalidad, su estrechez, su terrorífica caja acústica. Lo que pasa es que generalmente es un volcán dormido que rara vez –y cada vez más rara- entra en erupción. Apenas un murmullo, un run run, alguna bronca de vez en cuando –al árbitro o a algún jugador rival, pero las más de las veces al equipo local-, luego aplaude el gol y se vuelve a sentar a hablar de sus cosas. Ese público no anima gratis, hay que animarle. Y no es fácil a esa gente, muchos de esos paganos vieron a DiStefano mandar y golear, a Gento arrasar la banda como un bólido, a Amancio fabricar regates eléctricos, a Santillana volar sobre todas las cosas, al Buitre parar el tiempo en el área, a Roberto Carlos zumbar como un cohete, a Zidane dar clases de ballet sobre el césped… y en fin. No resulta fácil sorprender a esa gente y es que además no acuden cada fin de semana muy predispuestos a sorprenderse. Y así pasan minutos y minutos, partidos y partidos, y muchos rivales se preguntarán ¿Pero por qué dirán que es tan difícil jugar aquí? O ¿qué era eso del miedo escénico? Lo que pasa es que a veces, sí, raras veces, el volcán se despierta y avisa de que va a cobrar actividad. El sábado pasado, además, venía más enchufado que de costumbre. Un Sevilla siempre duro y antipático, un Barça que se dejaba dos puntos en Almería, liderato al alcance y salivas hambrientas de goleada. Solo que entonces este Madrid va y sale desactivado, algo que nadie entendimos. Un gol en contra –después serían dos- y 25 minutos de nada, regalados obsequiosamente a un rival que tras el 0-1, con 75 minutos por delante, empezó a pedir la hora, se dedicó a desmayarse a cada choque y a hacer largos y tediosos los saques de banda o de puerta. O sea, un coñazo de primera parte. Yo me preguntaba (¿quién me la va a presentar?) No, yo me preguntaba cómo el ingeniero del banquillo, el entrenador de la pertinaz conjuntivitis –que no le debe dejar ver bien- mantenía en el banquillo a Granero, a Van der Vaart y a Guti; y en el campo a Marcelo y a Lass– que con Xabi Alonso al lado se ve a las claras que se queda sin papel en la obra. Eso, cuando él mismo dice y repite que apuesta por el buen juego, por la calidad, por ser un equipo “ganador y gustador”, y además es que él mismo lo ha comprobado y puede hacer cuentas de cuándo el equipo ha ganado y ha gustado más este año: con los buenos sobre el campo. Pues nada. Muy mal tendrían que ponerse las cosas para que el metódico renunciase a su no-método. Y muy mal se pusieron. Y ya entonces no tuvo más remedio que poner a Guti y a Van der Vaart (pero mantuvo a Marcelo, qué obstinación). Y ya todo fue otra cosa. El rubio, hay que decirlo, a los quince minutos de salir ya estaba asfixiado, pero le dio para repartir unos cuantos pases que pusieron al equipo en pie de artillería. El holandés Rafael –que pide a gritos un puesto en el once- ofreció calidad, combinación y agresividad. Juntos activaron a Higuaín y a Cristiano, y con los cañones bien situados y apuntando correctamente al objetivo ya había menos Sevilla y no tanto Palop. Entonces la gente se acordó de que hoy sí venía con ganas, que hoy tocaba echar humo y lava. Dos goles en cinco minutos, empate y 25 minutos por delante. Y ya el Bernabéu fue el aquelarre. Ese de las grandes noches que yo, personalmente, hacía mucho que no vivía. El domingo los diarios de Madrid eran una locura, en muchos casos exagerada, como suele suceder. Pero sí es verdad que esto ya parece otra cosa. No ya por el liderato –efímero ahora, veremos luego- ni por el juego en su totalidad, que aún me ofrece lagunas. Son las sensaciones. Si ese Bernabéu estalla de esa manera, es señal de que algo empieza a cambiar. Si es tierra hostil (en el sentido deportivo de la palabra, ojo) para los rivales, y no para los nuestros, mucho estamos consiguiendo. Pero ya saben –o deberían saber ya- estos jugadores que eso no se lo van a regalar, tendrán que conseguirlo ellos, provocarlo, hacer que el volcán se agite, darle motivos para explotar. A ver el miércoles qué historia contamos en este viejo y grande Estadio Santiago Bernabéu. Pellegrini, por favor…

P.D. Sí, he citado a la prensa de Madrid –la deportiva- tan parcial, excesiva en lo bueno y haciendo que no se entera de lo malo, pero ojo, que la de Barcelona no le va a la zaga en nada. La portada del Sport el domingo rezaba “Messi, Pichichi” 🙂

4 Comments

  1. buen partido y buena remontada……. felicidades…… Pero: ¿qué hizo el Sevilla para meter dos goles?????? Las cosas como son……. Nada de Nada…. que si el chealse o el manchester te meten dos goles así no remontas ni con todos los volcanes del mundo en la grada…… y si el Lyon sale y mete uno tonto pues ya la tenéis montada…… La euforia hay que controlarla que luego la caída es más dura……. Y LO DE RAUL PATÉTICO AGAIN……. LE SACA Y BAJÓN TOTAL DEL EQUIPO Y EN MEDIO HASTA PARA EVITAR LOS GOLES DEL MADRID……. ¿¿¿SOY YO QUE ESTOY OBSESIONADO O ESTE TIO YA TENDRÍA QUE COLGAR LAS BOTAS????

  2. Efectivamente Raúl no está para mucho, pero siempre debe merecer un respeto por lo que a aportado a este club…Por cierto, lo de la prensa de Barcelona es mucho peor que la de Madrid. No fue un diario madrileño el que publicó en portada Provocador, Agresivo y Chulo refiriéndose a un futbolista. Eso es lo último. Que un periódico insulte a un deportista…El miércoles ante los franceses…4-0

  3. Muy buena lectura del partido. Efectivamente, el Bernabéu adolece de muestras de pasión demasiado a menudo, con la exigencia siempre al máximo. Tiene sus razones, por supuesto. Con un equipo de esa talla, no van a aplaudir que jueguen al patadón. Pellegrinadas a parte, a este conjunto le veo cada vez más alma, cada vez más forma de equipo de los de verdad. Pero, ojo, todo puede verse menospreciado si no eliminamos al Lyon. Ahora es el momento de demostrar de verdad la valía de los millones invertidos y de hacer realidad las ilusiones despertadas.

  4. El otro equipo de la ciudad del Betis no jugó a nada. Así lleva tiempo, aunque reconozco que tienen un equipazo.
    Sin tirar a puerta se puso 0-1 y el otro se lo encontró tras un desencuentro entre Iker y Xabi. Las estadísticas que salían en la tele así lo reflejaban.
    Pero esa suerte que les ha acompañado en muchos, muchos partidos, por ejemplo en la copa, Barça y Getafe, no podía seguir así.
    Y por una vez que quiero que gane el Madrid, casi desarregla lo que arregló Pellegrini cambiando, cuando solo iban 2-2, a Kaká por Raúl.
    Por allí pululaba enmedio de la nada, y estando enmedio le quitó claramente el 3º a Cristiano.
    Estaré yo también obsesionado, o el obsesionado es el 7, con llegar a ser el jugador que más partido ha jugado y se sigue notando que sigue mandando en este equipo por encima de jerarquías varias. Porque sigue siendo eso, sumar y sumar a costa de lo que sea.
    Porque hay que respetar lo que ha hecho pero cuando ya no se puede, muchas gracias por los servicios prestados y un carguito y ya está. Que más quisiera yo que hubieran seguido Cardeñosa y Gordillo, pero……
    Todavía no he escuchado a ningún medio decir los partidos que jugó Di Estefano para conseguir esos goles y los qe ha tenido que jugar Raúl, eso no vende, claro y además se verían sin el sobresueldo que les da el 7, pero esa es otra historia.
    Lo de la prensa, todavía tiene que comer mucho la de Barcelona para llegar al nivel, y que nivelón, del Marca.

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